martes, 24 de mayo de 2016

Email del 24 de mayo 2016

Peter Blake. The first real target? (1961)

Amiga:


En algunos momentos la resistencia de mi aflicción es eviterna e inextricable. Concibe dolor y angustia a partes iguales. Imita, regenera y combina los recuerdos en mi memoria. ¿Podría evitar ese inútil deterioro emocional? ¿Cómo? Quizá parapetando mis sensaciones internas tras un círculo de simulación, pero esa acción no evitaría que los espectros reaparecieran. Supongo que debería limitar mis excusas; doblarlas diagonalmente intentando que no se quebrara su frágil estructura. Pero entonces los pliegues interiores tenderían a solaparse y los pretextos resultarían seriamente afectados. Y aunque sólo son pequeñas alegaciones, las he manufacturado yo. No puedo destruir algo que me pertenece y que es una parte integrante de mi esencia, de mi naturaleza.

Atormentarme se ha convertido en una de mis ocupaciones habituales. No me produce ninguna clase de placer, pero evita que mis pensamientos se difuminen. Sería un error imperdonable creer que esa forma de sufrimiento intelectual sólo es una extensión de mi arrogancia, pues no voy haciendo participe de él a nadie de los que me rodean. Ni siquiera me jacto, ante mi propio reflejo en el espejo, de mi capacidad innata para convertir cualquier asunto peculiar en un refugio de contradicciones y pesimismo. Sin embargo, esa tendencia a ver las cosas de una forma contraproducente me ha salvado la vida.

Con objeto de no alargar indefinidamente este gemebundo email, me gustaría dejar claro un par de puntos que considero reveladores acerca de mi conducta sociológica (o moral):

1 - Acepto los contenidos, pero expreso mi derecho a negarme a ser el único responsable absoluto de mi existencia.
2 - Si por el contrario se demuestra que la elección es nuestra, ¿por qué sobrevivimos cuestionándonos por nuestros propios comportamientos?

Hace varias horas que un nimbo dispersa la luz que se atrinchera dentro de mi cabeza. No me produce dolor alguno, pero siento la nutación de sus movimientos giroscópicos. Podría descerrajarme un tiro en la sien y todo volvería a su estado inicial. ¡El principio sitúa la acción como norma de conducta!


Greg