lunes, 28 de abril de 2014

Email del 28 de abril 2014

Hans Baldung. Death aand wife (1520)

Amiga mía:


El caso es que quiero saber un poco más sobre la Nada y no sé a quién preguntarle. Si buscamos en un diccionario veremos que se define como la inexistencia absoluta de cualquier cosa, pero si le preguntáramos a la tendera de la esquina seguramente la concretaría como la sensación que siente su marido cuando no puede contratar a una prostituta. Ambas definiciones me parecen respetables, pero me dejan bastante perplejo. Por esa razón he decidido crear mi propio concepto de dicha palabreja e intentar vivir conforme a ella. A partir de mañana a las siete, es decir, después de afeitarme por última vez, me sentaré en una silla y esperaré allí a la muerte. Si mis cálculos son precisos, ésta vendrá a por mí en un plazo no superior a las 72 horas. Le he dejado unas galletitas saladas en un plato encima de la mesa y dos coca-colas en el refrigerador, una normal y otra light. Quiero que se sienta a gusto y que me trate con benevolencia, pues he leído que a menudo se comporta de forma abrupta y que su carácter es volátil e irritable.

¿Volátil e irritable? ¿Pero qué se ha creído esa puta Parca? Nunca he tenido miedo a nadie y no voy a convertirme en un gallina a estas alturas.  Nada de galletitas saladas ni coca-colas. Si le apetece un refrigerio que se lo traiga ella misma.  Además, pienso plantarle cara. Para empezar, voy a atarme a la silla y...pero ¿qué demonios digo? No tengo por qué esperarla. Todavía gozo de una salud robusta y nadie que conservara intactas sus facultades mentales me echaría 52 años, pues aparento 30 menos. Además, no pienso afeitarme ya que me queda mejor la barba. Vuelvo a tener ganas de existir. La vida es una maravilla.

La vida es una mierda. Y si no que se lo pregunten a la tendera de la esquina. Su marido disfruta penetrando por dinero, mientras ella debe hacer la colada, preparar la cena y gastar un dinero que no tiene en Vaginesil y miembros viriles de látex. Y mientras eso sucede, yo tengo que ver cómo cada día se convierte en la exacta repetición del anterior. No puedo seguir engañándome. Me sentaré en la silla y esperaré a que venga a por mí y me envuelva con su manto. Con una sonrisa complaciente y el corazón henchido de alegría y gozo. Como tenía pensado, le dejaré un platito con galletitas saladas y una Coca-cola light. He oído que la muerte es diabética y no quiero tener sobre mi conciencia una subida de azúcar repentina.

Pero si me quedo ¿qué gano? Nada, no gano una mierda. Aunque si me voy, ¿quién dará de comer a los ajolotes? La Nada no tiene definición, por lo menos una que sirva para complacer a todos. La tendera de la esquina debería descuartizar a su marido, pero antes de hacerlo, sería importante que pensara en el futuro de sus hijos. Uno de ellos, el mayor, está convencido de que es un farallón calcáreo y vive en un pozo. El otro se casó con una viuda y ahora dirige un crematorio de animales de compañía y dos empresas de muebles de lujo. A él le compré la silla en la cual quería esperar a la muerte... ¡Pero si yo jamás he esperado a nadie! Todos me han esperado a mí. ¿Galletitas saladas y Coca-cola light? Nunca he tenido esas guarradas en mi alacena, seguramente porque nunca he tenido alacena. Creo que debería salir a la calle, respirar el aire puro, dejarme bañar por los rayos del sol y, cuando esté oxigenado y moreno, hacer una visita a la tendera y untarle yo mismo el Vaginesil.


Un abrazo

sábado, 26 de abril de 2014

Segundo email del 26 de abril 2014

Rosalyn Drexler. Home movies (1963)

Hola otra vez:


