martes, 31 de julio de 2018

Email del 31 de julio 2018

Gianfranco Baruchello. Cordiali saluti dell'entropia-errore (1963)

Amiga mía:

Conoces mi fascinación por los lugares que no existen y sabes que mi objetividad, de una forma u otra, está completamente supeditada a esos emplazamientos y a sus leyendas imaginarias. Por esa razón he redactado una misiva que mañana pegaré en una pared hipotética con unas chinchetas reales, pero fabricadas con un metal imaginario. Trataré de traducirla y transcribirla aquí para que la analices concienzudamente:

Hola:

Me llamo Deposición Gurruña, aunque algunos me conocen como Gregorio López. Vendo o alquilo varios pedacitos de mi entropía particular. Interesados enviad datos personales por medio de la cognición anómala denominada telepatía. El precio (no negociable) es el mismo tanto para los impecunes como para los cresos, aunque en estos momentos desconozco si la fuerza supranatural que impulsa que me subaste como una ramera se contentará con cualquier nimio peculio. 

Supongo que nadie contestará porque ninguna persona nacida de madre será capaz de leerla. Además de ser absolutamente irreal, la nota está garrapateada en un idioma inventado y sobre un papel translúcido. Pero no me importa, pi pi piiiii. Porque llevo torta, pi pi piiiii.

Greg

sábado, 28 de julio de 2018

Email del 28 de julio 2018

Adriaen van Ostade. Sense of smell (1635)

Querida:

Hace nueve años escribí un ensayo titulado La necesidad de apestar, que trataba básicamente sobre mi extraordinario olor corporal. En ese tratado explicaba como mi cuerpo desprendía efluvios similares a los que desprenden los frutos del bosque, aunque no me duchara en años. Por alguna razón que todavía desconozco, jamás me atreví a enviárselo a ningún editor y, desde entonces, ha permanecido tirado dentro del mismo cajón donde guardo los calcetines que han de ser zurcidos y que no son zurcidos, más que nada porque todavía no he aprendido a zurcir. No me entiendas mal, soy capaz de remendar o incluso pespuntear, pero no de zurcir. El texto del ensayo está repleto de deíxis y catáforas, quizá esa sea la razón de mi desconfianza a la hora de tratar de publicarlo. Para ser más exactos, hay 7.562 deíxis y 23.008 catáforas en las 325 páginas que comprenden los 14 capítulos que forman la disquisición. Pero mejor -y como hago siempre- te transcribo unos pocos párrafos para que te hagas una idea de los vericuetos por los que deambulaba mi cerebro en aquellos tiempos:

"Los esfuerzos por transpirar como cualquier ser humano fueron temporalmente frenados por la burocracia sanitaria, que me obligó a lavarme las axilas un mínimo de dos veces cada nueve días los meses pares, y tres veces cada siete días los meses impares. Al final se llegó a un acuerdo no demasiado desfavorable y se me permitió estar 28 días sin mojar los sobacos con agua y jabón todos los febreros de cada año bisiesto. Aunque dicho convenio fue funesto para mis ahorros, pues el abogado que curso mis demandas me cobró una minuta desproporcionada y no tuve más remedio que cambiarme de domicilio para no tener que pagarle."

"Las dificultades durante esa maldita época de transición, tanto en su contenido como en su forma, transformaron mi miedo en pánico y en terror. A partir de esos momentos mis interacciones en el seno de la colectividad pasaron a ser mucho más enrevesadas y obsesivas, y al final acabé ingresado en un hotel de cinco estrellas cuyo director me recordaba a una ablación y con el que me llevé excepcionalmente bien hasta el día que decidí escaparme por la ventana del piso decimotercero."

"Puede parecer demasiado poético o incluso totalmente inaceptable, pero si la gente quería respirar cerca de mis sobacos o de mi trasero, debía poner un precio simbólico. La verdad es que nunca se me habían dado bien los simbolismos, pero eso de llevar a 30 o 40 personas detrás intentando oler mis exhalaciones, estaba poniendo en peligro mi salud mental y corporal. Por ese motivo decidí cobrar cada inspiración a 50 céntimos, cada retención a 20 céntimos y cada emisión a 45 céntimos. Por supuesto resoplar era gratuito, lo mismo que cada jadeo o sofoco."

"Si me refiero a la lógica subyacente, no es por parecer un tipo considerado, sino por prorratear de una manera prudente y racional la distribución de la propia desinformación. Claro que en ocasiones la propia transcripción de mi pensamiento deconstruído a la manera "híbrida" se mezcla con los discursos ajenos, usurpados o simplemente atribuibles (un registro estereotipado acerca de este pensamiento deconstruído y extendido se puede encontrar en los capítulos 11, 12 y 14)."

"Por último, he incluido en esta conclusión el sincretismo del "Mí" estudiado en el enunciado anterior que constituye, en mi opinión, una postulación exhortativa de lo que Lopezot-Perezot denominaba "la maldita referencia ilocutiva". Ahora bien, las implicaciones particularmente complejas que cada uno pueda extraer no constituyen ningún ejemplo de enunciado refutativo."

Greg

lunes, 23 de julio de 2018

Email del 23 de julio 2018

Vincent van Gogh. Still life with three books (1887)

La afamada editorial Kalachakra acaba de publicar El hombre que pudo asesinar, escrito por el facineroso Gregorio López, alias "Lucerito", famoso en el mundo entero por sus infructuosos intentos de terminar con la necedad y la simpleza por medio de lo que él denominó HRP, es decir, homicidio reiterado premeditado. Editado en un formato de papel especial de la marca Furdellons 21x28 cm, lomeras forradas con papel Curious Metallics color negro indigo. Interior impreso en cuatricromía, pantone dorado y barniz protector. Por supuesto y como es característico en esta empresa editora se trata de una edición limitada a 1000 copias firmadas por la madre y la abuela de Gregorio.

Me gustaría, desde la completa libertad que me proporciona esta bitácora comunal, dar las gracias a Fermín y Matilde, los dueños de Kalachakra, por haberme permitido graciosamente reproducir algunos párrafos procedentes del capítulo 2 y el último párrafo del último capítulo.


"En la naturaleza, un imbécil camina hasta que llega a un precipicio y se cae; sin embargo, en las ciudades no hay abismos y a los cenutrios les es extremadamente difícil despeñarse. Quizá por esa razón creé hace tres años el GAI (con i latina), un grupo de homicidas con el cual combatir el número cada vez más exagerado de cretinos. Al principio el Grupo de Asesinos de Idiotas lo formábamos seis individuos de ambos sexos y de dos países diferentes, aunque residentes en el barrio de Benimaclet, en Valencia capital:

-Diosnelio Fonollar Garci. Nacido en Alicante. 45 años. Experto en resmas. 
-Berenice Brown-Jonsthon. Natural de Chelmsford (Inglaterra). 44 años. Esposa de Diosnello y autora del best seller My mature pussy is hot and tasty.
-Alberto Mantilla Ibars. 49 años. Nacido en alguna parte del macizo de Revolcadores, en Murcia. Primo de Diosnelio. Sin profesión conocida.
-Jesusa Rajado Contreras. Presumiblemente nacida en algún pueblucho de Albacete, aunque no me sorprendería si su madre la hubiese empadronado en Upsilon Andromedae. 42 años. Novia de Alberto y con dos carreras (Horología y Urología), aunque nunca ha pegado golpe en su vida.
-Bernardo Pérez Guarnido. Nacido en Castellón. Catedrático en carpintería metálica y con serios problemas de saciedad sensorial específica. 
-Gregorio "Lucerito" López. Valenciano de 56 años, jefe supremo de la cuadrilla y autor de esta declaración.  

