viernes, 30 de mayo de 2014

Segundo email del 30 de mayo 2014

Damien Hirst. Pharmaceuticals (2005)

Hola otra vez:


La primera vez que me ingresaron en un sanatorio psiquiátrico fue por una nimiedad: me pillaron intentando bajarle las bragas con la boca a una mujer que jamás había usado ropa interior. Supongo que si esas bragas hubiesen existido y, sobre todo, hubiesen estado en la parte de la anatomía femenina donde debían estar, yo no habría tenido que pasar seis meses de mi vida bajo estricto control médico. La segunda vez fui internado por contonearme lascivamente delante de una rodaja de mero congelado. Aunque no dispongo de pruebas feacientes, estoy completamente seguro de que me denunció un gato callejero que continuamente se deslizaba por las bajantes del deslunado y entraba a robar comida en mi cocina. La tercera y última vez, quizá la más penosa y prolongada, fui recluido durante siete largos años por fumarme un cenicero light y echar las cenizas sobre un cigarrillo.

Desde que salí a la calle, ya hace unos cuantos años, me cuido mucho de hacer cualquier cosa con testigos delante. Me he agenciado un biombo y voy protegido con él a todas partes. ¡No me fio ni de mis padres! Estoy convencido de que si volvieran a encerrarme acabaría loco de verdad. Necesito protegerme contra el mundo y sus consecuencias. Soy un tipo demasiado "Ble", ya sabes, sensible, lastimable, injuriable y fastidiable. Y todos intentan "Arme", es decir, jorobarme, putearme, fastidiarme y abrumarme. En realidad lo único que necesito es un poco de cariño, pero gratuito y sin intereses. Jamás he hecho daño a nadie a sabiendas, sin embargo he tenido que sufrir todo tipo de canalladas por ser un poquito peculiar.

Si hay algo que he aprendido en cada uno de mis confinamientos por orden médica, es que hay que conservar la dignidad pese a todos los contratiempos, de empos, de capi capi bempos, de pim pam pempos. A veces, noto que mi mente se desliza hacia terrenos poco explorados por la psique humana, de mana, de capi capi bana, de pim pam pana. Pero es algo que no me quita el sueño ni me preocupa, de pupa, de capi capi bupa, de pim pam mupa. Soy una fuerza de la naturaleza que necesita salir hacia afuera, sin temor, pero con seguridad y esperanza, de anza, de capi capi banza, de pim pam panza. ¿Qué importa si algunos, o todos, me consideran un bicho raro del que hay que alejarse lo más deprisa posible? Sí, está claro, soy un tipo "Ble". ¡Y siempre lo seré!


Un besazo

Email del 30 de mayo 2014

Carl Spitzweg. The Bookworm (1850)

Amiga mía:


Mi ensayo "Exégesis de la aporia" va por buen camino. Ya he escrito el título y las palabras "Se acabó" que, como puedes suponer, irán al final, justo después del último párrafo. Sospecho que nadie que tenga un mínimo de sentido común se atrevería a terminar un texto filosófico con esa expresión, pero en mi caso es diferente: necesito tranquilizar los nervios de los lectores que hayan sido capaces de llegar hasta la última página y notificarles graciosamente que su sacrificio ha terminado. Me siento tan esperanzado con este tratado que tengo miedo incluso de pensar sobre qué va a tratar; pero por lo menos tengo la seguridad de que el título atraerá a algunos intelectuales incautos, y que cuando quieran devolver el volumen y exigir el reintegro de lo que pagaron por él ya será tarde, pues estará descatalogado. Si la memoria no me falla, mi libro anterior dejó de figurar en catálogos editoriales quince minutos después de ser publicado, con lo que conseguí al mismo tiempo salir en el Guinness World Records y provocar una apoplejía a la prostituta a la que había prometido destinar todos los beneficios.

Escribir aumenta mi autoconfianza y algunas erecciones involuntarias e incontroladas. Cuando no estoy delante de una hoja en blanco, experimento una sensación extraña muy parecida a la que siente un constructor de edificios al que le han escondido el casco protector de seguridad dentro de una papelera pública, justo al lado de una compresa sucia y tres paquetes de chicles sin azúcar vacíos. Poco o nada me importa si los editores corren asustados y con el rostro desencajado cuando les presento uno o varios textos. Escribo porque necesito gastar el tiempo. ¡Y porque no sé tocar la batería! Si supiera, te aseguro que dedicaría tres cuartas partes de mi existencia a aporrear sin compasión el bombo, la caja, los timbales y los platos, para regocijo y disfrute de los perroflautas del vecindario.

Claro, que el duro trabajo de escribir se suavizaría enormemente si no existieran las malditas comas, que me sacan de quicio y me provocan sudores fríos y ataques de ansiedad acompañados de diarrea osmótica. ¡Nunca sé dónde ponerlas! Ni siquiera estoy seguro de que desempeñen un papel esencial dentro de la narración o la escritura en general, a no ser el de impedir que los lectores con menos capacidad pulmonar caigan al suelo asfixiados. Pero hay que seguir las normas, aunque éstas sean absolutamente disparatadas e imbéciles. Un día voy a revolucionar el mundillo literario escribiendo una obra de 2000 páginas únicamente con consonantes africadas y oclusivas. Y te aseguro que no perderá un ápice de coherencia textual.

Pero mientras espero que llegue ese gran día, debo seguir justificando las palabras que mi padre Gregorio II me repetía cuando era pequeñín: "Nunca serás nada en la vida."


Un abrazo (de Gregorio III)

miércoles, 28 de mayo de 2014

Email del 28 de mayo 2014

Odd Nerdrum. Shit rock (2001)

Hola:


Como no me ha sucedido nada que pueda considerarse interesante desde que te envié el último email, voy a tratar de contarte lo poco que conozco sobre un tipo irrepetible dotado de una mente privilegiada que, aunque trabajó toda su vida para tratar de facilitarnos el futuro, practicamente nadie conoce. En resumidas cuentas, este texto no es mas que otro capítulo de esa serie de mini-biografías que de vez en cuando escribo para demostrarte la abundancia de conocimientos que he adquirido desde que decidí afeitarme la cabeza.