Hank Quinlan, Buddy Love, Léolo Lozzone, Osgood Fielding III, Rufus T. Firefly y Hall 9000 estaban sentados en la Fase III del NMOR de mi sueño. Recuerdo que Rufus sacaba una tijera de un cajón que no existía y se cortaba la corbata en catorce pedacitos de dos por ocho centímetros y nueve de seis por diecisiete.
HANK: He mandado al trullo a tipos como tú, que créen que están por encima de la ley.
RUFUS: ¿Ley? La única ley en la que creo es en la de mi bigote.
HALL 9000: Que, por cierto, es pintado ¿Utilizas el betún de los zapatos?
RUFUS: ¡Me encanta tu voz! Si tuvieras otro ojo lo utilizaría para apagar mi puro.
HANK: "No nos gusta cuando gente inocente vuela en mil pedazos en esta ciudad. Una señora recogió anoche un zapato en la calle Mayor. El zapato tenía un pie adentro. Pagarás por ello."
BUDDY: Oh, por favor. Olvida ya los diálogos de tu película, por favor...
HALL 9000: "Sé que tú y Frank estaban planeando desconectarme, y temo que eso es algo que no puedo permitir que suceda."
BUDDY: ¿Tú tambien, especie de licuadora arrugada? No entiendo qué os sucede. Deberíais tener claro que...
RUFUS: "¿Claro? Un niño de cuatro años lo entendería. Que traigan un niño de cuatro años, no entiendo nada."
BUDDY: ¡El que faltaba!
LEÓLO: "Porque sueño no lo estoy. Porque sueño, sueño. Porque me abandono por las noches a mis sueños antes de que me deje el día. Porque no amo. Porque me asusta amar. Ya no sueño. Ya no sueño. A ti la dama, la audaz melancolía, que con grito solitario hiendes mis carnes ofreciéndolas al tedio. Tú que atormentas mis noches cuando no sé qué camino de mi vida tomar… te he pagado cien veces mi deuda. De las brasas del ensueño sólo me quedan las cenizas de la mentira, que tú misma, me habías obligado a oír. Y la blanca plenitud, no era como el viejo interludio y sí, una morena de finos tobillos que me clavó la pena de un pecho punzante en el que creí, y que no me dejó más que el remordimiento de haber visto nacer la luz de mi soledad.”
BUDDY: ¡Oh, precioso! ¡Precioso! Pero queréis dejar de representar esos papeles de una puta vez. Esto es un sueño. Y al cuerpo que nos está soñando no le hará ninguna gracia.
HANK: "Los policías idealistas son peor que los criminales...con ellos puedes tratar."
BUDDY: Vale, me rindo. "Ponme un calentador de osos polares de Alaska."
RUFUS: "Les habla Rufus T. Firefly. Por cortesía del enemigo estamos en un lío. Vengan a Freedonia, en una casa, tres hombres y una mujer. Envíen ayuda. Si no pueden enviar ayuda, envíen dos mujeres más… Que sean tres mujeres más."
OSGOOD: "Hablé con mamá. Estaba tan contenta que hasta lloró. Quiere que lleves su vestido de novia. Es de encaje blanco."
LEÓLO: "Ese día comprendí que el miedo habita en lo más hondo de nosotros y que ni una montaña de músculos ni un millar de soldados podrían hacer nada para remediarlo.”
BUDDY: Escuchad, nuestro hombre se está despertando. Creo que le hemos provocado una pesadilla.
HALL 9000: "Dave, esta conversación ya no tiene ningún sentido... Adiós."
RUFUS: "¡Cavar trincheras! ¡Con nuestros hombres cayendo como moscas! No tenemos tiempo para cavar trincheras. Las tendremos que comprar prefabricadas."
BUDDY: Muchachos. Vamos a comportarnos, aunque sea para demostrar que soy único y que estoy por encima de vosotros. No tengo grandes diálogos pero me como la peli desde el primer momento en que me trasformo. Estaréis de acuerdo...
OSGOOD: "Bueno, nadie es perfecto."


Saludos

Email del 26 de abril 2014

David Larsson. Man floor woman looking on

Amiga:

Te contaré lo que sucedió cierto día en una zona oscura de mi mente:

-La suciedad será para el que la encuentre.
Esas fueron las palabras que pronunció el señor V, presidente de la ADP (Sociedad  de Defensores de la Porquería) en su visita al edificio más limpio de la ciudad. Tanto él como su lugarteniente y amigo el señor M estaban convencidos de que incluso en la asepsia absoluta se esconde la inmundicia.
-Busquemos entre los intersticios- replicó M mientras urgaba en una pequeña grieta.
-¡Cómo me gusta esa palabra!- pronunció V con solemnidad.
-¿Qué palabra?
-¡Intersticios! No entiendo por qué algunos utilizan la palabra "grietas".
-Bueno, un intersticio es una grieta- ladró M al mismo tiempo que se limpiaba el sudor de la frente con una mano.
-Sí, lo sé. No olvides que majagafaaaaaaa...ah ah...uh- replicó V mientras las órbitas de sus ojos daban la vuelta.
-¡Joder! Te tenía que dar un ataque epiléptico precisamente ahora...