Mientras preparábamos nuestro primer asesinato se unió a la banda un gato de nombre "Trocitos" que había pertenecido al anterior inquilino del piso que ahora hacía de cuartel general. Trocitos tendría unos dos años y medio y era completamente negro excepto por un pequeño lunar negro, pero de otro negro menos negro y del tamaño de media pulga europea, que se encontraba debajo de la oreja derecha. Al final decidimos posponer una semana el atentado, cuando reparamos en que el día que habíamos elegido era el cumpleaños de Alberto. Sin embargo un día antes del homicidio, Berenice se dio cuenta de que no podíamos poner en marcha el plan "matachalados" porque, justo ese día, era el sexto aniversario de su tercer aborto legal y quería llorarlo en el silencio de su habitación. Por lo tanto resolvimos tomarnos unas cuantas jornadas libres y volver a reunirnos en 15 días. Yo me quedaría en el piso y cuidaría de Trocitos y el resto de "protectores de la humanidad" se marcharían hasta la fecha señalada. 

Y la fecha señalada cayó como una nube congelada desde el cielo. La reunión duró tres cuartos de hora y al final llegamos a la conclusión de que el día 12 nos estrenaríamos como criminales. Antes de cerrar el comité -por llamarlo de alguna manera- pregunté nuevamente a todos si ese día alguien tenía algún cumpleaños, boda, entierro, o cualquier otra obligación semejante y nadie respondió, excepto Trocitos que maulló de una manera muy extraña, más parecida a como lo haría una pantera nebulosa a la que le acaban de realizar un cuádruple bypass coronario sin anestesia que a la de un minino casero adicto a la leche Pascual de brik. Lo que ocurrió a continuación lo voy a transcribir tal y como lo recuerdo, pero en modo de diálogo teatral, que es un procedimiento más sencillo y rápido.

YO: Bueno, pues si nadie tiene un plan mejor, el jueves nos desharemos del primer imbécil. En los folios que os he pasado tenéis su historial. Como podéis ver, se trata de Graciano Moscatel Peña.
BERNARDO: Creía que el moscatel era un vino dulce. Jojojojojojo.
YO: A la próxima te vas a la puta calle. ¿Entendido?
BERNARDO: Perdón, jefe. Ha sido algo...
DIOSNELIO: Jefe, siga, por favor...
YO: Bien. Graciano, es un tipo tan "prorrogado" que no sabría distinguir una mesa de caoba de una de roble. 
BERNARDO: Yo tampoco, jefe...
YO: Además es un abusador de pequeños animalillos de compañía.
BERENICE: ¿Cómo?
YO: Hace aproximadamente un año fue pillado infraganti molestando a un hámster de Roborowski.  Anteriormente había sido advertido seriamente por manosear a una chinchilla blanca y por...
BERENICE: ¡Dios santo! ¡Menudo marrano!
JESUSA: ¡Estoy perdiendo el hilo! Queréis dejar terminar a Gregorio. 
YO: Gracias, Jesusa. Prosigo...
ALBERTO: Lo siento, jefe. Me encuentro fatal. Necesito ir a vomitar al baño. No puedo esperar ni un minuto.
YO: Joder. Vete de una vez. Te esperamos. 
DIOSNELIO: ¿Sabéis que Berenice ha terminado de escribir su segundo libro?
JESUSA: ¿En serio? ¿Cómo se titula?
BERENICE: Masturbation in Marina d'Or.
JESUSA: Marina d'Or. ¡Qué guay!
DIOSNELIO: Es un título sensacional.
JESUSA: ¿Y quien se masturba?
DIOSNELIO: El protagonista.
JESUSA: ¿Y para qué se masturba en Marina d´Or?
DIOSNELIO: Porque está allí de vacaciones.
JESUSA: Pero se masturba en el hotel, ¿no?
DIOSNELIO: ¿Qué preguntas me haces? Yo qué sé. Pregúntaselo a a Berenice.
BERENICE: ¿Y qué más da si se masturba en el hotel o en la playa. La acción se desarrolla en Oropesa y se masturba en Marina d´Or. 
BERNARDO: Yo creía que esto era una reunión para planificar nuestro atentado, pero parece que estoy asistiendo a un congreso sobre la masturbacion en la provincia de Castellón.
DIOSNELIO: Bernar, estamos esperando a Alberto.
YO: Ya debería estar aquí.
JESUSA: Igual se ha desmayado. Voy a ver qué cojones está haciendo.
YO: Trae a ese mamón aunque sea arrastrándole de la oreja.
JESUSA: No seas duro, Grego. Alberto lo está pasando fatal. Se medica y casi siempre está medio dormido. No sé qué voy a hacer con él. 
BERNARDO: ¿Qué le sucede?
JESUSA: Todo empezó hace un año, cuando su hermano Pablo se casó con otro tipo. Una especie de polichinela estúpido y muy amanerado que...
BERNARDO: ¿Tienes un hermano maricón? Jojojojojo.
YO: A la próxima te vas a la puta calle. ¿Entendido?
BERNARDO: Pero, jefe, ¿otra vez? ¿He hecho algo malo?
YO: Eres un desgraciado homófobo de mierda. Además no soporto tus risotadas caballunas. 
DIOSNELIO: Yo tampoco.
BERNARDO: Jefe, ¿acaso no recuerda que este desgraciado homófobo cumplió siete años de condena en su lugar?
YO: ¿Recordar? Ni siquiera soy capaz de recordar cuántos años hace que llegué a la conclusión de que la vida es una jodida cloaca. Quizá porque soy un tipo muy poco estructurado y bastante desmesurado. Ya me conocéis. O puede que sea simplemente porque pertenezco a una antigua estirpe de perdedores enrabietados. Poco importa conocer las causas en estos instantes. Lo único que me saca de esta especie de estado semicomatoso inducido es saber que no necesito de la ayuda de la autoeutanasia porque, afortunadamente, algún día moriré. Y cuando eso suceda dejaré de escuchar sandeces y de contemplar a las fábricas andantes de sandeces, que viven, respiran y caminan por todas las calles del planeta, exceptuando las de Chernobyl y Fukushima.
DIOSNELIO: ¡Joder, Gregorio! ¡Qué bonito!
YO: Diosne, por favor, ¿puedes ir al váter y traer a ese cretino de Alberto para que podamos seguir con, ejem, lo nuestro? 
DIOSNELIO: Enseguida, jefe. 
JESUSA: Ya voy yo, Diosne. Y de paso eharé un pipí.
DIOSNELIO: ¿Eharás?
JESUSA: Sí. Un pipí. Ya sabes lo que es eso...
DIOSNELIO: Has dicho eharé. 
JESUSA: ¿Qué es eharé?
DIOSNELIO: Eharé no es nada. Tú has dicho eharé...
JESUSA: No te entiendo, Diosne. Claro que nunca te he entendido. Quizá te comprendía mejor cuando no sabía ni una palabra de español.
BERNARDO: ¡Castellano!
JESUSA: No te entiendo, Diosne. Claro que nunca te he entendido. Quizá te comprendía mejor cuando no sabía ni una palabra de castellano.
DIOSNELIO: Yo solo te decía que habías pronunciado eharé. Nada más. No comprendo por qué razón te pones asina.
JESUSA: ¿Asina?
DIOSNELIO: Sí.
BERNARDO: ¿Asina existe en el español?
JESUSA: ¡Castellano!
DIOSNELIO: Claro que existe. Es un sinónimo de así. Ya no se usa, pero es perfectamente válido. 
YO: ¡Por Dios! ¿Queréis callaros de una puta vez? No sé qué hago planeando un exterminio de idiotas si tengo unos cuantos aquí, conmigo. 
BERNARDO: ¡Yo no soy tan idiota como parezco!
YO: A la próxima te vas a la puta calle. ¿Entendido?
BERNARDO: Pero, jefe...
YO: Diosnelio, ya que Jesusa no va a ir al váter porque prefiere seguir largando y largando sin cesar, ¿Podrías acercarte al puto lavabo y traer a tu mujer y al otro gilipollas, por favor. Esto es de locos. ¿Quién me mandaría meterme en semejante berenjenal? Por cierto, ¿dónde está Berenice?
BERNARDO: Estaba aquí, antes...
YO: Ya sé que estaba aquí antes, imbécil.
BERNARDO: Pero, jefe...
JESUSA: Se fue a la cocina a prepararse un sandwich de queso, pero como solo queda una rebanada igual está pensando en...
YO: Me importa una mierda santificada lo que piense. Lo único que quiero es ver si podemos estar los cinco juntitos y...
BERNARDO: Somos seis, jefe. Jojojojojojo
YO: Ya no puedo más. A la puta calle. Sal de aquí o te juro que te estrangulo.
JESUSA: Creía que querías arrejuntarnos, no separarnos...
YO: Y yo creía que ibas al aseo a traer a esos dos rucios ignorantes.
JESUSA: Y a hacer un pipí. Vuelvo enseguida...
YO: No, ¡espera! Ya hay bastante gente en el váter. Ve a la cocina a por Berenice.
JESUSA: Pero luego iré al aseo a hacer un pipí...
YO: Bernardo, Tú podrías... ¿Bernardo? ¿Caray! ¡Estoy solo! Ese gilipollas de Bernardo se ha largado de verdad a la puta calle. ¡Contrinuaré la reunión sin nadie! ¿Contrinuaré? Creo que debería desarticularme...