A finales de la década de 1830, el gran escatólogo armenio Anoushavan Gasparián (1767-1849) realizó un descubrimiento sorprendente: la materia fecal huele. Hasta ese momento se pensaba que las heces sólo atufaban, por lo que dicha teoría causó un gran revuelo. Para acallar el escándalo, el rector del Colegio Nacional de Escatología Armenia se vio obligado a publicar un desmentido oficial que tranquilizó hasta cierto punto el ánimo del sector más reaccionario de la corporación oficial, constituida por el resto de colegiados y sus ex amantes. En dicho texto se intentaba demostrar la nulidad del verbo "oler" con respecto a cada una de las funciones corporales excrementales y, si bien se aceptaban los sinónimos "apestar" y "heder", se resaltaba con especial énfasis que la palabra correcta era "atufar", y que cualquier signo de cambio sería tomado como una intromisión inmoral y ultrajante. Ante esta disyuntiva Anoushavan decidió realizar un experimento que demostrara de una vez por todas que él tenía razón y el resto de vetustos colegas nadaban en la inopia del conocimiento. Lamentablemente su examen práctico fracasó y se vio obligado a admitir que su teoría era errónea.

A partir de este punto, la biografía de Anoushavan se vuelve confusa. Se sabe que solicitó el divorcio de su mujer pero que le fue denegado porque no estaba casado y que poco antes de morir se tatuó un epitelio intestinal en la espalda, pero ni siquiera se conoce el lugar ni la fecha exacta de su defunción, aunque se sitúa en la ciudad de Yeranos, en el verano de 1849. El resto son conjeturas.

Me gustaría que este minúsculo texto sirviera de reconocimiento a esa mente extraordinaria, ese heterodoxo incomprendido que intentó luchar con todas sus fuerzas contra la maquinaria establecida, corrompida por los designios de la estrechez racional más retrógrada y tradicionalista, apegada como una lapa a un inmovilismo pervertido repleto de contradicciones e incoherencia que, lejos de impulsar la inteligencia como prodigio meramente humano y casi divino, la arrastró hasta unas cotas de vileza decadente de la que tardaría décadas recuperarse.


Saludos

lunes, 26 de mayo de 2014

Email del 26 de mayo 2014

Pablo Picasso. Crane et cruche (1945)


Hola:


Me encuentro un poco deprimido. Hace un rato me ha llamado un buen amigo y me ha dado una horrible noticia: Esteban Pons se ha caído por un precipicio mientras escarbaba entre la basura y se ha matado. Esteban Pons era el nombre de uno de sus cerdos vietnamitas y lo tenía desde hacía 10 años. Desconozco la razón por la que lo bautizó así, aunque si me lo propusiera estoy convencido de que llegaría a una conclusión sólida. Mientras me transmitía la noticia, mi colega no podía dejar de sollozar como un niño. De poco sirvió que le recordara que todavía le quedaban cuatro cerdos más: María Dolores, Javier, Alberto y Cristobal. Está claro que Esteban era su preferido y, por lo que he podido ver durante estos años, el único que le sacaba del estado de conmoción semicomatosa en el que se encontraba desde que se enteró que combinando los colores amarillo y azul se podía obtener el verde.

Nadie como yo es capaz de comprender la pena y el desconcierto que se instala en el corazón y la memoria cuando se pierde a un ser querido. Yo perdí a mi mejor amigo en unos grandes almacenes abarrotados de clientes -de eso hace un par de décadas- y todavía no he podido encontrarlo (recuerda que entonces no existían los teléfonos móviles); y eso que le dibujé un plano detallado del lugar donde deberíamos encontrarnos si esa eventualidad sucedía. Pero supongo que perdió el croquis. Él era así. Una vez perdió el aire que contenían sus pulmones y estuvo a punto de morir asfixiado.

Existen numerosas maneras de combatir la tristeza producida por un fallecimiento inesperado. Algunos optan por sumergir una oreja en vinagre de cayena, otros por organizarse una maratón con films de los hermanos Marx. Personalmente creo que lo mejor es racionalizar la pérdida y extraer conclusiones. La muerte es el el culmen de la perfección biológica. Aunque si hemos de dar crédito al doctor Blas Hurtado Cárdenas, forense retirado, el único inconveniente radica en que estando muerto no te puedes rascar si te pica alguna parte del cuerpo.


Un abrazo

domingo, 25 de mayo de 2014

Email del 25 de mayo 2014

Santiago Sierra

Amiga:


No he votado. En lugar de perder un tiempo valioso esperando mi turno tras las urnas, me he ido a pasear. Mientras caminaba alrededor de un seto maravillosamente infestado de adelfas, no podía dejar de pensar en lo que significa el término "comunista". Porque hay tantos y tantos fascistas disfrazados de marxistas, leninistas, maoistas o incluso estalinistas que uno -por lo menos a mí me sucede- ya no sabe dónde se encuentra el horizonte que separa el cielo de la tierra. Mientras esas disquisiciones absorbian las pocas neuronas funcionales que le quedan a mi cerebro, observé a un mirlo hembra, regordeta y con aspecto de saber demasiado de la vida, que se encontraba debajo de un ciprés jugando con un trozo de cuerda bastante viejo y completamente deshilachado. Tiraba con fuerza de un extremo ayudándose del pico y una de las patas, como si quisiera saber cuál es la cantidad de fuerza en newtons que se necesita para partirla en dos o más bonitos pedazos. De repente, cuando parecía haber llegado a una conclusión satisfactoria, llegó volando su pareja y se la robó delante de las narices -o mejor tendría que decir delante del pico- y se largó dando saltitos desquiciados hasta un extremo del parque, donde con aspecto satisfecho la depositó reverencialmente en el suelo y procedió a bailar una especie de danza triunfal alrededor de ella.

Me encontraba tan absorto en la danza del ladrón que no reparé en lo que sucedía a unos pocos metros detrás de la posición en la que me encontraba, pero pude escuchar un vocerío y algunos insultos, meramente humanos, que me hicieron dar media vuelta inmediatamente. Lo que ví me dejó sin habla: una mujer de unos 60 años vestida del color de las cucarachas estaba propinando una serie de perfectas y bien ejecutadas bofetadas a un tipo esmirriado y aterrorizado que yacía en el suelo. Mientras lo golpeaba no paraba de soltarle improperios, ya sabes, de esa clase que harían avergonzarse a un camionero o un descargador de muelles aguerridos.

-¡Eres un maldito mentiroso! ¡Un hijo de puta! ¡Me juraste que votarias a Cañete!
-Pero lagartijita mía, he votado al PSOE que es casi lo mismo.
-¡Me juraste por nuestros hijos que votarías a Cañete!
-¡Nosotros no tenemos hijos!
-Si no tenemos hijos es porque eres un pichafloja y un putero.
-¿Si soy un pichafloja, cómo puedo ser un putero?
-¿Encima te atreves a cuestionarme? ¡Toma! ¡Toma!

