domingo, 31 de agosto de 2014

Email del 31 de agosto 2014

Steve Mills. Snapsback

Hola:


-He estado esperando algo así desde hace más de 20 años... -quien hablaba de esa manera era un adulto de unos 45 años con facciones de pitecántropo y un cuerpo similar al del homínido de Denísova.
-¡Por fin una colección sobre cascos de La guerra de las galaxias! ¡Qué contento que estoy, Dios! -Agregó mientras intentaba disimular la emoción del momento metiéndose las manos temblorosas en los bolsillos del pantalón.
-Además la primera entrega sale prácticamente regalada -afirmó el kioskero con cara de satisfacción.
-Pues a mí me parece una auténtica mariconada manufacturada para destartalados mentales -apostillé mientras trataba de poner cara de asco.
-¿Una mariconada? -ladró el coleccionista mientras me miraba de la misma manera que lo haría con un quincunce inexistente- No me insulte señor.
-No he querido insultarle. Simplemente he dado mi opinión.
-Joder Greg, a veces deberías callarte ciertas opiniones -musitó el kioskero al mismo tiempo que clavaba sus ojos rojos de ira sobre los míos.
-¿Qué sera lo próximo? -contesté- ¿Una colección sobre vaginas?
-Pues si la lanzaran, yo me la compraría. -gritó el kioskero- ¡Siempre que fuera una colección instructiva y pedagógica!
-¿Quién es este tipo, Fermín? -Preguntó el fan de George Lucas mientras me señalaba.
-Es Gregorio, un cliente habitual -contestó- y un bocazas de cojones.

Ha pasado un buen rato desde que sucedieron esos hechos y, en estos momentos, "el bocazas de cojones" está meditando acerca de uno de sus temas preferidos: la estupidez humana. Pero en realidad, ¡hay tan poco en qué pensar! Por un momento imagino cómo hubiera sido todo si...

-He estado esperando toda una vida, pero la espera ha valido la pena. Por fin ha salido la colección de las colecciones -quién gritaba esas palabras preso de la felicidad más embriagadora y subyugante era un tipo maduro de cara simpática y con aspecto de diseñador de teodolitos electrónicos.
-¡Toda la obra completa y en edición bilingue de Robert Graves en 235 entregas de nada! Ya no volveré a despotricar sobre las colecciones inacabables de Planeta-Agostini -agregó mientras intentaba retirar con la lengua la baba que se escurría por sus labios.
-Además están a punto de editar las obras completas de Shakespeare con los grabados originales de Doré -cantó el kioskero con cara de evidente satisfacción.
-Caray, son increíbles estos tíos de las grandes editoriales. Se han propuesto culturizarnos y lo van a conseguir -dije yo, mientras trataba de esconder mi sonrisa de incredulidad.
-Y que usted lo diga señor -contestó el coleccionista mientras sus manos no paraban de sobar el plástico que envolvía la primera entrega- ¡Vivimos en el mejor de los mundos posibles y tenemos a los mejores gobernantes que existen!
-Joder, me alegro tanto de no haber estudiado una carrera y haber acabado regentando esta paraeta -musitó el kioskero al mismo tiempo que contemplaba contento una foto familiar colgada en una de las paredes.
-Creo que voy a hacerme la colección. Aunque tenga que comer bocadillos de tortilla más a menudo.
-No es tan cara Greg. Al final ni te das cuenta de que la has pagado -apuntó el kioskero- Además la cultura no debe encontrar impedimentos.
-¿Quién es este tipo, Fermín? -Preguntó el comprador extasiado mientras me señalaba con dos dedos.
-Es Gregorio -contestó- un cliente habitual que suele comprar chuches y Donuts.

La verdad es que ya no compro ni chuches ni donuts porque estoy siguiendo un salvaje régimen de 900 calorías diarias. Aunque, como todo este diálogo no es más que una ensoñación claramente forzada, me importa poco el contenido. Me quejo de la conversación original e invento otra a la carta, pero mientras hago esa especie de cambalache dialéctico, olvido que en realidad pudo ser mucho mucho mucho peor.

