jueves, 11 de enero de 2018

Email del 11 de enero 2018

Gian Lorenzo Bernini. Time arrested by death (1645-1652)

Querida:

Ese ruido que ha asustado a los pájaros de tu barrio esta mañana lo han producido mis huesos. Sí, para qué voy a mentirme, ya no estoy tan nuevo como el primer día, pero tú tampoco estás para saltar setos en ambas direcciones. Somos unos pre-abuelitos, y pronto no podremos levantarnos de nuestras respectivas camas sin la ayuda de nuestros nietos. El problema estriba en que ni tú ni yo tenemos nietos, seguramente porque tampoco tenemos hijos. Ni siquiera perros. Solo esa terrible sensación de que todo puede pasar. Ese inquietante desasosiego que antecede a cada inhalación de aire, a cada mirada al vacío sin las lentes progresivas o cada chasquido chirriante que emite el cerebro ralentizado al no ser capaz de instalar las actualizaciones correctamente. Somos carne encarrujada. Fragmentos de fortalezas derribadas. Somos lo que a veces pensábamos que llegaríamos a ser, si con un poco de suerte antes no explosionaba el planeta. Podríamos morirnos ahora mismo y de esa manera evitar la aflicción homicida que nos amenaza.

He descubierto que si me siento en una cerveza y espero a que pase la silla me duele menos el día.


Greg