Me hubiera gustado quedarme hasta el final del combate, pero decidí que ya era hora de tomarme un café, así que me dirigí a un bar en el que ya había estado en otras ocasiones y me senté en la terraza. A mi lado, dos idiotas discutían acaloradamente sobre el partido de ayer.

-¡Tenía que haber ganado el atleti!- voceó el mas feo.
-¡Si vuelves a repetir eso te clavo este puñal!
-¿Tú me vas a clavar un cuchillo? ¡Ja!
-¿No me crees?

De repente y como impulsado por un muelle invisible el acólito del Real Madrid se lanzó sobre el otro y le asestó 17 puñaladas en el pecho, 16 de ellas, mortales de necesidad. Como no quise verme involucrado en un crimen futbolístico, me colgué al hombro mi bolso y decidí largarme a casa. Ahora estoy sentado en el sofá con el portátil encima de las piernas y un cigarro haciendo peligrosos equilibrios sobre las comisuras de mis labios. Y he llegado a una terrible conclusión. ¡La vida es una mierda! ¿La vida es una mierda? La vida es una mierda.


Un abrazo

sábado, 24 de mayo de 2014

Email del 24 de mayo 2014

Nancy Albrecht

Amiga:


Algo me despertó. Algo que había en mi habitación me despertó. Hubiera preferido dormir un par de horas más, pero un ruido casi imperceptible aunque desconcertante, que provenía de algún lugar debajo de la cama, me sumió en una especie de angustia que se avivó cuando traté de dilucidar qué sería capaz de provocarlo. Me quedé tumbado, inmóvil, mirando al techo y esperando encontrar alguna respuesta. De repente, el ruido cesó por completo. El silencio se disolvía por cada pared, cada esquina, baldosa, armario. Un silencio extraño, entrometido. Un silencio hiriente que parecía haber sido ordenado por una entidad desquiciada únicamente para demostrar los beneficios de los crujidos, de los chasquidos, del alboroto y estrépito que habitualmente nos convencen de nuestra inmaculada y falsa perennidad. Mientras procuraba encontrar una explicación coherente que tranquilizara mis nervios, el ruido comenzó de nuevo. Intenté bajar de la cama pero las piernas no me respondían. Agarrando con fuerza un lateral del somier me deslicé hacia un lado. Quería ver qué clase de engendro demoníaco, de éste u otro mundo, alteraba mi descanso, mi juicio, mi espíritu, mi ánimo. Pero no pude hacerlo. Cuando estaba a punto de descubrir el secreto que se ocultaba justo debajo de mi cuerpo, separado de mi piel por un par de palmos de tela, metal y madera, el edificio se vino abajo. Ahora estoy en el hospital y dos policías se acaban de marchar, después de haber estado atosigándome durante un buen rato. Querían saber por qué razón no había abandonado el inmueble hacía siete semanas, cuando se dictó la orden de demolición.


Un abrazo.

jueves, 22 de mayo de 2014

Segundo email del 22 de mayo 2014

Théophile Alexandre Steinlen. Last argument

Hola again:


Mientras me enseñaba una máquina descomunal y de aspecto futurista, su creador, orgulloso y con aspecto de bizcocho casero me susurró al oido:

-Un contrapeso manejado con el pie desliza una pesa de 2 kg que golpea al político -cuya corrupción está totalmente demostrada- en el cráneo, mientras tres tijeras automatizadas cortan su traje de diseño en varios pedazos de aproximadamente 40 x 50 cm, que en menos de 15 segundos son empaquetados de tres en tres unidades y que se venderán como gamuza antipolvo de altísima calidad. Con los restos desechados se fabrican los flecos absorbentes que mas tarde se convertirán en unos bonitos y elegantes mochos. Para fabricar el mecanismo escurridor utilizamos una mezcla controlada de los huesos y músculos del corrupto.
-¡Es sensacional- me atreví a responder anonadado ante la presencia de ambos, máquina e inventor.
-Y eso no es todo -continuó señalando un aparato rectangular que parecía una caja de zapatos venusiana-, con esta otra máquina somos capaces de preparar la sangre de esos chorizos y convertirla en cosméticos, lubricantes sexuales y grasas antioxidantes.
-¿Y esa máquina tan enorme de allí, para qué sirve?- pregunté mientras con una mano señalaba hacia una esquina y con la otra me rascaba la espalda.
-Eso es un polipasto enorme con el que movemos los restos de sus cadáveres y los distribuimos por las diferentes secciones. Ahora nos encontramos en la sección SD o sección desmembradora. Allí está la ST o sección trituradora que, como su nombre indica, tritura los restos que no se pueden aprovechar y los convierte en arenilla.
-¿Arenilla?- Volví a preguntar.
-Sí, esa arenilla la vendemos en sacos de 100 kg a jardineros y paisajistas, que las utilizan para decorar los suelos terrosos o para otras aplicaciones. ¡No puedes imaginar la de usos que tiene! Mi cuñado la mezcla con el cemento y la novia de mi hijo el mayor, que es artista, la pega con cola y la pinta de diferentes colores. Ya te digo, el límite está en la imaginación. La política de la empresa es aprovechar hasta lo inaprovechable.

Obviamente, todo este diálogo pertenece a un sueño que tuve hace algunos días. Te lo he narrado porque sé que te gusta interpretar los sueños, sobre todo los míos. Me hubiera gustado ver cómo acababa este, pero la carcajada fantasmagórica de un idiota en la calle, seguramente borracho, me despertó. Estarás de acuerdo conmigo en que, a pesar de su bestialidad gore, tiene un nosequé que quéséyo que engancha. Por lo menos a mí.


Un saludo

Email del 22 de mayo 2014

Portia Munson

Amiga:


Está demostrado que existe una relación directa entre la cantidad de ropa interior que posee un individuo y su cociente intelectual. Y esta  teoría no me la he inventado yo. Vete a una librería de lance y agénciate el maravilloso libro de un tal Rupert Huxley que se titula "Algoritmo para detección de gérmenes nocivos en la ropa interior utilizando conceptos concretos" donde se demuestra de una manera feaciente en los capítulos XV, XVI, XVII y XXII que para alcanzar una mayor flexibilidad racional -al mismo tiempo que se generan una serie de ventajas higiénicas en las áreas "compra y almacenaje" de ropa interior a través de la planificación del concepto y la necesidad-, se deben valorar una serie de elementos diseñados especificamente para no tener que llegar a ese punto crítico en el que se puede llegar a cuestionar si es o no razonable una determinada adquisición. La  verdad es que desconozco por qué razón te cuento esto, ya que casi todos (tus amigos) conocemos tu fobia a las bragas y sujetadores, pero me siento tan excitado después de leer este increíble ensayo que sentía la necesidad de contarle a alguien todo lo que he aprendido.