-He estado esperando desde que cumplí los 14 años a que saliera una colección como esta. Ay, ay, ay -quien estaba a punto de desmayarse debido a la impresión era un tipo de unos 50 años -con un cierto parecido a Bel Valiant Thor, aunque con dos dientes podridos.
-¡Por fin una colección sobre Pajares y Esteso! Hoy es el día más feliz de mi vida -agregó mientras danzaba una especie de baile piroplástico y ciclónico.
-Además, con la última entrega regalan un calzoncillo de Pajares autografiado -sentenció el kioskero poniendo rostro de investigador textil.
-Pues yo creo que voy a vomitar. Menuda mierda que nos intentan encasquetar -grité mientras experimentaba arcadas y náuseas.
-¡Vaya, el señor se siente superior a Esteso o Pajares? -preguntó el coleccionista chabacano mientras decidía si me propinaba o no un hostión en la jeta.
-Señor, he dado mi opinión. Soy libre de darla cuando quiera y en el lugar que escoja.
-¡Joder Greg! Deberías callar esa boca. Yo me gano las lentejas vendiendo chupachups, revistas y colecciones -ladró el kioskero mientras me hacia señas raras con las manos.
-¿Qué será lo próximo que editen? -contesté- ¿Las memorias de las presentadoras de la Sexta?
-Pues si las editan yo las compraré -contestó Fermín- ¡Están tan buenas y macizas todas!
-¿Quién es ese tipo, Fermín? -preguntó el admirador de Ozores mientras me señalaba con el mentón.
-Es Gregorio, un cliente habitual -contestó Fermín- y uno de esos idiotas a los que les gustan las pelis lentas y en las que no sucede nada.

Bueno, eso es discutible. Me refiero a lo de los films lentos donde no pasa nada. Pero ahora me siento vacío y sin fuerzas para rebatir estupideces. Yo incluso diría que estoy a punto de entrar en una preciosa depresión. Mi primera depresión. La llamaré Lourdes. Lourdes López. La verdad, no conozco a nadie que ponga nombre a sus enfermedades, pero yo lo he hecho desde los 13 años. Mi esofagitis se llama Laura López y mi faringitis crónica, Adelita López. Si hay tipos que bautizan a sus penes, ¿por qué no voy yo a poder sacramentar mis dolencias? ¡Que os den a todos! ¡Acabo de redescubrir mi propia identidad!


Un beso


PD:

Adelita López está empeorando.

jueves, 28 de agosto de 2014

Email del 28 de agosto 2014

Pieter Bruegel. Parábola de los ciegos (1568)

Hola:


Me gusta cerrar los ojos. Cuando lo hago dejo de ver imbéciles. Es automático. Por esa razón suelo pasar varias horas cada día con los párpados bajados. Incluso puedo caminar y hacer ciertos trabajos domésticos de esa forma. El único problema que implica mantener a la pupila encarcelada es que no me impide escuchar a esos imbéciles de los que me quiero aislar, es decir, prácticamente la totalidad de humanos nacidos de madre. Así que estoy aprendiendo a caminar ciego y sordo. De momento lo llevo bastante bien, pues en los últimos veinte minutos sólo me he caído en cuatro o cinco ocasiones.