Al final, y no sin mucho trabajo, pude reunir a los "chicos" y desarrollar un plan de asesinato perfecto. Lamentablemente, nuestra víctima elegida, el acosador de animalillos, había muerto de un ataque al corazón fulminante y tuvimos que volver a elegir otro tipejo. Eso quería decir que debíamos volver a reunirnos varias veces mas. ¡Y lo hicimos! No soy capaz de relatar lo que tuve que aguantar ni hasta dónde tuve que transigir para no mandar todo a la puta mierda, pero por alguna extraña razón, cada vez que elegíamos a un imbécil, este moría de una forma u otra antes de que pudiéramos matarlo nosotros. Si no recuerdo mal, hasta 15 idiotas fueron elegidos, lo que supuso más de 50 reuniones. En cada una de esas reuniones yo estuve a punto de perder la cabeza en dos o tres ocasiones. Al final llegué a la conclusión de que era una tontería oponerse al destino. Y el mío era aguantar una tras otra reunión y las memeces y las desapariciones súbitas del resto de los componentes de la banda. Llegó un momento en que me sentía como el poso de una taza de té. Estaba claro que una especie de fuerza supranatural disfrazada de efecto nocebo había resuelto que debía perder la cabeza. Pero me opuse con todas mis fuerzas y construí algo semejante a una casamata inexistente donde me ocultaba cuando las cosas no salían como yo creía que debían suceder. Fue en uno de esos momentos cuando decidí que debían morir. Diosnelio, Berenice, Alberto, Jesusa y Bernardo iban a desaparecer para siempre de este mundo. Y yo debía reunirme conmigo mismo para planear sus decesos. Afortunadamente después de cuatro reuniones en solitario fui capaz de determinar que todavía necesitaba otra más, o quizá un par de ellas."


"He sufrido una recaída. Podría haber sufrido una reelevación o incluso un reacrecentamiento, pero algo no funciona bien en el departamento del destino, sito en la quinta planta de mi cuerpo. Podría enviar una queja pero no serviría de nada. Por esa razón pienso coger a la recaída y atarla en una pata de la mesa camilla, luego pegarle un par de bofetadas y, cuando crea que la tengo totalmente sometida, ordenarle que vuelva al lugar donde esperan el resto de recaídas. Claro que también podría aceptarla, acariciarla y acostarme con ella. Sé de buena tinta que las recaídas no pueden quedarse embarazadas."

domingo, 22 de julio de 2018

Email del 22 de julio 2018

Otto Dix. Corpse of a horse (1924)

Hola:

Hoy me he dado cuenta de que cada día me parezco más al marujón que seré si el proceso de envejecimiento sigue su curso predeterminado. No contento con limpiar e higienizar las pilas de la cocina y el aseo con litros y litros de lejía, me he armado de valor y me he propuesto dejar inmaculada la nevera por dentro y por fuera. ¡Y lo he conseguido! Y como después de semejante hazaña, todavía me quedaban fuerzas para seguir limpiando, he llamado al timbre de la vecina y me he ofrecido graciosamente a limpiarle su ropa interior a mano con Norit. Naturalmente mi proposición no le ha gustado demasiado a su amante y no me ha quedado más remedio que lavarle también a él sus calzoncillos. Después de la maratón de fregado, saneamiento y desinfección me he acercado a mi bar favorito y me he tirado un pedo extraordinariamente silencioso en la barra. Al principio los efluvios no se han desplazado demasiado desde el lugar donde fueron expedidos con algazara y garbo, pero al cabo de un par de minutos los clientes han empezado a quejarse y uno ha terminado preguntando a la camarera china si se había muerto su abuela.

Te he contado lo que me ha sucedido esta mañana porque sé que eres la única persona en el mundo capaz de comprender lo que hago, lo que no hago, lo que haré si me tomo unas cuantas anfetaminas y lo que no haré bajo ninguna circunstancia. Y no te cuento lo que pienso hacer por la tarde porque no pienso hacer nada en absoluto. Solo no haciendo nada en absoluto hago algo de una manera relativa. Y si relativizo cualquier cosa, incluidos mis actos más inadmisibles, me siento menos culpable de ser superior al resto de relativizadores absolutistas. ¿Te das cuenta de lo que trato de decirte? Necesito algo por lo que vivir y luchar. Aunque ese algo no sea más que el jodido algo de siempre alterado. Si soy capaz de creer que ese algo de siempre es único y especial, mi vida podría seguir desplazándose hacía atrás sin necesidad de tener que mentirme continuamente, solo para poder sentir que la existencia es justa y yo soy un tipo coherente. Porque ni la existencia es justa ni yo, por supuesto, soy un tipo coherente. Si la existencia fuera justa y yo un tipo coherente, ¿crees que la marca Norit seguiría con el logotipo del corderito o que yo perdería tal cantidad de tiempo meditando sobre la absurdidad sentimental, elemental y excremental? Todo es nada, excepto todo, por lo tanto, todo es todo. Para que todo el todo absoluto llegue a ser algo similar a la nada relativa, todos los pobladores del planeta deberían sufrir una isquemia cerebral. Pero las probabilidades de que todos los pobladores del planeta sufran un ictus a la misma hora son bastante escasas. De esa manera el todo y la nada pueden seguir siendo lo que se supone que son, todo y nada, o nada y todo, aunque en determinadas ocasiones el todo no vale una puta mierda porque tendemos a relativizarlo y la nada es demasiado poco absoluta.