¿Sabias que tanto los slips, los boxers, los calzoncillos largos, los suspensorios o los tangas identifican las carencias emocionales del sujeto que los utiliza? ¿Y que existe una prenda interior inventada en el siglo XV que se llama "descuidado" y que prácticamente nadie conoce porque fue satanizada por el Papa Sixto IV por medio de la encíclica "Ubi periculosum neglegentia"? ¿O que para ponerse de forma correcta una camiseta de manga corta y ceñida, sin dislocarse el "fascia intraespinal" es conveniente trabajar antes los bíceps y los tríceps con unas cuantas series de flexiones?

Si por algún motivo no encuentras el libro en ningún sitio, y supongo que será lo más probable ya que está descatalogado, puedo alquilarte mi copia. Te adjunto lista de precios por hora y las ofertas de la semana. Espero tu contestación.


Beso

miércoles, 21 de mayo de 2014

Email del 21 de mayo 2014

Giger. Alien (1978)

Hola:


El administrador de mi comunidad de propietarios me ha enviado un email rogándome que me ponga al día con las cuotas mensuales de gastos de escalera. Como yo no soy un tipo normal y aborrezco abonar mis deudas le he contestado con el siguiente texto:


Señor administrador:


He descubierto restos de partículas extraterrestres migrando hacia Neptuno. Mientras viajaban entonaban antiguas melodías Uranianas, seguramente sin pagar derechos de autor, pero, ¿qué les importa a ellos? Forman parte de lo que algunos denominan vida inteligente, ese conjunto molecular autopoiético que no abunda en nuestro planeta, y por consiguiente, pueden hacer lo que se les antoje sin sufrir la imperiosa necesidad de sentirse satisfechos de sí mismos. Como usted sabe, pues se lo he dejado claro en reiteradas ocasiones, yo vine al mundo en Ío, que es una luna de Júpiter, por esa razón entiendo perfectamente las inquietudes de esos seres avanzados con todo lo que tenga que ver con la Tierra y sus vesánicos habitantes. A veces me gustaría salir a la calle y gritarles mi secreto: "¡Idiotas, no soy un puto mono erguido como vosotros. Mi nombre verdadero es Suahinshiiyyx, que podría ser traducido como Sus-348-x, y nací hace 70024 años terrestres. Lo que sucede es que me conservo muy bien porque me alimento básicamente de ambrosía estelar, ¡ah, y jamás cuento chistes!"

Pero no puedo hacerlo. Me tomarían por un bicho raro. Y es lo que soy. Mi cuerpo es semejante al de un langostino, aunque vosotros sólo contempláis una visión. La visión de un tipo guapo y gallardo. Si me hubiese presentado con mi cuerpo real hubiera acabado en la cazuela, así que decidí mostrarme con apariencia humana. ¡Y no me ha ido nada mal en estos 52 años! Para conseguir engañaros por completo tuve que someterme a innumerables experimentos que no le puedo explicar a usted porque no está dotado con la suficiente capacidad racional. Si me apura (¡apúreme!), puedo adelantarle que no soy el único alien que convive en su sucia y polvorienta ciudad. Pero sí soy el que lleva más años viviendo en el mismo piso. ¡Y el único que baila el kazachok después de hacer de vientre!

Para acabar le voy a dar una oportunidad para que pague de su bolsillo las 65 mensualidades que adeudo con mi comunidad. Si lo hace, prometo llevarle conmigo este verano a Ío y presentarle a mis familiares y amigos. Si por el contrario rehúsa y sigue molestándome con sus tontorrones y muy mal escritos emails, me veré obligado a explicarle lo que hace su mujer con los dos Testigos de Jehová que frecuentemente la visitan cuando usted no está en casa.


Sinceramente


Suahinshiiyyx (Aka Gregory)

martes, 20 de mayo de 2014

Segundo email del 20 de mayo 2014

Michael Sowa. The last hours of Pompei

Hola otra vez:


He escrito un cuento de 239 páginas titulado "Lars Porsena no nació en Clusium" que trata sobre ese rey etrusco y su lucha contra las tropas romanas de Tarquinio el Soberbio. Bueno, en realidad, trata sobre un callo queratinoso de uno de los pies de Lars y el equívoco tonto que uno de sus oficiales generó al confundirlo con Cayo (Gnaeus), centurión de la segunda cohorte romana. Personalmente estoy convencido de que es de lo peor que he escrito en toda mi vida, por esa razón confío en su posible potencial comercial. Ambos sabemos que un porcentaje muy elevado del vulgo es idiota perdido, y que sólo son capaces de asimilar la literatura barata, repleta de sangre, sexo y algún que otro romance imposible. En mi texto hay de todo. Clunium, el perro del rey etrusco se enamora de una perrita vagabunda con insensibilidad congénita al dolor y que, debido a un trauma infantil, es incapaz de ladrar en señal de alarma, aunque no le cuesta el menor esfuerzo aullar cuando contempla como un soldado le roba la caliga sudorosa a un adversario y la besuquea a la luz de la luna. Podría contarte algunas de las subtramas que incluyen incesto, sodomización y bacanales multitudinarias pero creo que es mejor que lo leas y juzgues por tu cuenta. Si piensas que es horripilante me harás feliz; si crees que es demencial, escribiré una segunda parte. Pero si por algún motivo llegas a la conclusión de que es brillante, dejarás de ser mi amiga ipso facto. Y ya sabes lo que les ocurre a mis enemigos...

Llegados a este punto podría relatarte con todo detalle lo que me ocurrió el 23 de febrero de 1981 mientras intentaba zafarme de los deseos libidinosos insatisfechos de un transexual nigeriano que me perseguía, pero no creo que estés preparada para escucharlos, por lo que voy a tratar de hacerte un par de preguntas sobre razonamientos filosóficos que me tienen preocupado:

1- ¿Eres capaz de pronunciar la palabra "gnoseología" sin que se te suba la falda o se te aflojen los pantalones?
2- Si el Consecuencialismo sostiene que el valor moral de una acción debe medirse únicamente a partir de sus consecuencias, y si éstas son convenientes o inadecuadas, ¿deberíamos ir a comprar el pan completamente desnudos o sería mejor compralo en Ebay pagando con Paypal?

