lunes, 8 de enero de 2018

Email del 8 de enero 2018

Pablo Picasso. La sombra (1953)

Querida:


Ayer recibí un siniestro email de un tal Carrandango X que me ha dejado... Bueno, mejor te lo pego y luego te cuento mis inquietudes:

"Solo unas líneas para decirte que el agujero donde a veces me escondía cuando metía la pata ha desaparecido. La última vez que lo usé no noté nada raro, por esa razón me siento abatido y descorazonado. Ignoro qué voy a hacer cuando en un futuro cercano vuelva a joderla delante de la gente. Podría suplicarte para que me prestaras el tuyo, pero sé que lo usas contínuamente. Por esa razón voy a dejar la cortesía aparcada un instante y a EXIGIRTE que me lo regales. Lo necesito. Sin un lugar oscuro donde refugiarme no soy nada. Sin embargo, tú eres nada a todas horas, incluso cuando tu madre te dice que lo eres todo. Si te niegas a obedecer mis disposiciones no tendré otra opción que mandarte un carnicero para que fabrique embutidos con tus entrañas."

Desconozco quién se puede ocultar tras un nik como Carrandango X, pero la verdad es que no me importa. Dentro de un rato, en cuanto me haya afeitado y vestido pienso llevar mi agujero a un banco. Allí, dentro de una caja de seguridad estará protegido y yo me sentiré menos alarmado. Me tiemblan las piernas de pensar lo que sucedería si metiese la pata sin tenerlo a él de resguardo emocional. ¿Por qué existe gente como Carrandango X en el mundo? ¿Cómo y atendiendo a qué razón buscan a sus futuras víctimas? ¿Cómo podríamos dejar de sentirnos tan vulnerables? Ignoro si existe alguna respuesta que anule cada una de mis preguntas, pero en estos instantes me gustaría tener unas manos amigas apretando con fuerza las mías. ¡Pero solo tengo la sombra de Carrandango X persiguiéndome a cualquier lugar donde ose dirigirme!

Querida, voy a dejarte. Necesito poner en orden mis incertidumbres. Cuando haya puesto orden, si es que lo consigo, me dirigiré al armario empotrado que hace de capilla e invocaré a Santa Lucrecia de Mérida que en otras ocasiones me ha ayudado tanto. Luego, con paso firme y sereno, disimulando el terror interior y transformando mis rictus en movimientos gráciles y acompasados entraré por la puerta de Bankia, donde su director, Cosme García, me ayudará a que esa maldita sombra X del averno no pueda robar lo que por méritos propios me pertenece.