A veces, no puedo dejar de preguntarme cómo llegó la idiotez al Homo Sapiens. Me consta que hace 60.000 años nuestros ancestros, a pesar de tener el cerebro algo menos desarrollado, no eran tan idiotas como lo es actualmente el 98% de la humanidad. Pero el verdadero problema no es que sólo exista un mísero 2% de personas que utilicen a menudo su cerebro. Ni que el resto, ese inmenso, increíble y mareante tanto por ciento, no sea capaz de escribir sus emociones o su curriculum en dos o tres líneas sin cometer doscientas cincuenta faltas de ortografía. El problema es mucho más serio. La estulticia es altamente contagiosa. ¡Y no existe ningún producto farmacológico o fórmula magistral que impida o prevenga el contagio! Ni siquiera en las herboristerías encontrarás un compendio de hierbas y bulbos recogidos en el Himalaya con el que puedas hacerte friegas: si te acercas a un subnormal y no eres lo suficientemente fuerte de mente y espíritu, te aseguro que, en menos tiempo de lo que se tarda en masticar una gominola, tendrás serios problemas para tratar de ordenar las ideas. Y de ahí, hasta llegar al segundo nivel, es decir, cuando se te cae la baba por la comisura mientras te rascas el trasero y piensas en los banquetes que te preparaba tu mamá, cuando no era azotada sin piedad por tu papá, sólo es cuestión de semanas.

Hay algunos momentos en que desearía convertirme en un diorama de luces formado por simple polvo elemental, como las terribles hermanas de la obra inmortal de Bram Stocker. Pero no soy capaz de salir de este disfraz de excremento antropomórfico. ¡Me gustaría tanto tener un interruptor con el que conectarme o desconectarme según mi estado de ánimo! No entiendo por qué estoy obligado a vagar como un espectro hasta que el negro manto de salvación e inconsciencia venga a arroparme. ¡Necesito destrozar las tumbas de Herbart y John Stuart Mill! Necesito resucitar a Kant, para luego asesinarlo con mis propias manos. ¿Realidad? ¿Esencia? Me reiría si no supiese que de momento es imposible escapar de aquí.


Un abrazo

martes, 26 de agosto de 2014

Email del 26 de agosto 2014

Le viol. René Magritte (1935)

Querida amiga:



Hace un rato he bajado a tomarme un cortado al bar de la esquina. Generalmente me gusta preparármelo en casa, pero tenía que ir al banco a insultar a su director y decidí meterme en ese antro de futboleros, borrachos y retrasados. La conversación que escuché me dejó fascinado y aún ahora, un par de horas más tarde, no puedo quitármela de la cabeza. Pero creo que es mejor que te la transcriba y saques tus propias conclusiones. Aunque creo que antes debería describirte por encima el aspecto de los cenutrios que la compusieron e interpretaron. El primer sujeto vestía con un vaquero de color mierda y una camisa de color reptil frio. Su cara era tan asquerosa como algunos de mis pensamientos menos profundos y su rostro se asemejaba al pan mustio con hongos azules. El segundo tipo, que tenía una risa tan idiota que hubiera hecho palidecer de envidia a una hiena tratada con óxido nitroso, vestía como si hubiera tomado prestada la ropa de su tatarabuelo y la hubiera pasado por un procedimiento de envejecimiento tan avanzado que sólo sería posible encontrarlo en algunas civilizaciones alienígenas. Aunque de cara era guapo -siempre que entendamos el vocablo "guapo" como no vomitable-, había algo en su forma de aspirar el humo de su cigarro que hizo que un ateo como yo sintiera ganas de santiguarse. El tercero era el más normal. Vestía con un chandal, aunque no era ni yonki ni mascachapas, y su cara me recordaba a la de un primo que nunca conocí, ya que emigró a Australia en los años 60 y quemó todas sus fotos, y de paso a sus padres, un par de horas antes de coger el avión. ¡Caray! Me estoy enrollando como un yoyó de madera en manos de un niño.