Espero que tus conclusiones, siempre lúcidas y razonables, me ayuden a comprender de una vez por todas algunos de los misterios insondables de la naturaleza de la moral humana. Necesito llegar a dilucidar por qué razón está mal visto sacarse el pene en público y sin embargo se toma como algo completamente normal mostrárselo al urólogo. En ambos casos el emisor es el mismo, sólo cambia él o los receptores. No te molesto más. Espero tus respuestas lo más pronto posible. A veces, sufrir un paroxismo histérico es sólo cuestión de unos pocos minutos. ¡¡Y no me vengas con que es una dolencia femenina, por favor...!!


Besos

Email del 20 de mayo 2014

Leon Ferrari

Amiga:


El asesinato de Jesús es el crimen más falso de la Historia, sin embargo, y más de dos mil años después, todavía existen innumerables idiotas que se condenan (por voluntad propia) o son condenados (por los estamentos eclesiásticos) para revitalizar el mito. Mientras toda esta locura se propaga como una onda electromagnética, los pocos individuos que aún conservan signos de lucidez perecen lentamente, como lo haría un ratón en la cocina de un tacaño, esperando una imposible toma de conciencia colectiva, que erradique por completo la ilusión que inhabilita sus sentidos. Dios fue muerto por una rama de la filosofía, pero sin embargo, nadie se ha atrevido a matar la idea que prevalece y que retroalimenta a sus descendientes, a sus vasallos, a la infamia que nos tiraniza. Jesús fue crucificado, o por lo menos eso nos gritan los zombies que se sienten superiores por hacer de un invento perfecto su dogma de fe. Mientras su cuerpo repleto de heridas era llorado, su padre, creador supremo y héroe de una las religiones politeistas que más sufrimiento ha traído al desarrollo moral y existencial de los seres humanos, corría asustado por un paraíso específico denominado cielo.

Pero volvamos al crimen en sí mismo y dejemos para otro momento sus vergonzosas repercusiones. Jesús se dejó maltratar y crucificar para que en los textos posteriores, escritos cientos de años después del supuesto asesinato, un puñado de pretenciosos y repelentes estultos pudiera justificar la deuda contraída con Adán. Me entran convulsiones cuando leo que este sujeto, una de las figuras más influyentes de la incultura, fue condenado por un árbol, el árbol del bien y del mal, y que su muerte contribuyó a que el hombre fuera perdonado gracias a otro árbol, el árbol de la cruz. Me reiría hasta caer extenuado si no sintiese pena por los árboles.

Parece que la imaginación de los arrepentidos es la semilla que dibuja el horizonte. Un horizonte repleto de sacrificio, humildad, falso amor y perdón incondicional. Nadie nos juzgará y nunca seremos juzgados. A veces creo que vivo en un mundo creado por el magma que emiten los sueños de los borrachos...


Un abrazo ateo.

lunes, 19 de mayo de 2014

Email del 19 de mayo 2014

Linda Ruthdickinson

Hola:


La estructura de la Nada es dificilmente observable ya que dicho concepto abstracto implica ausencia total o vacío. El único ser que intentó dotar a ese vacío de algo parecido a una realidad más allá del mundo de las experiencias, murió pisoteado por uno o varios entes inexistentes mientras trataba de poner en orden sus ideas irracionales. Ese sujeto no tenía nombre, aunque sus enemigos se sentían aterrorizados simplemente con recordar que en realidad existía. Tendrían que pasar siglos hasta que alguien tuviera el valor de reconocer que la existencia, como experiencia, es una de las más detestables y sobrevaloradas. Curiosamente, ese alguien también carecía de nombre, pero al contrario del anterior, no tenía enemigo alguno, pues estos huyeron hacia el norte de ninguna parte y se establecieron en él. Yo recogí sus enseñanzas y las publiqué en un volumen titulado "Axiomas repelentes" que fue editado el 12 de enero de 1978 y secuestrado por orden gubernativa un día después.

Diez años mas tarde, intenté reeditarlo nuevamente pero la editorial me devolvió el manuscrito junto a una orden de arresto dictada por el ministerio de justicia y tuve que pasar cinco años en una cárcel insalubre, rodeado de criminales de la peor especie y siendo violado reiteradamente todos los martes y jueves por el capellán de la prisión, ayudado en ocasiones por una luz cegadora con forma de triángulo equilátero. Cuando salí del penal juré venganza contra la sociedad, pero desistí en mis intenciones cuando me enamoré de una prostituta que pagaba sus impuestos.

Lamentablemente mi relación con esa fulana honesta acabó cuando descubrí que no sabía bailar y desde entonces vivo sólo, dedicado a mis elucubraciones intrascendentes. Ahora me siento viejo y cansado y por esa razón he renunciado a intentar una nueva re-edición de mi obra. Ya no necesito demostrar mis argumentos deductivos. Me contento con inventar falsedades lógicas y transformarlas en confirmaciones incoherentes. Todo lo demás carece de verdadera importancia, pero jamás olvido que un par de idiotas sin nombre fueron los causantes de mi deformidad social.


G

domingo, 18 de mayo de 2014

Email del 18 de mayo 2014

Gerrit Dou. The cook (1660-1665)

Amiga mía:


Al principio todo era oscuridad, por esa razón, cuando encendí la lámpara de la mesilla de noche empecé a encontrarme mucho mejor. Dormir había sido un acto imposible. No podía dejar de escuchar en mi cerebro las palabras que Adela me escupió dos días antes: "Nunca te quedan jugosas las albóndigas". Adela era una cocinera profesional manca que preparaba unos menús deliciosos con los pies. Pese a su discapacidad física había trabajado como ayudante de cocina para algunos de los chefs más famosos del mundo hasta que decidió retirarse porque su bromhidrosis se volvió insoportable. Como necesitaba una ocupación yo la contraté para que me hiciera la vida imposible y me insultara de vez en cuando. Le pagaba bien y ella estaba contenta, pero meterse con mis albóndigas, un plato que había preparado multitud de veces y que siempre me había proporcionado vítores de satisfacción por parte de los comensales, había superado el límite de mi paciencia. Por eso decidí matarla. Todos sabemos que las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias. Quizá si me hubiese dicho que el pan rallado se descomponía al pincharlas con un tenedor o que las guisaba demasiado tiempo le hubiera perdonado la vida.

