domingo, 24 de diciembre de 2017

Email del 24 de diciembre 2017

Paul Klee. The lover (1938)

Amor mío:


Quiero cortejar a tu madre. Dicen que tiene mucho dinero en el banco y varias propiedades inmobiliarias. ¿Crees que si le regalo un ramo de rosas negras podré llegar a ser algún día tu padre? Si en un futuro cercano -tu madre no está para futuros lejanos- me convierto en tu padre, voy a ser muy muy duro contigo, porque vengo notando que desde hace un par de años tiendes hacía la abstracción cuando practicas sexo conmigo. Y yo lo único que tengo poco concretado en la actualidad son las coderas de la chaqueta de pana. Me encanta que seas una tía politélica, pues así tengo otro mamelón para mordisquear, pero me importunan en exceso esos ruidos mortecinos, más propios de un cadáver viviente que de una mujer de cincuenta y tantos que se gasta cantidades desorbitadas en ropa cara. La última vez que yací contigo tenía en mi bolsillo un crucifijo y agua bendita. Por eso he decidido hacer todo lo posible para contraer nupcias con tu progenitora, esperar a que fallezca y con el peculio que herede largarme a vivir a Raiatea o Maupiti y dedicarme a plasmar al óleo su frondosa vegetación y los cuerpos bien torneados de sus habitantes.

Supongo que no intentarás malograr mi plan. Si así lo hicieras, te juro por la Virgen de la Milagrosa que soy capaz de cortarte el cuello. Nadie ni nada se va a interponer entre mis deseos y el resultado de estos. Y estos son como sangre en el agua para los tiburones. Así pues, te conmino a seguir proporcionándome placer mientras tienes el pico cerrado y sientes como finiquito tu futuro.


Te quiere:

El maldito hijo de puta.