SUJETO Nº 1: Chico, ayer vi en una web de guarras una peli con un título que me hizo tilin: "Festival de P". Imaginé que sería "festival de putas" y la bajé. Me gasté 15 Euros, tio, y resultó que la P era de prepucios. Me bajé una puta peli de gays.
SUJETO Nº 2: ¡Festival de prepucios! Ja, ¿Y te gustó? ¿Te empalmaste? Jajajaja jasss
SUJETO Nº 1: No, no me empalmé pero si quieres se la dejo a tu padre.
SUJETO Nº 2: Mi padre ya no es maricón. Ahora vuelve a querer a mi madre. Sabes que no me gusta hablar de eso...
SUJETO Nº 1: Joder, tío. Una vez que se me ocurre bajarme una peli guarra me bajo una de cipotes.
SUJETO Nº 3: A mi no me gustan los cipotes.
SUJETO Nº 2: Lo que no entiendo es por qué ponía sólo "Festival de P".
SUJETO Nº 1: Bueno, si quieres que te sea sincero, igual ponía "Festival de prepucios", pero mi ordenata está cascado, tío, tiene algunos piseles jodidos...
SUJETO Nº 2: Serán pixeles...
SUJETO Nº 1: Pixeles, lo que quieras tío. El caso es que esos putos piseles me jodían ver lo que ponía detrás de la puta P.
SUJETO Nº 2: Y te imaginaste que seria una P de putas. Jajajaja  jasss
SUJETO Nº 3: A mi nunca me han gustado las putas.
SUJETO Nº 1: Joder tío. Estoy que muerdo. Bueno, la cuestión es que después de bajarla y ver que era de manfloritos me quedé un poco...Bueno, estaba muy caliente, tío, así que me hice una gallarda viendo todos esos putos nabos.
SUJETO Nº 2: Aggggg. ¡Estás muy enfermo cabronazo! ¿Te hiciste una paja viendo vergas? Jajajaja jasss
SUJETO Nº 3: Yo nunca me masturbo.
SUJETO Nº 1: Joder tío. Tenía que sacarle el jugo a mi metedura de pata...
SUJETO Nº 2: ¿El jugo? ¿El jugo? Jajajaja jasss
SUJETO Nº 1: Creo que voy a tener que meterte una hostia como no cierres el pico. Bueno, déjame continuar. Despues de hacerme...ejem. Bueno, ya sabes, el caso es que me gustó tío...
SUJETO Nº 2: ¿Te gustó? Te has vuelto maricoooooooon Jajajaja jasss
SUJETO Nº 3: Mi hermana es maricón.
SUJETO Nº 2. ¿Tu hermana la Conchi es maricón? ¿Estás flipado colega?
SUJETO Nº 1: ¿Me dejáis que acabe con mi historia, por favor?
SUJETO Nº 2: Acaba, acaba...
SUJETO Nº 1: Bueno, tío. Me da un poco de verguenza...No sé cómo decirlo. ¡Acabé bajándome una de negratas. Se titulaba "Nunca te cabría en la boca" y fue algo indescriptible...
SUJETO Nº 2: Pero colega, ¿te estás quedando conmigo? ¿Qué es lo que te está pasando? Deberías ir a un psicólogo. Bueno...mejor a una psicóloga Jajajaja jasss.
SUJETO Nº 3: Yo estudié psicología.
SUJETO Nº 2: Sí, claro.
SUJETO Nº 1: Esta visto que no voy a poder contar todo lo que...
SUJETO Nº 2: Espera, ¿todavía no ha acabado esta mierda?
SUJETO Nº 1: No. Me temo que no.
SUJETO Nº 2: No entiendo nada. Pero si tú siempre has sido un follador. Te conozco desde hace 15 años. Nos hemos tirado a las mismas mujers los dos. ¿Qué cojones te sucede?
SUJETO Nº 1: Volví a bajar otra peli...
SUJETO Nº 2: ¿De tías, no?
SUJETO Nº 1: "Festival de centímetros"
SUJETO Nº 2: Joder, creo que voy a vomitar...
SUJETO Nº 3: Yo no puedo vomitar. Creo que es porque tengo el estómago perezoso y...
SUJETO Nº 1: Bueno, había una oferta.
SUJETO Nº 2: ¿Una oferta?
SUJETO Nº 1: Si te bajabas 5 pelis gays te regalaban una de zoofilia gay.
SUJETO Nº 2: ¡Por Dioooooooos!
SUJETO Nº 1: Acabé bajándo dos paquetes oferta. Diez normales gays y dos en las que se lo hacían con caballos, cabras, y hasta con un rinoceronte sedado.
SUJETO Nº 2: No quiero seguir escuchando esto. Me largo. ¡Me largo! Estás loco. ¿Qué va a ser lo próximo? ¿Que te caguen encima? No puedo soportarlo....No puedo soportarlo.
SUJETO Nº 1: ¿Cómo lo has adivinado?
SUJETO Nº 2: Creo que me va a dar una embolia. Por favor, por nuestra amistad. ¡Cierra esa puta boca!
SUJETO Nº 1: Me baje una peli coprofa...nosequé
SUJETO Nº 2: ¿Coprofágica? ¡Se acabó! Me largo. No quiero volver a verte en mi vida. ¡Me das miedo, colega!
SUJETO Nº 3: Mi vecina tiene un matrimonio muy aburrido...
SUJETO Nº 2: ¡Y a tí que te jodan también, subnormal! ¡Que os den!