Y mientras las piedras descansen en el suelo y no se utilicen para lo que han sido diseñadas, es decir, para romper cráneos humanos, se me antoja una inmensa tontería insistir con demasiada rigidez acerca de lo que es o no relativo o absoluto. El problema es que soy incapaz de insistir con demasiada flexibilidad. Quizá debería probar a insistir sin insistir, pero entonces no se podría decir que insisto, sino que desisto. Y no conozco a nadie que sea capaz de desistir, ni siquiera existir, ni con la rigidez necesaria ni de una manera más flexible, ya sabes, parecida a la de una ramera sagrada. Pero si no insisto ni desisto, y mucho menos, existo, ¿entonces?, ¡entonces estoy meando fuera del tiesto! Y si meo fuera del tiesto, es que mi trastornado progenitor tenía razón cuando se desgañitaba explicando al resto de la raza humana que yo era un pelele y un pazguato de mil cojones. Y que se arrepentía de haber derramado su delicioso fluido espeso de color blanquecino repleto de espermatozoides campeones sobre el óvulo de mi madre. ¡Es verdad! Soy un gilipollas absoluto, aunque me presente como una omnipotencia relativa. Debería descuartizarme e introducirme en varias fiambreras gigantes repletas de formol. ¿Formol?

Greg


PD:

¡Formol!

sábado, 21 de julio de 2018

Email del 21 de julio 2018

Dieter Roth. Literature sausage (1974)

Querida:

Estoy escribiendo un cuento largo titulado Superrojiblanco y Azulín contra el profesor Verdiamarillo, que trata sobre lo complicado que resulta comunicarse con alguien por medio de las pedorretas. El título, exageradamente pirrónico en su concepción, me vino a la cabeza después de salir de  una cervecería con varios litros de cerveza negra dentro de mi cuerpo. Es extraño, pero cuando oriné toda esa cerveza varias horas después, el título me pareció una jodida mierda. Por esa razón, desde entonces he estado bebiendo cerveza constantemente, excepto ayer, que bebí armañac solo, armañac con hielo, armañac con leche, zumo de piña con armañac y armañac con zyklon B. Como verás por la redacción de este texto, el alcohol no impide que esta sea exquisita. Mi pregunta es, ¿tú, si fueras yo, cambiarías el título? He pensado en algunos alternativos como Superverdiamarillo y Rojiblanco contra el profesor Azulín, Superazulín y Verdiamarillo contra el profesor Rojiblanco o Superverdiamarillo, Superazulín y Superrrojiblanco contra el profesor Tumbaga Zoza. Espero tu contestación con prontitud. Si no puedes con prontitud, por favor, hazlo con celeridad o premura.

Greg

jueves, 19 de julio de 2018

Email del 19 de julio 2018

Jean-Michel Basquiat. Jawbone of an ass (1982)

Querida:

La naturaleza, incluso la naturaleza humana, persigue una condición: la perfección. Por esa razón, siempre he intentado distanciarme del género al que se supone pertenezco y situarme en cualquiera de los dos extremos. Y gracias a ese espíritu de contradicción, otorgado quizá por un golpe seco en la cabeza cuando era un bebé, he podido sacar partido a una cualidad que está presente en casi todos los animales, pero que por alguna extraña razón, se ha perdido en el ser humano: tarascar. Y debo tarascar bien porque ya me han detenido 30 veces. La última, por tarascar al poli que intentaba detenerme por tarascar a un sacerdote cojo. Tarasqué a los dos y aún me quedaron ganas de tarascar a quien se pusiese por delante, pero no pude seguir tarascando porque el compañero del poli tarascarado anteriormente me puso un maldito bozal.

Antes de que podamos discutir provechosamente si tarascar es lícito, o por lo menos puede llegar a servir para algo que no sea terminar siendo inyectado con varias dosis de inmunoglobulina antirrábica, me gustaría dejar claro que mi instinto tarascador no es más que el resultado de una elección individual y social, o como yo prefiero denominarlo, un viaje sin retorno a la exquisita belleza de alguna parte. Pero llegados a este punto deberíamos preguntarnos, ¿existe alguien o algo capaz de diferenciar alguna parte de ninguna parte? ¿O de la parte que no está comprendida en ninguna otra parte, porque esa ninguna otra parte está harta de incluir partes de otras partes que ni siquiera son capaces de sentir algo similar a lo que la tía de mi madre, Georgina López, llamaba agradecimiento vil y pernicioso?

Me gusta tarascar, pero también me complace que me peguen un buen tarascamiento, o tarascazo, o como cojones se pueda conjugar semejante verbito. Y si es en alguna de las partes más sensibles de mi anatomía, el gozo y la plenitud puede llegar a un punto en el cual me importe una mierda grasosa cualquier cosa que no esté relacionada, de una manera u otra, con los tarascamientos o incluso con los autotarascamientos. Porque solo tarascando puedo existir sin creer que debo algo a alguien por algún motivo. Tarasco porque no sé como comunicarme sin sentir dolor físico y mental. Tarasco porque cuando miro directamente a los ojos de alguien, sé que en lo más profundo de su limitada confusión me está gritando que necesita ser tarascado o tarascada en ese mismo instante y de la manera más feroz posible. Tarasco porque de alguna forma he de justificar el dinero invertido en los últimos siete implantes.

El jodido Homo sapiens tiene una dimensión intemporal y otra temporal. Yo tengo una dimensión impresionante oculta por la bragueta. Podría haberme dedicado a eyacular por dinero y nunca hubiera acabado entre barrotes, todo lo más, entre flujos vaginales. Pero elegí tarascar. Y esa fue, de alguna forma, mi perdición. Sí, ya sé que esta conclusión puede ser atacada desde diversos puntos de vista. Y sé que ningún hombre puede llegar a ser capaz de tratarse tan neciamente como lo hago yo, pero, como he dejado claro en líneas anteriores, me gusta tarascar y pienso hacerlo hasta que alguien me lo impida para siempre o hasta que el resto de los ciudadanos y esclavos del planeta se decidan a tarascar. Entonces, si eso sucede, quizá vuelva al rol de persona normal, decente y con cuatro hipotecas.

G

lunes, 16 de julio de 2018

Email del 16 de julio 2018

Fernand Leger. Study for builders (XIX-XX cent.)

Amiga:

En aquella época, yo olía mejor que un kakapo. Y ese aroma embriagante sumado al hermoso bigote estilo Yosemite Sam que lucía, me otorgaban un no sé qué, que ponía a cien a los albañiles y a los alicatadores. Como yo era totalmente heterosexual, siempre que pasaba cerca de una obra tenía que caminar de una manera absurdamente extravagante. Por esa razón, actualmente tengo un andar tan insólito. Afortunadamente, desde hace varias décadas ya no me silban los obreros de la construcción, ni siquiera los poceros, y mis desplazamientos son más relajados y distendidos.

Solo quería que lo supieras.

Greg

domingo, 15 de julio de 2018

Email del 15 de julio 2018

Edouard Manet. The suicide (1880)

Amiga:

A menudo me pregunto si debería inutilizar mi cerebro hurgando en él con un palo introducido por un ojo. ¡Y sin quitarme las gafas!, lo que dificultaría el proceso, aunque lo haría mucho más interesante. Si quieres que te sea sincero, asquerosamente sincero, me siento como si tuviera un año y medio más de los que tengo en realidad. ¡Me gustaría tanto poder desaparecer sin dolor ni hipo! Según Seppanen Mäkinen, el tipo que ostenta el record de suicidios fallidos en Europa (74 contabilizados), no existe una razón concreta para vivir, sin embargo existen tres razones imprecisas para morir. Lamentablemente se desconocen cuáles son esas tres razones, ya que Seppanen se niega a hacerlas públicas a menos que la República de Finlandia le declare su amor públicamente. Como verás es un enorme lío, porque hasta que la República de Finlandia le declare su amor públicamente, nadie podrá conocer las tres razones imprecisas para morir. Y la República de Finlandia ya se cita en secreto con otro tipo. Y según el periódico Määrittelemätön totuus, ese tipo es celoso, inescrupuloso, nebuloso, escrofuloso y orina con cierta dificultad.