Después de dar vueltas y vueltas a la idea, he pensado cuándo y de qué forma llevaré a cabo su ejecución. Será mañana y la quitaré de en medio por inanición. La ataré y la amordazaré cuando esté dormida y me sentaré a su lado leyendo revistas hasta que la palme. Lo tengo todo tan bien meditado que siento escalofríos de gozo cuando lo imagino. ¡Meterse con mis albóndigas! ¡Pero qué se habrá creído esa tullida entrometida! Haré que pague caro su atrevimiento. Te cuento esto porque sé que me guardarás el secreto, y que como asesina profesional -pues no se te podría llamar de otra manera, después de haber dado muerte a tus tres hijos, tu dos maridos y un hamster dorado- valorarás mi método eutanásico, brutal, pero bien concebido. Luego desmembraré su cadaver, lo introduciré en dos cajas plastificadas y lo remitiré a la dirección de una pareja de críticos culinarios que viven en El Cairo y que siempre opinaron que mi contribución a la gastronomía mundial era semejante a la del pato Donald.

Ahora tengo que dejarte. Te seguiré informando. Espero que si todo se tuerce pueda contar con tu ayuda y me seas útil como coartada. Si no es así te recuerdo que como delator no tengo competencia entre mis congéneres. Tú ya me entiendes...


Greg

martes, 13 de mayo de 2014

Email del 13 de mayo 2014

Nik Christensen. Howl (2010)

Amiga:


Removiendo algunos papeles viejos, repletos de anotaciones, direcciones y apuntes tontos, he encontrado un texto que escribió mi perra Tita unos meses antes de morir. Tita era una Beagle tricolor, estilizada, con un carácter muy diferente al del resto de sabuesos y con algunas peculiaridades fabulosas, pues era capaz de leer, escribir, pintar y componer sinfonías. Aunque el escrito es bastante largo, he decidido transcribirte un par de párrafos escogidos al azar:

"El homo sapiens, creación imperfecta de la naturaleza, justifica sus actos perversos por medio de la irracionalidad que determina su proficuo anhelo soteriológico. Nacer no es un delito, es un delirio pírrico que os exime de las imperfecciones del futuro. Las circunstancias determinantes de semejante maldición -pues desconozco otra manera de designar la concepción y el posterior alumbramiento humano- son irreconciliables con su propia naturaleza. Por esa razón a nadie deberían extrañar los trágicos resultados que se obtienen obligando a sobrevivir a una especie marrada por una hominización biológica, tan cruel como insatisfecha. Es esa misma evolución imperfecta la que os dotó con un andar bípedo y pies no prensiles, con el primer dedo alineado con los restantes; con un cráneo hipercefálizado y con capacidad casi infinita para racionalizar y crear despropósitos, incongruencias o confusión." 

"Os persignáis ante la epifanía del rencor y la venganza, porque sois incapaces de asumir un criterio de identificación, y mientras vuestros gestos y posturas corporales intensifican la irrealidad en la que os sentís sumergidos. Sois penitentes "genuflectentes", restos de un naufragio piadoso cuya consecuencia inmediata es poner cierto orden en un desorden claramente establecido. Por eso os condeno. Os condeno mientras me lamo las patas, mientras recolecto información de olores y sabores manteniendo la trufa pegada al suelo. Os condeno a avanzar a un destino incierto, sintiendo en los corazones el glacial frío de la demencia, que en realidad es un precio irrisorio para el resto de habitantes del Universo."

lunes, 12 de mayo de 2014

Email del 12 de mayo 2014

Jacek Yerka. Time of mushrooms (2011)

Amiga:


Como no existen supositorios que hablen, he decidido crear uno que posea dicha capacidad. Imagina que mientras te introduces uno para combatir cualquier dolencia conocida se escucha una voz bien modulada que te infunde animos del tipo "lo estás haciendo muy bien" o "así, sigue así, cuidado, por ahí no". ¿No sería el proceso mucho más sencillo de esta manera? Claro que en lugar de una voz podría llevar grabado un himno o una marcha triunfal, o incluso un par de chistes escatológicos que quitaran un poco de "hierro al asunto", si me permites la expresión. Nunca he sido un tipo normal, siempre que se entienda por normalidad una cualidad habitual y mayoritaria. Considero que la evolución humana está supeditada a ciertas inconveniencias asociales, con cierto grado de demencialidad y un alto porcentaje de patafísica abstracta. ¿Debo creer que cualquier ser que pretenda excluirse del consenso sobre lo que se entiende como razonamiento cabal es un paria despreciable al que debe dejarse de lado? Amiga mía, nuestro planeta gira porque no hay nada que lo detenga.

Hace algunos años, mientras caminaba por un bosque pensando en ciertos conceptos equivocados que necesitaban una remodelación parcial para que pudieran seguir siendo creídos como parte de la esencia lógica, necesaria e imprescindible, fui contactado por un hongo solitario que crecía debajo de un pino centenario. Sus palabras, en forma de esporas siseantes, se incrustaron en mi cerebro. Al principio no pude entender su significado, pero tras meses de duro trabajo fui capaz de traducirlas, y lo que es más importante, de comprender sus significado oculto. Puedes pensar que un tipo que habla con una seta debería estar encerrado de por vida, pero, ¿acaso los creyentes o los místicos no hablan con esa divinidad superior e intangible a la que denominan Dios?

No estoy autorizado a transcribirte las palabras, repletas de sentido y conocimiento, que ese parásito sin clorofila y con reproducción asexual compartió conmigo. Ni las conversaciones, esporádicas pero repletas de clarividencia y lucidez, que he mantenido con piedras, hierbas secas o tocones podridos y que son las verdaderas causantes de que mi cerebro esté a años luz de los del resto de humanos. Seguiré desarrollando ideas, conceptos que nada tienen que ver con este mundo poco o nada solidario y bondadoso. Y pintaré cada secuencia de la existencia con los colores que me sean transferidos. ¿Lógica? Para qué necesitamos ser lógicos si al final acabaremos en un hoyo oscuro y rodeados de gusanos?


Beso y abrazo

domingo, 11 de mayo de 2014

Email del 11 de mayo 2014

John Collier. The last voyage of Henry Hudson (1881)

Hola:


Le llamábamos Cad, aunque su verdadero nombre era Cadwell. Nació en Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch, un pueblecito galés que ostenta el record al nombre más largo, aunque eso no tiene la menor importancia. Cuando cumplió los 25 se fue a vivir a Tsiroanomandidy, una ciudad de Madagascar, y allí contrajo matrimonio con Llandi, una preciosa mujer que le doblaba la edad. Tres años más tarde se separaron y él vino a vivir a Valencia. Al principio lo pasó bastante mal, pues no se le daba bien nuestro idioma, pero al cabo de un par de años se había integrado completamente. Ayer murió. La noticia ha supuesto un shock para todos los que lo conocíamos, sobre todo, porque sabíamos que con su deceso ya nunca podríamos cobrar lo que nos adeuda. Y es que Cad era un vividor al que no le importaba el dinero. Vivía a costa del de sus amigos y conocidos. Por eso palmó con una sonrisa en la cara. Por lo menos es lo que me ha dicho su compañero de piso. Y yo, me lo creo.