Te doy mi palabra de honor que todo el diálogo es absolutamente verídico. Por supuesto, despues de salir del bareto, he cambiado de idea y he preferido regresar a casa. Amiga, ¿por qué no nací muerto? Cada día que pasa siento más pena por el futuro. Si fuera un poco más inteligente me metería en la lavadora mientras centrifuga, pero es imposible, pues alguien debería ayudarme. ¡Tengo frío! Tengo frío y estamos en agosto. ¿Quiénes somos? ¿Hacia dónde nos dirigimos?


Un abrazo

lunes, 25 de agosto de 2014

Email del 25 de agosto 2014

Andrei Tarkovsky. Polaroid from 'Instant Light' (1979-82)

Amiga:


Todos los días, nada más levantarme, suelo toser y lavarme los dientes -no por este orden-, pero ayer decidí sentarme y reflexionar sobre todas y cada una de las tonterías que he hecho en mi vida. ¡Y ya llevo 29 horas seguidas! Con unos pocos y cortos paréntesis para secarme la cara, comer algo e ir al lavabo. Esta pausa va a ser un poco mayor. Necesito confesarme con mi psicólogo particular: la hoja de Word en blanco. 

Mi padre tiene un mantra. Yo tengo dolores abdominales. Seguramente ambos, su mantra y mis dolores están relacionados. Su oración, su plegaria, su mantra o como diantres quiera llamarlo es el siguiente: "Yo, Gregorio senior, jamás he hecho ninguna tontería en mi vida porque soy un tipo serio y siempre sé lo que me hago." La verdad es que no anda demasiado equivocado. Mi progenitor no ha hecho demasiadas imbecilidades básicamente porque toda su vida ha sido y es eso: una sublime, impresionante y mesiánica gilipollez. 

Pero su hijo, o mejor tendría que decir, su primogénito, es decir, yo, tiene unos terribles celos de su "única" y extensa tontería, pues mientras que las mías son pequeñajas y discontinuas, la suya ha permanecido en el tiempo, dotando a su eternidad de un color revuelto y contrastado que transforma en importante o muy importante su contribución al desarrollo de la evolución humana, ya sabes, esa especie racional, social y perversa que domina el planeta.