Greg

sábado, 14 de julio de 2018

Email del 14 de julio 2018

Vladimir Makovsky. Politicians  (1884)

Camarada Y:

Por fin he podido acceder a parte de la grabación del discurso del político Bermúdez que precipitó su ingreso de por vida -y sin posibilidad de revisión- en un hospital psiquiátrico de máxima seguridad. Como sabes, el documento sonoro fue prohibido y nadie nunca había tenido acceso a él. No te voy a relatar cómo ha llegado a mis manos un pequeño fragmento, pero te ruego que seas muy prudente y no dejes que nadie -que no sea de tu máxima confianza- lea la transcripción o nuestras vidas se verán seriamente comprometidas. Sí, has leído bien, te envío una transcripción completa y no una copia de la grabación de ese pequeño fragmento porque no me fío de nadie. Quizá por eso he llegado a vivir tantos años.

"Amigos y compañeros. Si tenéis un trozo deberíais esconderlo, porque poseéis un pequeño tesoro, y en los días que corren, no todo el mundo puede decir que tiene uno. Yo hace mucho tiempo fui el decidido dueño de un magnífico trozo que tuve que trocear en pequeños trozos para poder cambiarlos por un par de porciones, que no son más que trozos con certificación de origen, y que me robaron unos meses más tarde. Con cinco trozos podía obtener una porción, y con ocho porciones me concedían un pedazo. Actualmente mi trozo es del tamaño del trozo más minúsculo que se puede obtener de un trozo pequeño, sin que el vocablo "trozo" pierda su verdadero significado. Supongo que debería medirlo, pero mi metro está en un cajón. Y ya hace años que no abro los cajones. La última vez que lo hice salió una mano verde y me robó un trozo de mi trozo."

Como verás es una verdadera bomba. ¿Crees que sería sensato reunir al resto de compromisarios y discutir el plan a seguir? Yo creo que no queda otro remedio. Imagina las consecuencias que podría desencadenar esta grabación si acaba siendo conocida por la chusma antes de que seamos capaces de construir una mentira lo suficientemente estructurada de raíz como para salir indemnes de este desaguisado...

Llaman a la puerta. Creo que saben que la tengo. No dispongo de más tiempo. Trataré de esconder esta nota donde tú sabes. Espero que puedas leerla algún día.

Camarada W

viernes, 13 de julio de 2018

Email del 13 de julio 2018

Kurt Schwitters. Something or other (1922)

"María Aurelia tenía 97 años, dos hernias discales y tres gatitos (Rodolfo, Randolfo y Adolfo). Era presidenta del club DTU (damas con tacatá unidas) y bebía a morro de las botellas de Coca-Cola de 1 litro. Pero cuando miraba la foto en blanco y negro de Manuel Fraga en Palomares se transformaba en una especie de anciana ninfómana."
(Irukandji - Gregorio López Pérez)

Ayer estuve buscando por la red fotos insulsas y sin mensaje subyacente para poner en mi perfil de WhatsApp. El problema es que casi todas las imágenes que encontré -y me gustaron- llevaban consigo subtramas implícitas que podrían hacer que el cerebro de mis amigos agregados estallase en varios pedazos. Por esa razón, al final decidí subir la foto de una pera ercolina. ¿Por qué subí la imagen de una pieza de fruta en lugar de una foto mía? Trataré de explicártelo: aunque sé que soy el hombre más atractivo del planeta, en las fotos suelo salir con la cara amorfa, asimétrica y disforme. Además, mis cejas ajadas, descuidadas y hasta cierto punto con la apariencia de un estropajo Ajax de acero inoxidable, trasmiten una sensación francamente asquerosa y repugnante.

No sé. El mundo es tan grande. Y yo, pese a medir 181 cm, soy tan pequeñajo. ¡Existen tan pocas cosas disfrutables! Quizá las excepciones serían follar, leer y comer huevos fritos. Una vez intenté llevar a cabo las tres acciones a la vez, pero el resultado dejó de ser satisfactorio desde el instante en que parte del aceite del huevo decidió establecerse sobre el coxis de mi compañera de experimentos. Dicen algunos extremeños que el grito que pegó pudo escucharse claramente en Badajoz, aunque creo que no es más que una tonta exageración. ¿Por qué no puedo gritar? Sin palabras. Sin comentarios. Sin aliento. Necesito mi medicación para la hipotensión ortostática o sufriré una pericarditis constrictiva. Y no te digo esto último para que te haga gracia, pues la acepción de "gracia" es el perdón, la benevolencia o incluso el agradecimiento. Yo no puedo agradecer nada a nadie, pero tampoco quiero que nadie me agradezca nada.

Lo único que puedo hacer para no morir de aburricolía, es decir, de aburrimiento y melancolía, es escribir. Y escribo como un poseso. A veces me detengo durante unos instantes y me rasco el culo o bostezo, pero en seguida vuelvo a la hoja de Word y trato de rellenarla con cualquier cosa que escupa mi cerebro. Y cuando mi cerebro no puede escupir, lo ataco sin compasión. Sí, soy un maldito desgraciado, pero tengo motivos. Y parte de esos motivos son los protagonistas de un cuento largo que estoy escribiendo bajo el título Irukandji.

Greg

sábado, 7 de julio de 2018

Email del 7 de julio 2018

Aubrey Vincent Beardsley. The lacedaemonian ambassadors (1986)

Amiga mía:

Ayer salió a la venta el Catálogo de penes 2018-2019 de la Comunidad Valenciana. En dicha publicación se pueden encontrar, por orden alfabético, los nombres de los propietarios y las fotografías de los 250 penes más fascinantes encontrados en Castellón, Valencia y Alicante. Para familiarizarse con el boletín es muy importante leer con atención las explicaciones de la primera página, aunque puedo adelantarte que los textos no vienen solo en catalán sino también en castellano, inglés, francés, italiano, alemán, japonés, chino o esperanto; y que las fotografías de los penes están clasificadas por orden de tamaño, ciudad de origen y edad del (agraciado) poseedor. Además, debajo de la foto de cada miembro hay una detallada descripción del mismo y la valoración del jurado. Por cierto, me ha sorprendido comprobar que entre los 500 miembros que conforman el jurado solo hay tres que hayan padecido el virus del chikungunya.

La editorial que lo ha publicado y puesto a la venta es famosa en nuestra región por la calidad de sus cuidadísimos catálogos, registros e inventarios. Sin ir más lejos puedo asegurarte que el Catálogo de ajos de La Safor y la Marina Baixa que publicó el año pasado ha sido considerado patrimonio de la agricultura y actualmente se venera en las huertas de medio mundo. Lo mismo sucedió con el Registro suplementario obtuso, publicado en 2003 o el Indice ternario de influencia sinérgica de los espasmos genésicos levantinos, editado en 2009 y que ha sido reeditado en más de 150 ocasiones.

Y a pesar de los fabulosos trabajos de impresión HD que caracterizan a esta editorial única en el planeta, todavía se puede leer en la esquina inferior derecha de la penúltima página un mensaje en el cual nos informa de que "puesto que las técnicas de imprenta no están todavía lo suficientemente avanzadas para reproducir el maravilloso color de los penes con la precisión que nos gustaría, los tonos mostrados pueden variar ligeramente respecto de los miembros originales".


Greg

viernes, 6 de julio de 2018

Email del 6 de julio 2018

Remedios Varo. Weird life (1945)
Querida:

Desde que inauguré mi blog, hace ya casi ocho años, he recibido multitud de emails de todo tipo. En la mayor parte sus autores me dan las gracias por haberles provocado unas cuantas risas; en otros, se maldice a mis antepasados por haber sido capaces de sobrevivir a la Peste Negra, y en algunos, afortunadamente no demasiados, prefieren... Mejor te lo explico transcribiendo los contenidos de esos mensajes.