Cad tenía dos pasiones fundamentales: pedir dinero y viajar. En un año y medio recorrió parte del planeta. Un día, mientras estaba sentado con él y otros dos colegas en la terraza de una cafetería, le pregunté cuales eran los lugares que más le habían impresionado. Con un rayo de luz incolora pero sideral cruzándole la mirada me contestó:
-Bueno, si tuviera que elegir hoy mismo, ahora mismo, te diría que Pekwachnamaykoskwaskwaypinwanik, en Canadá.
Y Äteritsiputeritsipuolilautatsijänkä, en Finlandia, que es una zona pantanosa increíble.
Pero también aluciné en Tweebuffelsmeteenskootmorsdoodgeskietfontein, que está en Sudáfrica. ¿Sabéis que quiere decir en africans Tweebuffelsmeteenskootmorsdoodgeskietfontein? Bueno, supongo que no. Su traducción literal sería algo así como “el río donde dos búfalos fueron asesinados con una sola bala”. Claro que si me hicierais la misma pregunta otro día, seguramente las respuestas variarían. Es probable que me decantara por Taumata­whakatangihanga­koauau­o­tamatea­turi­pukakapiki­maunga­horo­nuku­pokai­whenua­kitanatahu, que es una colina neozelandesa que parece de otro mundo, de otra dimensión. Traducido querría decir más o menos  “la cima donde Tamatea, el hombre de grandes rodillas, el escalador de montañas, el devorador de tierra, el viajero incansable, tocó su flauta a un ser querido”. Cuando me muera quiero que esparzan mis cenizas y mis pagarés allí.

Pero no podrá ser. Primero, nadie va a costear el desplazamiento de sus restos a un lugar tan lejano y, segundo, no creo que ninguno de los que lo conocíamos seamos capaces de escribir ese nombrecito sin cometer seis o siete errores gramaticales, por lo cual, y esto es una suposición, su cuerpo, acabaría dando vueltas por el planeta, de avión en avión, hasta que al final fuera reembolsado nuevamente a Valencia. Para entonces ya habríamos fallecido todos de viejos y nadie sabría qué hacer con sus despojos. Pero creo que me he dejado llevar por el sentimentalismo y he omitido las causas de su repentina muerte. Desde hace algunos meses, Chad se quejaba de dolores en el vientre y además sufría una estangurria dolorosísima que le hacía andar literalmente doblado. Por eso no me ha extrañado demasiado el tipo de cáncer se lo ha llevado para siempre. Puedes llegar tú misma a tus propias conclusiones. Yo, de momento, no quiero dejar de pensar en él, y en su larga y lacia barba estilo Atenodoro Cananita, que le daba un aspecto de anciano matusalénico que engañaba a todo aquel que no lo conocía. ¡Y acababa de cumplir los 30! Supongo que es una buena edad para acabar con todo, pues no eres demasiado joven como para lamentarte de los años que te quedan por delante, ni tan viejo como para creer que lo has visto todo, y que lo sabes todo, y que todo no es más que una puta mierda, aunque disfrutable, si no se toma demasiado en serio.


Un abrazo

viernes, 9 de mayo de 2014

Email del 9 de mayo 2014

Ralph Goings. Flowered table top (1978)

Querida amiga:


Me encanta salpimentar. No en vano fui el inventor de esa palabra. Ocurrió un día en que tenía la moral por los suelos. Me hallaba abatido intentando desarrollar un fonema especial que pudiera ser utilizado en el lenguaje coloquial, cuando, de repente, escuché un ruido que provenía de la calle. No era un ruido normal, me recordaba al sonido que emite un tamandua cuando le chafas una pezuña con un edredón de plutonio. Así que decidí asomarme, pero lo único que pude ver fue a una señora gorda tirada en el suelo y a un hombre joven con aspecto de orinal de porcelana venido a menos a su lado intentando ayudarla a incorporarse. Una vez la señora gruesa -por llamarla de alguna forma, ya que debía tener el tamaño y el peso de un portaaviones y medio- se levantó, el tipo que estaba con ella emitió un gritito de horror al mismo tiempo que se llevaba las manos a la cabeza.
-¡Dios! Van a cerrar la tienda.
-Pues corre, corre, necesito el perejil para la tortilla de perejil. Si no le pongo perejil, no será una tortilla de perejil. Y de paso compra sal- gritó el portaaviones.
-¿Gruesa o fina?- preguntó con miedo el orinal.
-Fina, pero corre, corre, que son las dos y media. ¡Y no olvides el perejil!
Después de escuchar esa conversación me senté en mi silla de pensar. Durante cuatro horas y media le di vueltas a la cabeza, hasta que llegó un punto en que sentí que estaba cerca. De pronto, una luz se encendió, pero tuve que levantarme a apagarla. Mientras volvía a sentarme, otra luz se encendió, pero esta vez en mi cabeza. ¡Había hecho historia! Ya tenía la palabra: "salperejilar", es decir echar sal y perejil. Estaba eufórico. No podía dejar de repetirla.
-"Salperejilar", "Salperejilar"...um... me voy a forrar. Vaya, hoy todo me rima. Soy un genio. Me quiero. Me quiero... ¡No! ¡No me quiero! Es una mierda de palabra compuesta. Suena fatal. Tengo que seguir trabajando en ella.
Regresé a mi silla de pensar y dediqué el resto del día y la noche a perfeccionarla. Por la mañana, mientras me peinaba la calvicie, de una forma casi mágica llegó hasta mi cerebro la solución final.
-¡Eureka! ¡Ya lo tengo! ¡No debo seguir peinándome, ya que no tengo pelo!
Entusiasmado, llamé a mi mejor amigo y le conté mi ocurrencia. Por supuesto, él no me contestó porque todavía no había nacido. Deprimido, me miré al espejo. Reflejado pude ver a un demente genial. Mientras me hurgaba un ojo, me sangró la nariz.