No estoy tratando de excusarme con el rollo ese de la genética. Aunque si en lugar de haber nacido a partir de un espermatozoide suyo -fuertote y veloz-, hubiese sido fecundado in vitro, quizá ahora no estaría escribiendo estas líneas, sino vendiendo mi culo al mejor postor. Pero no me entiendas mal, yo quiero a mi padre. A quien no quiero es a mí. Yo, simplemente me amo. ¡Hay una diferencia tan espeluznante entre el "te quiero" y el "te amo"! Yo quiero a mis Guppys, a mis plantas, a tu tía (aunque no la conozco), a tantas y tantas cosas. Pero amar, dichosa palabreja, amar sólo amo a parte de mi familia, a algunos amigos y a mí mismo. ¿Cómo se puede amar a alguien si antes no se ama uno a si mismo? Aunque también me odio, me doy asco y me compadezco de lo que soy, he sido, y probablemente seré algún día. Por esa razón entiendo a los suicidas y a la fauna cadavérica. Los primeros son lo suficientemente cobardes como para largarse sin despedirse; los insectos necrófagos se carcajean mientras los suicidas se cortan las venas porque saben que el ciclo es inviolable. Cada pensamiento, lógico o absurdo, tiene un complemento deliciosamente circunstancial pegado a su intención. Y nadie es capaz de doblegarlo. Ni siquiera la deidad más demente, fabricada con esmero por la estulticia de miles, millones de gilipolleces estructuradas a partir de una única realidad trastocada. ¡Somos lo que nos merecemos!


Un beso

miércoles, 20 de agosto de 2014

Email del 20 de agosto 2014

N.C. Wyeth. The opium smoker (1913)

Querida:


En mi barrio hay una tienda de venenos. Allí acuden todos los que por algún motivo no están contentos con su vida. Nunca he entrado, pero cuando paso por la puerta intento mirar de reojo. Tengo un amigo que tiene una amiga cuyo hermano estuvo a punto de suicidarse en ese local, pero se arrepintió en el último instante y ha contado todo lo que allí ocurre. Incluso pudo sacar de tapadillo una carta de venenos e hizo unas fotocopias que ahora pasan de bolsillo en bolsillo. La mía está manchada de sudor y con la tinta corrida de tanto manosearla. La verdad es que tienen una gran cantidad de bebidas ponzoñosas. Mis preferidas son "Muerte Livia" y "Adios chiripitiflautico". El primero está dedicado a la esposa del emperador Augusto que, entre otras muchas cosas, fue una gran envenenadora, mientras el segundo tiene reminiscencias del capitan Tan, Locomotoro  y Valentina y se suele beber mezclado con té Mofeng de la Montaña Huangshan o con zumo de Rambutan.

Claro que, si no quieres morir bebiendo, también puedes hacerlo comiendo. Su menú de repostería está a la altura del de cualquier pastelero que haya viajado a París o Roma en tren, y dicen que sus pancakes de solomillo y berro no tienen comparación. El único problema que yo le encuentro a esta forma de arrepentimiento existencial es que te obligan a firmar un documento mediante el cual les eximes de cualquier responsabilidad o delito, y otro en el que autorizas que tu deceso pueda ser grabado y fotografiado, aunque dejan claro en el contrato que las copias que envíen a la familia y allegados serán sin coste alguno, cortesía de la casa.

¿Te has dado cuenta de lo torpe que puedo llegar a ser como narrador o cuentista? He completado un montón de líneas explicando las entretelas del establecimiento y todavía no he sido capaz de escribir su nombre comercial. Y es que el talento, o mejor, la falta absoluta de él, no es una cuestión meramente genética, sino una pasión irrefrenable, adquirida durante años y años tachonados de monumentales y sorprendentes esfuerzos. ¿Sabes? Cuando era pequeño y me preguntaban qué quería ser de mayor, siempre respondía con la misma palabra: gusano. Y cuando me volvían a preguntar extrañados cómo es que quería ser lombriz, simplemente, cerraba los ojos y viajaba en sueños perfectamente inducidos a mi madriguera subjetiva, relativa e individual.