"Señor Gregorio López:

Hace 23 años escribí un libro titulado "La lombriz Fernanda" que trataba de una lombriz que se llamaba Fernanda. Si la lombriz protagonista se hubiese llamado Lucrecia, obviamente el texto no se habría titulado "La lombriz Fernanda". Dos años después escribí la continuación cuyo título, "La nuera de la lombriz Fernanda", causó sensación, aunque no vendió ni la tercera parte que el anterior. Y ayer, 21 años después, terminé la tercera parte titulada "La hija de la nuera de la lombriz Fernanda" que se pondrá a la venta el próximo día 11 de septiembre. Mi pregunta es, ¿cuántos ejemplares firmados quiere que le mande? Si en lugar de que se los firme con mi nombre prefiere que lo haga como la lombriz Fernanda o como su nuera no tengo ningún inconveniente.

Suyo,

Vicente Ros Martín (Dueño del copyright y merchandising de la saga de "La lombriz Fernanda")"

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"Buenos días, Grergorio,

Me atrevo a ponerme en contacto con usted, Grergorio, para pedirle un par. Un par de lo que sea o buenamente pueda. Pero tienen que ser un par. Si es tan amable de enviarme el par, yo, a mi vez, le puedo enviar otro par. Pero tendría que ser pronto porque se me están acabando los pares. 

Un saludo, Grergorio

Rorsario Rordriguez Martos"

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"Querido amigo:

De escritor a escritor, ¿sabe que las conjunciones copulativas son unas marranas, pues viven en un continuo contubernio concupiscente? Si lo desconocía, entonces se lo digo yo. Y créame, soy una persona que sabe de lo que habla. Usted, como copulador licencioso -por lo menos eso se desprende al leer sus textos- debería darme las gracias por existir. Porque al existir yo, como unidad perfecta e inalterable, existe usted. No sé si me explico con claridad. ¿Se da cuenta de que si yo quisiera usted no existiría? Trataré de explicárselo: yo fui el neonatólogo en el parto en el cual vino al mundo usted hace ahora 56 años. Claro que ya hace una década que me jubilé y desde entonces he escrito 17 libros sobre multitud de temas (colonias, sombreros, vacaciones, campings, perros, astronáutica, etc). Si le he escrito, desde luego no ha sido para que vigile a las conjunciones, ni para intercambiar ideas para nuestros posibles futuros libros, sino para advertirle que cuando usted nació le inserté un chip extraterrestre en la próstata y desde ese instante soy el dueño absoluto de su órgano glandular. Si desea recibir más información sobre el estado de su próstata o la localización espacial del fabricante de chips, no dude en hacérmelo saber.

Suyo

Basilio "Frufrú" Parraverde"

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"Hola:

He leído todos tus escritos del blog "El desbravador sinfónico" y creo que eres genial. He localizado una foto tuya y me parece que estás muy bueno. Yo también estoy muy buena. Mi madre también está muy buena. Y mi padre. Y mi hermano. Y su novia. Y Polonio. Polonio es nuestro perro. Una vez Polonio mordió los testículos a la novia de mi hermano y de la risa que le entró a mi padre sufrió un ataque mi madre. Lo raro es que ingresaron de urgencias a mi hermano. ¡Somos una familia tan rara! Te dejo mi número de teléfono, pues me gustaría escuchar tu voz y quedar contigo. Te dejo también el teléfono de mi madre. Y el de mi padre. Y el de mi hermano. Y el de la novia de mi hermano. Polonio no tiene móvil, por lo tanto no puedo enviártelo, pero te puedo dar en un próximo email el número de mi neuropsiquiatra y el de una de sus enfermeras, la que está en recepción.

Adios, hiperguapo."

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"Muy señor mío:

Por la presente le conmino a cerrar su infecta bitácora. Si no lo hace en un plazo de 75.000 días, le enviaré a cinco sicarios. O mejor, si no lo cierra en cinco días le enviaré a 75.000 sicarios. Lo que usted prefiera en estos instantes. Envíeme la respuesta a la dirección que le adjunto antes de 92 meses o daré por supuesta la contestación y obraré a mi gusto.

Sofronio Chinchurreta Pérez"

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"Greg:

Soy yo. Te escribo porque estoy probando el teclado inalámbrico nuevo. Probando. Probando. Uno, dos, uno, dos. Sí, sí, sí. Bueno, parece que funciona estupendamente. No te molesto más.

Yo."

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"Señor Gregorio López Pérez

De los cerca de 950 textos que hay actualmente en su blog, 577 son pornográficos, 247 destilan ateísmo furibundo en cada uno de sus vocablos y 97 tienen la extraña capacidad de tocar las pelotas a cualquiera que se atreva a leerlos. Yo he leído esos 97 en varias ocasiones porque me gusta que me toquen mis partes, pero preferiría que viniese usted a mi humilde hogar y me tocara el miembro viril con las manos. Le aseguro que si lo hace, nunca podrá olvidar la experiencia por muchos años que pueda llegar a vivir. Si por el contrario prefiere usted que le toque yo su pequeña "pichilina" no hay problema. Ayer mismo me compré una lupa de 100 aumentos. Mi dirección está en la guía. 

Que pase usted un día estupendo.

Bernardito Hergueta Saez"

jueves, 5 de julio de 2018

Email del 5 de julio 2018

Marc Chagall. Song of songs (1974)


Amiga:

Me gustaría relatarte la historia de una percepción fragmentada que nadaba en círculos por la noche y que acabó ocultándose en la parte más profunda de un resquicio absoluto, pero estoy convencido de que un email no es el lugar adecuado para hacerlo. Por esa razón y por algunas otras más, he tomado la decisión de sustituir el relato por la letra de una canción titulada "Ñaca ñaca" que compuse cuando tenía 15 años y estaba completamente loco por echar un polvo.

Ñaca ñaca, oh, oh, oh.
Ñaca ñaca, oh, oh, oh.
Ñaca ñaca, oh, oh, oh.
Ñaca ñaca, oh, oh, oh.

Oh, oh, oh, ñaca ñaca yeh.
Oh, oh, oh, ñaca ñaca yeh.
Oh, oh, oh, ñaca ñaca yeh.

Ñaca ñaca, oh, oh, oh.
Ñaca ñaca, oh, oh, oh.
Ñaca ñaca, oh, oh, oh.
Ñaca ñaca, oh, oh, oh.

Oh, oh, oh, ñaca ñaca yeh.
Oh, oh, oh, ñaca ñaca yeh.
Oh, oh, oh, ñaca ñaca yeh.

Ñaca ñaca yeh.
Ñaca ñaca yeh.
Ñaca ñaca yeh.

Repasando la letra he llegado a la conclusión de que quizá debí relatarte la historia de la percepción fragmentada que nadaba en círculos por la noche y que acabó ocultándose en la parte más profunda de un resquicio absoluto. Hubiera sido lo más prudente, pero ya es tarde. No es que reniegue de mis ideas adolescentes, pues si lees los cinco versos detenidamente y extraes las conclusiones adecuadas, repararás en que cada "Ñaca ñaca yeh" o cada "Ñaca ñaca oh, oh, oh" no son más que un grito constante de auxilio. Supongo que a esa edad me ahogaba por cualquier cosa. Bueno, en realidad sigo ahogándome por cualquier motivo, pero gracias a la constancia y la obcecación he sido capaz de sustituir el dolor por la aflicción y la angustia por el desconsuelo. Y en estos momentos tan determinantes de mi existencia, puedo elegir de entre todas las formas de mortificación que conozco la que es más deseable en cualquier circunstancia. ¡Resulta tan esperanzador crecer! Y contemplar como unas simples ideas estúpidas de quinceañero trastornado se transforman en sabiduría, energía e iluminación.

