viernes, 23 de marzo de 2018

Email del 23 de marzo 2018

Wojciech Siudmak. Strange Démesure (XX cent.)

Hola:

He descubierto que si en lugar de beberme la Coca-cola la utilizo para eliminar las callosidades de los pies, las lentejas con verduras me salen más buenas. No estoy de coña. Debe existir una relación ente ambos actos, pues lo he comprobado un montón de veces. Incluso llevo una relación escrita con los valores de las últimas diez ocasiones en las que he preparado el guiso, cinco con limpieza de durezas anterior a la cocción y cinco sin limpieza  de callos. Te adjunto el esquema en un email aparte para que lo estudies y, si estoy en lo cierto, corrobores mis datos. Lo raro de este asunto es que solo me sucede con las lentejas. Si por ejemplo cocino pollo al vino o solomillo Wellington todo sigue su curso natural, es decir, me salen igual de ricos me quite los callos con o sin Coca-cola un rato antes, sin embargo, con el suflé salado pasa algo extraño si lo preparo con un rosario de cuentas bendecido en el bolsillo. Sin rosario o con un rosario sin consagrar el suflé tarda 19 minutos más en estar listo que con rosario bendecido. Y tengo más de 35 pruebas escritas que lo atestiguan. Y cuando preparo escamoles sustituyendo las larvas de hormiga por larvas de Pediculus pubis antes de las 14:03 horas, el bebé de mi vecina estornuda sin parar hasta que tienen que ingresarlo en el hospital. Por supuesto, también poseo abundantes pruebas de este hecho. Y de algunos otros más, como que cuando hago el pino en pijama mi expareja tiene orgasmos más intensos con su nuevo novio, pero si lo hago en calzoncillos o con vaqueros no le sucede lo mismo. Me lo ha dicho ella, no me lo estoy inventando. Y es un coñazo, porque ahora quiere que haga ese ejercicio un mínimo de cuatro veces al día. Cuando estaba conmigo no era tan fogosa, a decir verdad, siempre que me apetecía hacerle cositas me decía que le dolía el páncreas, el hígado, los pulmones y el riñón derecho al mismo tiempo.

No voy a seguir intentando convencerte de las cosas extrañas que suceden en mi vida y en mi cocina. Menos mal que en el baño todo es normal, si exceptuamos de la normalidad que el cepillo de dientes de dureza intermedia desaparezca todos los viernes de cuaresma y la loción limpiadora no comedogénica que compré gracias al préstamo que me concedieron los de Cetelem se evapore cada vez que un Renault 4CV pasa por delante de la casa del director de mi banco.

G.