miércoles, 17 de enero de 2018

Email del 17 de enero 2018

Jean-Michel Basquiat. Irony of the policeman (1981)

EL NUEVO CASO DEL SARGENTO ALCÁZAR (Diálogo para una posible emisión radiofónica ilegal)

SARGENTO ALCÁZAR: Su situación, no quiero mentirle, es muy delicada. Debería contarnos la verdad. No quiero volver a escuchar más embustes. Para mí sería más cómodo llamar a un abogado que le represente y lavarme las manos. Pero quiero que se sincere con Dios.
TESTIGO OCULAR: Está bien. Le contaré todo tal y como sucedió. Verá, los forenses realizaron un descubrimiento que lo cambiaba todo, pero como en aquellos momentos todo, era simplemente algunas cosas, se callaron e intentaron falsificar el informe, aunque con las prisas se equivocaron y falsificaron el uniforme. A la mañana siguiente el uniforme fue robado de su percha por un ladrón demente que se lo vendió a un tratante de acémilas que lo usó para no mancharse su propia ropa en la época de apareamientos y luego lo arrojó a la basura, de donde fue recogido por una madre de alquiler repudiada. Esta lo lavó y planchó y se lo regaló a su proxeneta, que también era su repudiador. ¿Me sigue? Al chulo, que era un mal tipo, aunque no tanto como otros alcahuetes famosos, no se le ocurrió otra cosa que usarlo como mantel de su mesita camilla. Adoraba esa mesita desde que su anterior repudiada se lo regaló con la única intención de no volver a ser repudiada por segunda vez, pero los bolsillos molestaban e impedían que los vasos de tequila José Cuervo no acabaran derramados. Quizá por esa razón, el Maldito, que es como a él le gustaba que le llamaran, decidió deshacerse de la ropa como fuera. A veces, esta vida es extraña y cada uno de esos "como fuera" acaban siendo como son, es decir, estupideces. ¿Acaso no se puede calificar de estupidez ir a estrangular a alguien y dejarse el uniforme al lado del cadáver? Así pues, el jodido uniforme acabó por segunda vez en tres semanas en las manos de los forenses que se habían equivocado anteriormente. Y que se volvieron a equivocar. Y a los que no les quedó otra opción que falsificar las pruebas para no ser despedidos. Y las pruebas eran ese uniforme. ¡A pesar de todo, volvieron a equivocarse y falsificaron el informe! Pero no el informe inicial, sino el informe de desahucio que uno de ellos había recibido por no pagar las últimas 600 mensualidades de la vivienda que compartía con su novena amante.
SARGENTO ALCÁZAR: Continúe...
TESTIGO OCULAR: Pues al falsificar un informe que no era procedente al caso, se descubrió que ambos participaban en una competición sexual que se habían impuesto. Quizá por esa razón cometían tantas equivocaciones. El caso es que Pamela lo descubrió y...
SARGENTO ALCÁZAR: ¿Pamela? ¿Quién es Pamela?
TESTIGO OCULAR: La mujer de uno de ellos. Cuando se enteró de que su marido era una ONG de esperma intentó que fuera procesado colocando pruebas falsas en su despacho. Pero también se equivocó, porque como era de noche y no encendió las luces para no ser descubierta y puso las pruebas en el despacho del otro forense, que era neurótico hasta el paroxismo y que estalló en sollozos cuando se enteró que una de sus amantes preferidas, es decir, la mujer de su colega, amigo y competidor, lo había traicionado.
SARGENTO ALCÁZAR: Creo que me he perdido. ¿Quiere decir que esa Pamela se acostaba con ambos forenses y quiso traicionar a su marido porque...?
TESTIGO OCULAR: Porque su marido la engañaba con todas. ¡Con todas!
SARGENTO ALCÁZAR: Verá, yo pertenezco a la generación del Baby-boom, pues nací en 1954. Los bebés baby-bomers somos un poco cortos de mollera. ¿Me está diciendo que ese tipo, ese forense era un maldito viejo semental?
TESTIGO OCULAR: Lo era. Lo era.
SARGENTO ALCÁZAR: Pero las evidencias demuestran que...
TESTIGO OCULAR: ¡A la mierda las evidencias! ¡Perdón!
SARGENTO ALCÁZAR: Puede continuar, pero como vuelva a tener otro ataquito...
TESTIGO OCULAR: ¿Continuar? Me he perdido. No para de cortarme y...
SARGENTO ALCÁZAR: Estaba en que se sintió traicionado...
TESTIGO OCULAR: ¡Eso es! Se sintió traicionado y después de poner las pruebas falsas en su despacho se fue a una orgía que tenía programada desde hacia unos meses. ¡Espere!
SARGENTO ALCÁZAR: ¿Qué?
TESTIGO OCULAR: ¡No era una orgía! ¡Era un bukake! Un bukake con con dos equipos federados de esgrimistas.
SARGENTO ALCÁZAR: Comprendo. ¿Y qué sucedió entonces?
TESTIGO OCULAR: Que ella disfrutó mucho...
SARGENTO ALCÁZAR: Me refiero a qué sucedió con los dos forenses...
TESTIGO OCULAR: Uno de ellos huyó a la Argentina y se dedicó a entrenar loros y cotorras. Creo que uno de sus papagayos quedó campeón mundial de recitamientos de salmos. Para ser exacto, del Salmo XIX. Luego, meses más tarde regresó a España y se le perdió la pista. Ustedes deberían saber dónde se encuentra. En cuanto al otro, después de quemar el edificio donde tenía el despacho para borrar las pruebas que le incriminaban, ya sabe, las que puso la furcia de su mujer, sufrió un tremendo ataque caníbal y falleió en completa soledad.
SARGENTO ALCÁZAR: ¿Falleió?
TESTIGO OCULAR: ¿Qué es falleio?
SARGENTO ALCÁZAR: ¡Usted ha dicho falleió!
TESTIGO OCULAR: ¡Yo no he dicho falleió!
SARGENTO ALCÁZAR: Dijo que sufrió un tremendo ataque caníbal y falleió en completa soledad.
TESTIGO OCULAR: ¡Falleció!
SARGENTO ALCÁZAR: Y después de fallecer en completa soledad, ¿qué sucedió?
TESTIGO OCULAR: ¿Y yo qué sé? Supongo que vería el tunel y la luz blanca...
SARGENTO ALCÁZAR: Creo que usted es un completo imbécil. Si de mí dependiera, ahora mismo lo metíamos en una habitación y le extirpábamos la memez en menos de tres o cuatro horas. Los golpes bien dados a menudo obran milagros. Sin embargo lo voy a poner en libertad. Esta sociedad necesita a los idiotas en sus calles. De esa manera, algunos podemos ganarnos honradamente un sueldecito que ayuda a mantener a nuestros hijos. Eso no quiere decir que los hijos de nuestros hijos vayan a ser tan estúpidos y cretinos como usted. Afortunadamente, el futuro es impenetrable...
TESTIGO OCULAR: O sea, ¿que no se puede follar?