miércoles, 18 de octubre de 2017

Email del 18 de octubre 2017

Richard Mortensen. Movement in nature (1938)

Mi cuento corto titulado "Los movimientos apropiados" ha acabado en la basura. Ha sido realmente un movimiento apropiado el que ha deslizado ese montón de mierda, desde la carpeta donde aguardaba un millón de correcciones, a la siniestra papelera de reciclaje. Y va a ser otro movimiento, seguramente todavía más apropiado, el que deposite cuatro o cinco comprimidos de un gramo de Clorazepato dipotásico en mi gaznate. Pero antes de rendirme al dios de los ansiolíticos quiero dejar claro que no existen los movimientos apropiados. Todo lo que he escrito en las tres primeras líneas no es más que una miasma de sandeces. Por esa razón voy a tragarme esos malditos derivados de las benzodiazepinas. Porque no tengo los suficientes cojones como para llevar hasta el límite una idea, por estúpida que esta sea. Si existieran de verdad esos movimientos apropiados, yo no tendría tan poca personalidad como tenéis vosotros. Y eso que vuestros inmundos movimientos apropiados no son ni la mitad de apropiados como son (o parecen) los míos. O mejor, como fueron los míos, cuando creía en la conveniencia de cualquier tipo de movimiento. ¡Aunque fuera renqueante, sosegado o excitado! Claro que desde entonces hasta hace cinco minutos mis ideas han cambiado y todo lo que antes me parecía adecuado ahora me produce escalofríos.

Pero también me produce escalofríos esperar que se produzca un cambio. Un cambio que termine con cualquier circunstancia invariable. Con cualquier respuesta conocida. En definitiva, que consuma esa maldita dejadez que nos singulariza. Desgraciadamente, sé que todo seguirá siendo como es, como fue y probablemente, como será. Sin transformaciones ni metamorfosis. Sin suposiciones pero con fingidas probabilidades. Gracias a ellas, nos levantamos cada mañana y nos acostamos cada noche. Y solo por ellas intentamos narcotizar los sentidos con el vano espejismo de que todo tiene que cambiar. ¿Todo? ¿Acaso vuestras ilusiones han crecido o menguado desde el primer día que las fabricásteis? ¡No! Son absolutamente iguales. Tantos años para, al final, no haberos desplazado ni un puto centímetro del lugar donde prometísteis que nunca todo sería "el mismo movimiento apropiado" de mierda. Sí, ese movimiento que se repite mientras transforma cualquier "Todo", grande o pequeñajo, en un montón de "Nada" o de "nadas".

Mientras escribo sobre ese tipo de movimientos apropiados, otro movimiento, desde luego inapropiado del todo, ha hecho que se me rompa la cremallera del pantalón. Si me hubiese sucedido ayer, seguramente me hubiera ido corriendo al aseo con una toallita de papel de celulosa en una mano y una foto de Charlize Theron desnuda en la otra. Pero hoy estoy contento. Dentro de un rato unas cápsulas mágicas crucificarán cualquier atisbo de distonía neurovegetativa. Entonces me sentiré maravillosamente intoxicado y me importará poco o nada quienes sois, para qué diantres servís y cuales son vuestras inquietudes o realidades. Dentro de unos minutos cada error pasado se convertirá en un error que no ha existido. Y lo que no existe no se mueve, ni apropiadamente ni de ninguna otra manera.