jueves, 23 de noviembre de 2017

Email del 23 de noviembre 2017

Banksy. Insane clown (2001)

"El ser humano siempre ha atesorado un deseo innato: el de escabullirse. Por esa razón escapa de todos sus compromisos como una gota de una junta o un avaro de sus familiares. La simple idea de concentrarse o aprender le aflige. Está maravillosamente convencido de que es suficiente con creer que lo sabe todo para justificar su aspiración a convertirse en algo similar a una pequeña Nada. Pero la ausencia absoluta es mucho más de lo que podría caber en su cerebrito de mono erguido. Ese que todavía fantasea con olisquear el trasero de su compañera de jaula mientras espera tenerla para siempre abierta de piernas."

El texto anterior lo he escrito esta mañana nada más levantarme. Bueno, a decir verdad, está garrapateado diez minutos después de haberme levantado, tosido y lavado la cara con jabón de pH neutro. El que voy a pegar a continuación está escrito después de haberme comido dos croissants y bebido una botella de Coca-cola Zero de 500 ml. Aunque el contenido es semejante, la diferencia estructural apabulla por su inmensa disparidad.

"El planeta está repleto de seres humanos. Los seres humanos están repletos de granos y los granos no son más que forúnculos asquerosos o tumorcillos epidérmicos. Cada erupción cutánea máculo-papulosa, reticular o escarlatiniforme se asemeja a una pintura de Yves Klein y la vecina sordomuda que vive debajo de Klein divierte a sus amigas imitando a un acordeoncillo estropeado. Es decir: todo sigue su curso. El curso de la huída hacía cualquier parte, por cualquier motivo. No importa la situación. Ni la composición. Y menos la situación de la composición de cada una de las circunstancias que intervienen en el proceso. Lo único verdaderamente necesario es escapar y, a ser posible, a la mayor velocidad."

Ahora voy a incluir un texto que escribí cuando tenía cinco años. El tema es el mismo, la cobardía, pero la ejecución analítico-sintética es completamente arbitraria. Y si no, juzgad por vosotros mismos.

"Mi mama (sin tilde en el original) me mima mientras mi tía (sin tilde en el original) me tutea. El tío (sin tilde en el original) de mi mama (sin tilde en el original) tutea a la prima de mi papa (sin tilde en el original). En mi casa todos se tutean pero nadie se mima. Me gustaría (sin tilde en el original) que mi papa dejara de mimarse a si (sin tilde en el original) mismo y nos mimara a mi mama (sin tilde en el original) y a mí (sin tilde en el original). De momento solo nos tutea. Aunque también (sin tilde en el original) tutea a las amigas de mi tía (sin tilde en el original) y a veces mima a la mas (sin tilde en el original) fea."

Para terminar este texto demencial y desconcertante voy a incluir el primer texto que escribí la primera vez que me dejé bigote. Creo, si no me equivoco, pues la fecha está borrosa, que fue en 1977, por lo que entonces tendría unos 15 años. Por supuesto, el argumento es el mismo que en los pasajes anteriores.

"Me acabo de mirar al espejo y he vuelto a comprobar que mi bigote es magnífico. Cada ocho minutos me miro y confirmo que está donde debe estar. Tengo un amigo al que le desapareció la barba mientras dormía. Por esa razón no duermo más de 21 minutos seguidos, que es lo que tarda un bigote en implosionar. Ayer, mientras caminaba atusándome el mostacho un pocero me dijo que era el tipo más sexy y apetecible que había visto en su vida y que me llevaría sin dudarlo a su pozo preferido y me enseñaría sus herramientas. ¡Cómo me quiero! Y al contrario de la gente que conozco, no me produce miedo quererme de esta manera tan hermosa y sensacional. Podría quererme de una forma asquerosa, pero entonces todo sería diferente y mi maravilloso bigote dejaría de expandirse y tendería a la contracción."