domingo, 1 de abril de 2018

Email del 1 de abril 2018

Johannes Vermeer van Delft. Girl reading a letter at an open window (1657)

Querida:

Normalmente no suelo empezar un texto con la frase "Normalmente no suelo empezar un texto", pero hoy es un día especial y me apetecía empezar este texto de una forma anormal. Y no existe una manera más atípica que comenzar con una frase con la que normalmente no comienzo. Si hubiera empezado el email con algo parecido a "Siempre que escucho el canto de los tucanes", hubiera sido una repetición de mi comienzo de textos preferido. Y eso que en mi barrio el único tucán que existe está disecado y se exhibe en la vitrina de un bar. Según mi corrector literario he comenzado con "Siempre que escucho el canto de los tucanes" 37 veces en los tres últimos años. Puede que parezca que me repito, pero estarás de acuerdo en que es un inicio encandilador y sensacional. Aunque si quieres que te sea sincero, no tengo ni la más ligera idea del motivo de este email. No importa. Hace unos años conocí a un tío que tenía cara de preforma de botijo que se enamoró de una tipa con un cuerpo que me recordaba al de la oveja Shaun. Cuando ella se quedó embarazada él se asustó y se fugó a Brasil, donde una avalancha de chicas en bikini acabó con su vida. Un día más tarde, ella se enteró de su muerte pero no se inmutó en absoluto y siguió pastando hierba fresca como si no hubiera pasado nada. Dos semanas después la mujer abortó de manera natural mientras asistía a una ponencia sobre microenemas y... Bueno, supongo que no te interesa la historia, pero tenía que rellenar algo antes de despedirme.

Te aprecia

Greg