Recuerdo que en su día envié la letra de "Ñaca ñaca" a un editor. Me contestó con una amable carta donde me explicaba que tras leer el texto detenidamente había extraído de él la conclusión de que todos los humanos somos simples arrebañaduras. Me pidió permiso para editarlo en una serie limitada y numerada de rollos de papel de váter para coleccionistas. ¡Estuve cerca de 20 años preguntándome qué diantres era una arrebañadura! Y otros 25 hasta que decidí aceptar su propuesta. Lamentablemente, después de dos décadas y media el editor ya no era editor, sino opositor. ¡Y se oponía a todo! Quizá por ese motivo se opuso a mantener una conversación conmigo. Tres años más tarde me enteré de que también se había opuesto a respirar y había fallecido por asfixia. Afortunadamente nunca he necesitado oponerme a nada, aunque he de confesarte que en una ocasión estuve a punto de destejerme en mi inmensa totalidad.

G

miércoles, 4 de julio de 2018

Email del 4 de julio 2018

Kazimir Malevich. Blanco sobre blanco (1918)

Hola:

La parte más flexible de mi cuerpo es el cerebro. En ocasiones fluye como un flujo permanente y se convierte en río. Otras, se dispersa entre arrugadas transparencias. Nunca se resquebraja, ni siquiera cuando lo someto a todo tipo de vejaciones, como escuchar memeces sin sentido de la multitud de idiotas que me rodean. Aunque forma parte de mí, dirige mis emociones y brilla tanto o más que un trozo de jade, siento que está cansado de formar parte de una entidad hipotéticamente indivisible y que lo que más anhela es perdurar como una sustancia propia. Pero creo que va a tener que seguir jodiéndose unas cuantas décadas más. Me importa una mierda su pretendida ansia de libertad y me la renfanfinflan por completo cada uno de los estúpidos motivos que pueda aducir. Y si a modo de venganza decide manufacturar y enviar ideas u órdenes absurdas al resto del cuerpo, se arriesga a una completa lobotomía. Ya estoy hasta los cojones de ofrendas y ceremonias. Lo que es mío, es mío y puedo tratarlo como se me antoje.

Y ahora, para tranquilizarme, voy a esnifar cemento...

martes, 3 de julio de 2018

Email del 3 de julio 2018

Philip Guston. Badhabits (XX cent.)

Querida:

¿Qué es lo que estoy haciendo? O mejor dicho, ¿qué se supone que debería hacer? Quiero decir, con mi vida. En una reencarnación anterior fui ajero, ya sabes, cultivaba y vendía ajos y, aunque no te lo creas, fui el principal causante de la denominada "debacle del ajo de 1687", hecho que sumió a parte del territorio hoy conocido como Europa occidental, en una especie de depresión general que originó que la evolución natural de los cocineros y ayudantes de cocina se bloquease durante aproximadamente diez minutos. Por lo menos eso me confesó una vidente a la que llamaban "la ajumada del barranco de Otonel" hace un par de décadas. Pero pensar que hace cuatrocientos años y pico fui un hijo de puta con éxito, no me impide llegar a la terrible conclusión de que actualmente no solo desconozco por completo lo que es el éxito, sino que ni siquiera soy un hijo de puta.

Recuerdo una orden que me dio mi abuelo Servando pocos meses después de fallecer: "Gregorio, tráeme un cojín". Lo que no soy capaz de recordar es si le llevé o no el cojín a la tumba. En aquella época yo robaba lápidas de mármol y las convertía en preciosas encimeras, por lo que pasaba una cantidad considerable de tiempo en los cementerios. Quizá por esa razón mi memoria no es capaz de llegar a alguna conclusión. Seguramente se lo llevaría, pues nunca más volvió a pedirme otro cojín, aunque cuatro años más tarde me rogó que exumara su cadáver y lo acercara a su prostíbulo favorito, cosa que hice, naturalmente. Por supuesto yo acabé en la cárcel dos años, el prostíbulo fue clausurado y los despojos de mi abuelo regresaron a su féretro.

Supongo que algún día creceré como persona. Y al crecer dejaré de suponer. Pero también podría menguar y convertirme en lo que siempre he ansiado: un perfecto hijo de la gran puta. Entonces supondría y volvería a suponer una y otra vez, así hasta llegar a un punto en que cualquier consideración no relativa a la conjetura o a la simple sospecha, quedaría automáticamente relegada a un mero accidente asocial. Quizá de esa manera me sentiría libre de organizar mi nuevo rol sin atender a razones interesadas o justificaciones contradictorias. En resumidas cuentas: me convertiría en un sangrador emocional, asexuado, depravado e insensible, que aunque lejos -todavía- del epíteto "Hijo de puta", significaría que he mejorado gracias al extenuante entrenamiento y que camino en la dirección correcta.

Gregory Yo

lunes, 2 de julio de 2018

Email del 2 de julio 2018

M.C. Escher. Other world (1947)

El siguiente texto se envió telepáticamente a la señorita Victoria Martínez Rubio, pero por un error de trasmisión fue recibido por un alienígena llamado Sroffff-G residente en algún lugar de Ío. Afortunadamente Sroffff-G reenvió el mensaje a la Tierra. El lugar de recepción, así como el resto de circunstancias son información clasificada. Se me ha permitido -amablemente- transcribirlo en papel y publicarlo en mi blog, siempre que no proporcione detalles y no altere el texto original:


"Victoria:

Me encontraba en el parque jugando al shogi contra mí mismo cuando se me acercó un hobo. Su cara me pareció un duplicado casi exacto de un rostro que vi alguna vez troquelado sobre un quincunx. Cuando se sentó a mi lado y me preguntó de una manera bastante áspera si me atrevía a jugar contra él, cometí uno de los errores más grandes de mi vida y le contesté con una sonrisa un tanto abstracta que le hizo creer que estaba completamente de acuerdo. Lo que sucedió después solo son conjeturas, pues, excepto la pareja que me encontró y me trasladó al hospital, nadie sabía nada, y lo poco que ellos pudieron contar fue que cuando me recogieron del suelo sangrando abundantemente "les pareció ver a un tipo de aspecto desarraigado corriendo como un loco". ¿Los cuerdos corren como cuerdos? ¿Puede un loco correr como un cuerdo? ¿O un cuerdo como un loco?

El número 467 tiene algo. Una especie de nosequé. Desde luego me gusta más que el 466 o el 468. No podría llegar a explicar la razón, pero, ¿qué puede importar eso a un nosecomefobico que no puede moverse de la cama o zafarse del número que le ha sido asignado? A veces me pregunto cómo es posible que en 25 cm de carne quepan 467 puntos de sutura. Pero es lo que sucede cuando intentan destripar a alguien, por lo menos eso me dice el médico que entra una vez al día y me pregunta cómo me encuentro. ¡Qué pregunta más estúpida! ¡Me siento como me siento! Y aunque es una respuesta todavía más estúpida que la propia pregunta, no deja de ser una respuesta concreta. Y en mi estado una concreción es mucho más que una puntualización.