En mi barrio hay gusanos. Algunos son acantocéfalos, pero la mayoría son anélidos repelentes. Los puedes ver sentados en las terrazas de los bares o comprando en los grandes establecimientos de moda mientras se hurgan los dientes con las tarjetas Visa. Como nunca pude llegar a ser uno de ellos, puedo insultarlos con alegría. Odio lo que representan y lo que engendran. Me repugna su aliento y me da miedo su mirada, enferma y desgastada. Si estuviera en mis manos los mataría a todos de un buen pisotón. De esa forma los borraría de mi chip estropeado que hace años, muchos años, cuando era idiota e inexperto, los reverenciaba porque representaban la verdadera felicidad, esa que sólo se obtiene si nunca -o pocas veces- usas el cerebro. Pensar asesina. Pensar es el verdadero veneno.


Un abrazo


PD: No pienso decirte el nombre de la venenería.

sábado, 16 de agosto de 2014

Email del 16 de agosto 2014

Richard Hamilton. Just what is it that makes today's homes so different, so appealing (1956)

Querida amiga:


[Este email está confeccionado a base de pequeños retazos (los peores, para mi gusto) escogidos de diferentes emails escritos durante el último mes y que por una u otra razón no me he atrevido a enviarte].


Ayer intenté escribirte otro de mis absurdos e inconsistentes emails, pero cuando iba por la mitad me di cuenta de que todo lo que te estaba contando ya te lo había escrito otras muchas veces. De modo que abrí el PhotoFiltre y dibujé sobre los márgenes de la hoja algunos demonios de la perversidad en posiciones francamente comprometidas. ¿Por qué razón no puedo contarte nada nuevo? Mi vida es tan aburrida y está tan programada por un gen maldito que, si alguna vez bostezo menos de lo que es habitual, el hecho puede considerarse un verdadero fenómeno biológico, antropológico, psicológico y frenológico, aunque también completamente semasiológico, anfibológico, sociológico y, por supuesto, ilógico.

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De entre todas las sensaciones que me producen cierto desasosiego, hay una que generalmente destaca por encima del resto. Pero, por más que pienso en ella, menos soy consciente de que existe y de que vive dentro de mí. Y sin embargo es así: puedo sentir cómo se mueve y se traslada usando mi sangre como piélago. A veces, pienso que alguien debería cortar mi cuerpo en cientos de diminutos pedacitos, meterlos en botes de cristal con formol y etiquetar cada frasco con el enunciado: "Lo descuarticé para salvaguardar la gloria, majestad y esplendor de esa especie de primate involucionado denominada Homo sapiens".

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Hace dos semanas que no fumo. Antes de abandonar ese nefasto pero placentero vicio pensaba que la existencia (humana) era una puta mierda. Ahora sólo pienso que la mierda (humana) es una puta existencia. Puede parecer que ambos conceptos son similares, pero si pierdes un poco de tu tiempo interpretando mis  tres "in", inmortales, inconexas e incomprensibles palabras, observarás dos diferencias fundamentales:

1) La realidad concreta de una entidad -en este caso humana, mortal e irracional- dotada de un cerebro momificado del que sólo se pueden esperar órdenes malignas, crueles y viciosas, trasmitidas por terminaciones nerviosas fragmentarias e imperfectas, es inherente a su [el resto del párrafo se ha perdido o deteriorado y resulta ininteligible].

2)[Todo el párrafo, excepto un par de conjunciones coordinantes y cuatro interjecciones impropias, ha desaparecido en extrañas circunstancias]

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En estos días sólo me alimento de melocotones y plátanos; por esa razón mi trasero ha perdido tres cuartas partes de su volumen y ya no me silban las mujeres ni los testigos de Jehová cuando paseo por la calle. Hablando de Jehová, voy a copiarte la letra de un rock que escribí sobre esa deidad judeocristiana cuando tenía trece o catorce años:

Y Yahveh se masturbó junto a la vereda del riachuelo.
Y de su semen se alimentaron los pececillos,
los martines pescadores
y algunos insectos polinizadores.