No, no puedo continuar con esto. Me niego a contar cómo desarrollé la palabra "salpimentar". ¡No lo creeríais! Además me juego una ducha fría. Aquí, en el frenopático, no nos dejan escribir, ni reír, ni nada que acabe con "ir". Como no nos proporcionan ni papel ni bolígrafo, utilizo mi saliva mezclada con orín. Y con la ayuda de un empaste que ayer se me cayó y que hace las veces de pluma, os garabateo estas tristes líneas. Espero que no las descubran o mi vida no valdrá absolutamente nada.


G.L.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Email del 7 de mayo 2014

Odilon Redon. The smiling spider (1891)

Amiga:


Mi balcón está repleto de plantas; desde suculentas con formas desiguales y diferentes tamaños, hasta reptantes como ipomoeas, thunbergias y passifloras. Éstas tres últimas especies han colonizado cada centímetro de las paredes, el techo y, por supuesto, de las cuerdas que antes servían para tender la ropa. Es en esas cuerdas, ahora practicamente ocultas por capas y capas de tallos estirados y serpenteantes cubiertos de hojas y flores, donde una estúpida y despistada arañita de no más de medio milímetro y con aspecto mefítico ha decidido tejer su tela. Tú conoces mi pasión por cualquier clase de insecto que se arrastre, salte, pique o muerda, pues soy plenamente consciente del papel que desempeñan en cualquier jardín que se precie, pero no me gusta demasiado que edifiquen sus construcciones sedosas en uno de los pocos resquicios que dejan las cascadas de vegetación colgante para poder asomarme y mirar lo que sucede en la calle.

Por esa razón, desde el primer momento -y de eso hace cerca de tres semanas- intenté convencerla para que se mudara a otra localización apartada, destruyendo su telaraña y trasportándola con sumo cuidado a su nuevo emplazamiento, una esquina a la sombra de una crassula vieja con un tronco leñoso con forma de mano abierta. ¡Pero no sirvió para nada! Desde entonces ambos mantenemos una lucha encarnizada para ganar la batalla. Desconozco si es por llevarme la contraria o simplemente porque es algo bobalicona, pero me estoy empezando a cansar de repetir la misma operación varias veces al día. Quizá si tratara de desaracnizarla, ya sabes, hacerle creer que es una piedra o una regadera de hojalata, mis preocupaciones se reducirían considerablemente o incluso finalizarían. Pero, ¿cómo se reeduca a un insecto?

Otra posibilidad sería aplastarla con mis manazas o de un dinámico pisotón y dejarme de tonterías. El problema es que soy incapaz de matar cualquier ser vivo que posea más de cuatro ojos o seis patas. Llegados a este punto, ¿qué puedo hacer para detener esta cadena de sinsentidos y contradicciones demenciales? La respuesta es contundente: no tengo ni puñetera idea. Tal vez si le buscara una pareja podría...¿Pero qué demonios estoy diciendo? ¿Hacer de vulgar alcahuete de un tozudo arácnido a mi edad? Creo que estoy descontrolándome. Debería mantener la cordura, o por lo menos demostrar que soy el más fuerte delante de ella, pues está empezando a sentirse triunfadora. Lo noto cuando la transporto. Puede que sean cosas mías, pero esta mañana he escuchado una risotada triunfal. ¡Y sólo estábamos ella y yo! Y te juro que yo no he sido. Puedo dar fé de que las plantas tampoco. ¡Esto va acabar muy mal! Tan mal. Tan mal.


Saludos

viernes, 2 de mayo de 2014

Email del 2 de mayo 2014

Jiro Takamatsu. Slack of net (1969)

Hola:


Hoy me he dado de baja de Facebook. Mi amistad con el capullo de Mark Zuckerberg ha finalizado para siempre. Y si quieres que te sea sincero, me siento muy contento con la decisión. Hace un par de meses un amigo mío borró su cuenta; desde entonces le ha tocado la Primitiva cuatro veces, su mujer ha dejado de hacer Yoga en casa de su maestro espiritual y su hija mayor y su yerno han tenido su tercer hijo, éste último de penalty. ¡Todo son ventajas! Pero también existe algún inconveniente, aunque en estos momentos no se me ocurre. Los 5 minutos (de cada media hora, en algunas temporadas) que dedicaba al día a esa red social los invertiré en bolsa. Con lo que saque, me pagaré un psicólogo que haya sido expulsado del Colegio Oficial de Psicólogos -de ese modo, las sesiones resultan mucho más económicas- y cuando me sienta fortalecido me largaré a un prado infestado de vacas lecheras, me tumbaré sobre una "miedra" -que no es más que una piedra rodeada de mierda- y me dedicaré a meditar. Por supuesto haré varias pausas entre reflexión y reflexión, sobre todo para espantar a las moscas.

Me encuentro tan esperanzado con el cambio que se avecina que soy capaz de imaginarme hasta las conversaciones que puedo mantener en mi retiro:
VACA 1: Muuuuuuuuuuuu uuuuh
YO: ¡Hola, preciosa!
VACA 2: Muuuuuuuuuu Muuuuuuuuu
YO: Te lo puedo explicar si quieres...
VACA 2: Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuu
YO: Mira, guapísima, es fácil. Si damos por supuesto que el dilema consecutivo entre la negación lógica (por supuesto, dentro de lo que podriamos definir como la lógica intuicionista) y la abundancia alternativa dependen del análisis de la experiencia en términos de sujeto e intención, llegaríamos a la conclusión...
VACA 1: Muuuuuuuuuuuuuuuuuu
YO: Está bien. ¡Me callo!

Mientras estuve en Facebook conocí a muchas vacas y toros, algunas terneras, varios becerros y un eral. Incluso llegué a cultivar una verdadera amistad con una novilla daltónica, pero nunca llegué a sentirme plenamente realizado leyendo o viendo las noticias y fotos que subían a sus respectivos muros. Entonces, ¿para qué seguir en ese antro repleto de ególatras presuntuosos -club que me incluye a mí- donde el Dios supremo es un falso "Me gusta" y la fama similar a la de un patio de colegio? Un algar semisubterráneo en el que para ser aceptado se necesita mucho tiempo que perder, ansia de reconocimiento, un carnet de desvencijado social y un perfil más falso que La Biblia. Una guarida poco o nada oculta, donde se comercia con una amistad que no existe o que está a punto de desaparecer. Los amigos se hacen y se cultivan en la calle, no en chozas virtuales. Ha sido así desde el principio de los tiempos y continuará siéndolo hasta que el último Homo sapiens se vuele los sesos.


Un saludazo.