jueves, 30 de junio de 2016

Email del 30 de junio 2016

Jan van Eyck. God the Father (1432)


Casi todo el mundo se levanta con el pie izquierdo o el derecho. Y he escrito "casi todo el mundo", porque existen dos importantes excepciones: Miguel Martinez Martinez Martinez Martinez Martinez -que está muerto y por consiguiente no se levanta- y yo, que soy la definición perfecta de lo que algunas madres denominaban "espíritu de contradicción", y que para demostrar mi disconformidad con las normas establecidas suelo levantarme con las orejas, la nariz o la primera parte del cuerpo que me resulte más incómoda en esos instantes. Hoy lo he hecho con el pezón izquierdo y, creéme, aunque ha sido una postura bastante complicada, me siento henchido de alborozo, algazara y satisfacción por ser un tipo tan raro.

Quizá la culpa no la tiene el pezón izquierdo, pero hoy tengo un día gamberro. Por esa razón he escrito un email a una consulta sobre el futuro en una web de internet. Dicha consulta está atendida por una tal Señora Valderrábano, vidente desde hace 60 años, lo cual es un poco raro si tenemos en cuenta que, según consta en el inicio de esa página, la señora Valderrábano tiene 37 años. Pero mejor te copio mi consulta y la respuesta que he recibido exáctamente trece minutos y medio después de enviar mi texto:


Señora Valderrábano :

Tengo un grave problema y creo que usted es la persona indicada para solucionarlo. Ayer, mientras limpiaba una mancha de semen de la almohada con Vanish Oxi Action, (ahora ya sabe qué clase de tipo soy) sufrí una especie de revelación teosófica y desde entonces siento que Dios existe y que, de alguna forma, está dentro de mí. El problema estriba en que por mucho que le pido que pague un alquiler por permanecer sin invitación dentro de mi hermoso corazón, se niega en redondo aduciendo que él es el creador de todo lo que existe y que si espero una compensación la tengo clara. Por lo que ahora me encuentro en una situación en la que además de soportar el picor que me produce su barba, tengo que alimentarlo con ambrosías cada tres horas. Y en Mercadona no venden ambrosías, por lo que tengo que desplazarme al Mercado central y aguantar colas increíbles. Mi pregunta es: ¿si lo desalojo a la fuerza debería pagarle una indemnización?

Muchas gracias anticipadas a usted y a su precioso apellido.

Gregorio López Pérez


Señor Gregorio:

Lamentablemente yo no soy abogada por lo que no puedo ayudarle, pero creo que debería mantenerlo dentro de usted porque el Señor es la fuerza que hace que todo fluya. Yo me sentiría la persona más feliz de la tierra si lo que le ha sucedido a usted me hubiese pasado a mí. Mi consejo es que intente convivir con él y no lo cabree.

Afectuosamente

Señora Valderrábano