Quizá es por esa razón por la cual nunca como pescado,
ni cualquier cosa que tenga plumas.
¿Necesitas una microinyección intracitoplásmica?
¿Necesitas una microinyección intracitoplásmica?

No sé qué puedo hacer.
No sé qué debo hacer.
El matasanos me ha dicho que padezco azoospermia (No sé qué puedo hacer),
oligozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
criptozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
astenozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
teratozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
oligoastenozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
y oligoastenoteratozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
No sé qué puedo hacer.
No se qué puedo hacer.

y Yahveh se limpió el prepucio con una hoja de parra,
y se acarició los testículos,
mientras con la mirada perdida
imaginaba un nuevo amanecer mas oscuro todavía.

Quizá es por esa razón por la cual nunca me saco el pene,
ni toco cualquier cosa que tenga forma alargada y curva.
¿Necesitas estimulación directa y constante?
¿Necesitas estimulación directa y constante?

No sé qué puedo hacer.
No sé qué debo hacer.
El matasanos me ha dicho que padezco azoospermia (No sé qué puedo hacer),
oligozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
criptozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
astenozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
teratozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
oligoastenozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
y oligoastenoteratozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
No sé qué puedo hacer.
No se qué puedo hacer.

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Le conociamos como Curry y era uno de mis mejores amigos. Es curioso, jamás le pregunté cuál era su verdadero nombre. Albahaca era su novia. La llamaban así porque siempre usaba esa hierba aromática cuando cocinaba pasta o berenjenas, aunque en su pasaporte figuraba como Josefina Bosanski. Orégano era su hermano y se jactaba constantemente de pertenecer a la banda de "los hierbas provenzales", un clan que atemorizaba a los chefs de los restaurantes de la parte baja de la ciudad. Curry tenía un perro que se llamaba "Cápsula gastroresistente" y tres gatos siameses. Albahaca odiaba a los felinos y Orégano odiaba a Albahaca porque siempre fue la preferida de su madre. Los tres gatos odiaban al perro y éste a su vez se odiaba a sí mismo por no haber nacido humano.

Yo nunca odié a nadie, pero cierto día de un mes de enero soñé que Curry se suicidaba y Albahaca se enrollaba conmigo en el velatorio. No creas que soy un degenerado. Los sueños a veces apestan. Sobre todo si son inducidos por el Bhut Jolokia o Chile fantasma, un fruto picante que Orégano adoraba y que solía echar en los tamales huastecos de calabaza y camarón que preparaba su hermana cuando ésta no le veía.

Hace años que no sé nada de ellos. Tampoco es que me importe demasiado. A veces es mejor no saber nada en lugar de saber demasiado. Cuando tienes suficiente información sobre alguien, te transformas rapidamente en un hijo de perra. Ahora ya sabes por qué nunca me ha importado perder amigos.

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Para despedir este extraño "recopiemail" me gustaría pedirte perdón por ser tan feo, desgarbado y poco talentoso. Si me perdonas o no, es una cuestión que no me importa demasiado. Imagina que cada uno de nosotros -y por nosotros me refiero a los seres más o menos humanos- no tuvieramos ningún reparo en pedir perdón a nuestros semejantes. El mundo, tal y como lo conocemos, explotaría. No me tomes por un sentimental, por favor. Adoro las explosiones, las implosiones, pero también es cierto que no puedo dejar de pensar en las discusiones, en las proporciones, las introversiones y las manumisiones. En las recesiones y las eversiones. En las provisiones, progresiones, efusiones, dimisiones, supervisiones, transmisiones, readmisiones, desilusiones, circuncisiones, eclosiones, extrusiones, interclusiones, transgresiones, repercusiones, excursiones, adhesiones, propulsiones... ¡Y en el filoxan!


Greg



PD:

“Cumannari è megghiu ca futtiri / Mandar es mejor que follar”.
(sentencia de los mafiosos sicilianos)