martes, 26 de septiembre de 2017

Email del 26 de septiembre 2017

Rene Magritte. The art of conversation (1950)

Todas las tribus disponen de sus territorios privados. Yo no pertenezco a ninguna especie de clan, pero administro una pequeña superficie secreta. Se encuentra en el interior de mi cabeza. A veces hace sol y los rayos de luz rielan sobre mis neuronas que todavía conservan la apariencia de margaritas o equináceas. Otras veces, cuando llueve, no tengo más remedio que soportar las gotas que impactan como meteoritos sobre cada una de mis estremecidas circunstancias. Estas, hastiadas de una existencia persistente y equilibrada, intentan agruparse en estructuras reducidas mientras fantasean con entusiasmo sobre aspectos inconmensurables de la inconsistencia.

Desde hace un par de meses paso el tiempo, ese maldito e intratable enemigo, escuchando conversaciones telefónicas de gente que no conozco. A veces las grabo y las analizo. Un jodido artilugio espía que alguien me regaló tiene la culpa. De todas formas creo que no hago daño a nadie. Por lo menos, mientras que no sepan que alguien les percibe. La mayor parte de conversaciones han sido aburridas y previsibles. Otras divertidas o incluso excitantes. Pero hay una que todavía despierta mi confusión y hace que me pregunte si realmente la aniquilación humana es necesaria e inevitable. Intentaré transcribirla en esta hoja de Microsoft Word:

RECEPTOR: ¿Diga?
EMISOR: Hola, Cangrejita. Soy Muslitos de pollo. ¿Cómo estás?
RECEPTOR: ¡Muslitos! ¡Cuánto tiempo! ¿Qué es de tu vida?
EMISOR: Esta mañana mientras me duchaba he pensado en ti. Y como hacía tanto tiempo que no hablaba contigo me he dicho: luego saludaré a Cangrejita.
RECEPTOR: Yo también pienso a menudo en ti, en todos vosotros. ¿Cómo está Pan tumaca?
EMISOR: ¡Oh! Nos separamos hace unos meses, pero seguimos siendo buenos amigos. ¿Sigues con Pulpo a la gallega?
RECEPTOR: Sí, y nos va fenomenal. ¿Te acuerdas de Salmorejo cordobés?
EMISOR: ¿Salmorejo cordobés? Me suena...
RECEPTOR: Ese tipo que vestía siempre de amarillo y que tenía cara de ciruela pasa deshuesada.
EMISOR: Ah, claro. ¡Salmorejo!
RECEPTOR:Se mató en un accidente de moto.
EMISOR: ¡No me jodas! Me has dejado de piedra. Me debía 20 euros.
RECEPTOR: Pues me da que ya no los cobrarás.
EMISOR: No importa. Ya me había hecho a la idea. ¿Sabes algo de Pimientos del piquillo?
RECEPTOR: Hablé con él hace un par de días. Me dijo que pensaba largarse este fin de semana a Galicia con Patatas bravas, Alitas de pavo confitadas y Migas de pastor.
EMISOR: Qué suertudos. ¡Se lo montan bien los colegas!
RECEPTOR: ¿Por qué no te pasas un día a comer? Puedo invitar también a Gambas al ajillo. ¡Sé que siempre te ha hecho tilín!
EMISOR: ¡Pero si es gay!
RECEPTOR: Qué va a ser gay, mujer...
EMISOR: Pues si no lo es, lo disimula muy bien, porque estuvo enrollado un año con Pescaíto frito. Y acabaron muy mal cuando Pescaíto se puso a salir con Boquerones en vinagre.
RECEPTOR: ¡Me dejas muerta!
EMISOR: Cangrejita, me llaman por el móvil. Es Tortillita de camarones. Ya hablamos luego. Te quiero, niña. Un besazo.
RECEPTOR: Adiós, Muslitos. Dale recuerdos a Tortillita. Un besazo muy grande.

Ya no creo en analogías o superimposiciones. Ya no es necesario tener el poder de diferenciar entre tantas justificaciones. Solo quiero que cada uno vuelva a ser cada uno, sin particiones ni exclusiones. El resto no son más que castillos ardiendo.