martes, 3 de abril de 2018

Email del 3 de abril 2018

Theophile Steinlen. Jumping rope (XIX-XX cent.)

Amiga:

Ya no me encuentro en el otro sentido, pues hace apenas unos minutos di media vuelta. Fue en forma de saltito grácil. Me refiero al cambio de trayectoria. Por esa razón en estos instantes voy en la dirección correcta, pero, ¿existe un sentido apropiado o incluso perfecto? La respuesta es sí. Cualquier orientación que me aleje de lo que me rodeaba antes. Y no es que las personas o las cosas que convivían conmigo, cerca de mí o a mi alrededor fueran fútiles o estuvieran huecas, sino que me había cansado de sus presencias, de sus olores y de lo poco que aportaban a mi vida. Miraba sus caras o sus lados y los bostezos se apretujaban en mi boca. Llegó un momento en que cada vez que tocaba un pedazo de carne o un objeto inanimado me salían una o varias ronchitas con muy mala pinta en el cerebro. Y no sabes lo difícil que puede llegar a ser rascarse o ponerse pomadas tópicas dentro del cráneo. Por eso ejecuté ese magnífico saltito que cambió la trayectoria para siempre. Bueno, por lo menos hasta el siguiente salto. ¡Es tan fácil saltar! Tan sencillo como cambiar el aquí y ahora. Tanto que puede llegar a resultar enormemente difícil. Supón que por alguna razón falla el saltito y en lugar de cambiar el sentido 180 grados solo lo alteras 90. Entonces, aunque la trayectoria es claramente diferente a la inicial, el destino continúa estando peligrosamente cercano al único que conoces y que hasta hace breves instantes te oprimía. Es decir, aunque en cierto modo te opongas a mirar, siempre verás por el rabillo del ojo todo lo que sucede en el lugar donde habitaste hasta el momento del fallido saltito. No sé si me explico. Lo que trato de exponer de una manera tan apresurada e ilógicamente ergotista es que antes de intentar cualquier salto hay que prepararse concienzudamente por medio de la meditación, el ejercicio físico y una correcta alimentación. Saltar 180 grados con un solo movimiento no es nada sencillo. A mí me costó cerca de dos décadas repletas de errores, falsos comienzos, autosobornos deleznables e irregularidades manifiestas.

A menudo pienso en la dirección inicial. Y eso que el "a menudo" solo implica unos cuantos minutos, quizá 15 o 16. Pero puedo afirmar que en estos 15 o 16 minutos de cambio me siento totalmente realizado y con unas probabilidades de futuro con las que no podía ni siquiera soñar hace 17 o 18 minutos. ¡Cómo puede cambiar la percepción existencial cuando sabes que esa apreciación ha sido moldeada por medio del esfuerzo y el sacrificio! Me siento tan fuerte y con tanto ánimo que incluso soy capaz de pensar en un futuro saltito de 360 grados aunque eso implique volver al estado donde me encontraba hace 17 o 18 minutos. Siempre puedo volver a saltar otros 180 grados y retomar la percepción existencial de la que dispongo desde hace 15 o 16 minutos. Pero entonces, ¿para qué quiero preparar un posible y futuro saltito de 360 grados? Es una imbecilidad. ¿Y si organizara un salto de 720 grados? Supongo que acabarían encerrándome en un manicomio. Claro que podría intentar un saltito de 180 grados encaramado sobre un taburete. Eso sería circo. Auténtico circo. Todo el mundo hablaría de mí y yo hablaría de todo el mundo. Lamentablemente nunca he sido un amante de los encaramamientos. Me parecen recursos facilones, incluso si lo que se desea es encaramar el trasero para proporcionar un merecido descanso al cuerpo. Encaramar implica capitulación. Capitulación implica cesión. Cesión implica renuncia. Renuncia implica ausencia total o parcial de cualquier atisbo o ganas de hacer algo. Y algo no es más que un jodido pronombre indefinido, aunque también se presenta en forma de adverbio cuantificador cuando menos se lo espera uno.

Pero, ¿y si en lugar de saltar, brinco? Brincar es saltar de una manera más ligera. ¡Creo que estoy enfermando! Para qué quiero brincar si el salto que efectué hace unos 20 minutos aproximadamente fue un completo éxito? Quizá podría brincar un par de grados a lo sumo para no alterar demasiado mi maravillosa y nuevecita percepción existencial, pero no serviría para apaciguar mi ego. Y si por el contrario brinco un mínimo de 45 grados, no sólo me alejo de mi maravillosa y nuevecita percepción existencial, sino que puedo acabar mareado y vomitando sobre el suelo de parquet multicapa de madera genuina de tanto brincar y saltar. ¿Por qué me complico tanto? Puedo brincar en un futuro cercano y saltar en un futuro lejano. Y si me sobra algo de tiempo entre ambos futuros, puedo viajar al pasado por medio de un nuevo salto rápido de 360 grados y saludar a las personas y cosas que me oprimían antes del saltito que cambió el sentido de mi vida, instauró mi maravillosa y nuevecita percepción existencial y me sumió en un continuo y brutal dolor de cabeza que ya dura 22 minutos.

Greg

PD:
¿Lavas la ropa interior con agua fría? Si la respuesta es afirmativa suma 1 punto al total inicial que es de 0. De esa forma tendrás un punto positivo al que podrás sumar o restar los siguientes:
-2 puntos negativos si no lavas la ropa interior jamás.
-1 punto positivo si no lavas la ropa interior ni con agua caliente ni con fría ya que no usas ropa interior.
-2 puntos negativos si lavas la ropa interior en una jofaina.
-1 punto positivo si lavas la ropa interior en dos jofainas. Una para enjabonar y otra para aclarar.
-4 puntos positivos si lavas la ropa interior con Panty-ker.
-3 puntos negativos si lavas la ropa interior a mano pero completamente borracha.
-2 puntos positivos si lavas la ropa interior a mano mientras ves Pasa palabra.