Un policía con aspecto deprimido me visitó hace un par de días. Sus preguntas de niñita oligofrénica de cuatro años obraron una mejoría en mi estado, pues antes que ese tipo llegara no podía moverme sin gritar de dolor y mientras estuvo delante de mí solo pensaba en estrangularlo con el catéter. "¿Pudo verle la cara?". "¿Qué edad diría que tenía?". "¿Qué es un hobo?". "¿Shogui qué?". ¡Joder! ¿Qué es lo que se esconde en el cerebro de los maderos? Aunque la verdad es que las enfermeras que me atienden tampoco están demasiado sobradas de imaginación. "¿Te duele por aquí?". "¿Y por aquí?". "¿Y por aquí?". "¿Sientes algo ahora?". "¿Y ahora?". "¿Y ahora?". "¿Y ahora?". Señora, no siento nada. ¡Ni aquí, ni aquí, ni aquí, ni allí! Y por favor, me hace cosquillas con el bigote, así que aparte su puta cara de mi estómago.

La verdad es que no te escribo para criticar a las diferentes profesiones que por una causa u otra estos días están encima, al lado o debajo de mí. En realidad necesito que me traigas crack y la pipa para fumar crack. ¡Es broma! Necesito que uses las copias de las llaves de mi casa que te di hace años por si alguna vez sucedía algo y me acerques algunas mudas de ropa interior, un pantalón vaquero, una camisa y un par de libros de Marcial Lafuente Estefanía."

domingo, 1 de julio de 2018

Email del 1 de julio 2018

Gustav Klimt. Draft for a theater curtain (1883)

ALLÍ (GODOT Y YO). Obra de teatro (sin acotaciones) en un cuarto de acto.

DESCRIPCIÓN: Godot ha llegado.
PERSONAJES: Godot, Greg.


PRIMER Y ÚNICO CUARTO DE ACTO (Dos o más cuartos de acto serían mortales de necesidad)

GREG: Para un despotricador tan intuitivo, tolerante y metódico como yo, las saturaciones son el verdadero veneno. Poco o nada importa si estas son existenciales, emocionales, intelectuales o en forma de un jodido valor numérico porcentual impreso en la etiqueta de un yogurt. Y aunque el vocablo "abarrotamiento" me produzca un asco inmenso, lo prefiero en lugar de "saturación", así que para un despotricador tan intuitivo, tolerante y metódico como yo, los abarrotamientos son el verdadero veneno. Los abarrotamientos y la leche de vaca, que me produce flatos y meteorismo avanzado. Por esa razón solo bebo leche con fitoesteroles.
GODOT: ¿Qué es un fitoesterol?
GREG: No tengo ni la más remota idea, pero cualquier vocablo que comience por fito, como fitoterapeuta, fitófago, fitoplancton, fitolacáceo, fitotomía, fitoftirio, fitocromático o fimetilnitrosamina tiene mi apoyo y mi total consideración.
GODOT: No es fimetilnitrosamina sino dimetilnitrosamina, Greg...
GREG: ¡Vaya, no sabes qué es un fitoesterol y sí lo que es la dimetilnitrosamina! Ya sé que no es fimetilnitrosamina sino dimetilnitrosamina, pero ¿a quién le importa tu cultura en estos momentos? No creo que existan demasiadas personas en este mundo que verdaderamente se sientan fascinadas por la dimetilnitrosamina, si exceptuamos a los dimetilnitrosamínicos, que supongo serán los tipos y tipas cuyo mundo esté totalmente supeditado a valorar en su justa medida los pros y contras de semejante palabreja.
GODOT: Creo que no debería haber venido...
GREG: ¡Pero estás aquí.
GODOT: Desde luego no estoy allí.
GREG: ¿Sabes? Ayer por la tarde me sucedió algo extraño mientras estaba sentado allí.
GODOT: ¿Estuviste allí?
GREG: Desde luego. Tomando un refresco en la terraza de una cafetería superabarrotada. En un momento dado y sin motivo aparente me levanté y grité a todo pulmón la palabra "almeja". De la misma manera en que me levanté, me senté y seguí absorbiendo por la pajita mi zumo de naranja natural. Algunas personas de una mesa cercana me recriminaron "la palabrota" ya que había niños cerca. Una mujer mayor me dijo sin tapujos y al oído, que si no me comía una rosca era porque mi fealdad no estaba más allá de toda duda razonable y que si quería un coño, lo pagase y cerrara la grandísima boca. A los diez minutos, cuando todo parecía que se había calmado un poco, se acercó a mi mesa el camarero y me sirvió un plato de almejas picantes con caldo de setas y me preguntó si deseaba alguna otra cosa. ¿Nunca has sentido la necesidad de gritar "almeja" en cualquier lugar?
GODOT: Pues sinceramente, creo que no...
GREG: Yo sí. No voy a decirte que me sucede a menudo, pero sí en ocasiones. Una vez grité por error "berberechos" y sufrí un cólico hepático. Supongo que Freud se frotaría las manos conmigo.
GODOT: Desde luego.
GREG: ¿Qué te sucede? Te noto muy callado.
GODOT: Prefiero escucharte.
GREG: En mi casa solo tengo un mueble y tres sillas.
GODOT: No puedo decir que me alegre por eso.
GREG: No es bonito, pero es un mueble.
GODOT: ¿Las tres sillas son bonitas?
GREG: Encima de ese mueble hay cosas. Una cosa es una cosa si existe. Igual da que sea algo animado o inanimado. Si se puede ver, es una cosa. Por lo tanto tú eres una cosa. Yo soy una cosa.
GODOT: De cosa a cosa, creo que me voy a ir, Greg. Me espera un resto de día bastante duro.
GREG: El mismo mueble no demasiado bonito que se encuentra en mi casa es una cosa que soporta encima otras cosas, desde luego, mucho más pequeñas. Todo son cosas. Incluso las cosas que no parecen cosas, suelen ser cosas cuando nos ajustamos las gafas.
GODOT: Además han operado a mi tía Avelina y el horario de visitas es bastante restringido.
GREG: Todo son cosas. ¡Todo! Cosas por aquí, cosas por allí...
GODOT: Eso ya me lo habías dicho. En serio, Greg. Mucha otra gente me espera...
GREG: Nacemos en un mundo que no es más que una cosa. Una cosa inmensa, por supuesto. Crecemos, vivimos, intentamos follar y la palmamos siendo cosas que creen que están muy por encima del resto de las otras cosas, pero que saltan de rabia cuando se dan cuenta que no existe ninguna diferencia. Y eso suele ocurrir al final de nuestras existencias como cosas.
GODOT: Y he de pasar por allí. Y por la mercería para que...
GREG: Hay gente que está convencida de que las irrealidades y las abstracciones también son cosas. Si realmente tienen razón, entonces Dios es una cosa. Y si los creacionistas están en poder de la verdad absoluta, una gran cosa omnipotente creó al resto de cosas en seis días y el séptimo se echó una siesta. ¿Una siesta es una cosa?
GODOT: Adios, Greg. Llámame, ejem, pronto ¿vale?
GREG: También hay un número altísimo de cosas que piensan que solo las cosas inanimadas son cosas. Es decir, que todas las cosas que poseen cerebro y se desplazan no son cosas. Y si no son cosas, ¿entonces qué son? Claro que parece que existen algunas cosas con cerebro (llegados a este punto se me antoja que quizá debería existir una relativa diferencia) que son capaces de reflexionar sobre las otras cosas, las que carecen de sesera, aunque sean completamente capaces de desplazarse. No sé si me explico. Intentaré razonarlo de una forma menos... ¡Coño! Estoy hablando solo! ¿Dónde se ha metido este tío? ¿Qué más da? Un tío es una cosa. Y una cosa pueden ser varias cosas, si se juntan lo suficiente. Hay cosas pecadoras, incluso neuróticas, pero no por eso dejan de ser cosas y pertenecer al submundo de las cosas. Una vez, estando yo en...


                                                                  FIN