El edificio más limpio de la ciudad era el segundo más inmaculado de la comunidad, y el tercero más desinfectado del país. En sus 19 años de historia desde que fue edificado, jamás nadie había encontrado ni siquiera una mota de polvo. Su arquitecto se jactaba de ello, por esa razón siempre lucía en la cara una sonrisa similar a la que se le pone a un camello cuando alguien le mordisquea suavemente una oreja. Mientras se rascaba la barriga, miraba por la ventana el trabajo de los señores V y M.
-¿Qué coño le pasa a ese tio? Parece que ha sufrido una especie de indisposición. Mejor. Que se vayan a buscar mierda a otro sitio. Si no fuera por el puto alcalde, a buena hora iba a dejarles que escarbaraaaain asuuuu ahah ohhh.
En ese mismo instante y en otro despacho situado en el piso 27, el alcalde sufría un ataque de corazón en el momento que su secretaria entraba en el despacho.
-¡Señor alcalde! ¡Señor alcalde! ¿Está mal? Tiene una cara lamentable. ¡Se está poniendo azul! ¡Socorro! El señor alcalde está muy mal! Entrad. ¡Ayuda!
-¡Déjeme a mí, señorita! Aunque sólo soy un bedel, entiendo de esto.
-¡Por favor! Creo que se nos está yendo.
-Le haré el boca a boca. Mientras llame a...
-¿A?
-A a ahsdasfff huh...
-Rogelio ¿Qué le sucede?
Con el alcalde en parada cardiorespiratoria y el bedel echándo espumarrajos por la boca, la secretaria empezó a ponerse histérica.
-¡Socorrooooo! ¡Socorroooo! ¿No me oye nadie? ¡socorroooo! ¡Tengo a dos personas muriéndose! ¡Que álguien me ayudeeee! ¡Señor alcalde! ¡Rogelio! No se preocupen, una ambulanciiiisss ahh osss caminoooo uh.

Cuando llegó el Samur sólo encontró tres cadáveres en el despacho, uno en la oficina del piso 27 y otro en las escaleras (el del señor V). Mientras metían los cinco fiambres en bolsas, el señor M se santiguó.
-¡Estábamos a punto! ¡Estábamos a punto!
-¿A punto?-preguntó una doctora de aspecto somnoliento.
-Sí. Casi habíamos encontrado suciedad. ¡Casi lo conseguimos!
-No se preocupe por la suciedad ahora. Sería mejor que rezaraaaa unsss uh uh assss
-¿Pero qué está pasando aquí? ¡Dios mío! ¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé! Teníamos razón. ¡Teníamos razón! La limpieza es una asesina. ¡La limpieza mata! Estábamos en lo ciertttttds ossss uh oh assssss


Un abrazo

viernes, 25 de abril de 2014

Email del 25 de abril 2014

Giacomo Balla. Vortex space form (1914)

Hola:


Empecé a hacerlo cuando tenía unos 12 años. La primera vez fue algo extraño, pero pronto le cogi el tranquillo y me hice un experto. Ahora soy capaz de practicarlo con los ojos cerrados o durmiendo. He llegado a un punto en que ni siquiera necesito usar las manos. Me concentro y el milagro sucede. A veces me deja perplejo, pero no porque sienta que rozo la maestría, sino porque puedo detenerlo sin ningún esfuerzo. Cuando pienso en las primeras veces no puedo dejar de esbozar una sonrisa. Entonces era más importante el comienzo que el desarrollo o el final, sin embargo, en estos instantes de mi vida, sólo me interesa el desenlace, que puede llegar a ser eterno. Todo depende de las imágenes que forme en el cerebro. Claro que también entran en juego otros factores secundarios, como las circunstancias en las que me encuentro o la disponibilidad de tiempo. Cuando éste último es eterno, y por eternidad me refiero a que puedo demorarlo, ralentizarlo o jugar con él a mi antojo, la satisfacción es indescriptible. En esos instantes sé que soy el dueño de mis movimientos y nada ni nadie me importa y me convierto en un egoista, porque una descarga autoscópica repentina tiene que ser expulsada.

Te juro por mis antepasados, que la sensación resultante es tan adictiva como la morfina.


Un abrazo


PD: Te ruego que no pienses mal de mi texto, pues sólo escribía sobre los viajes astrales inducidos.

jueves, 24 de abril de 2014

Email del 24 de abril 2014

René Magritte. El imperio de las luces (1954)

Amiga:


Durante muchos años alguien pensó que estaba equivocado. Sin embargo, en 2011 se anunció el hallazgo de unos manuscritos redactados por cierto antepasado de ese alguien, un tal alguien-quizá-posiblemente que deshizo y corrigió cada una de los velos que enturbiaban el caso. Pero ¿qué tiene que ver esto con nuestro tema? O mejor, ¿de qué trata este tema? Para que puedas hacerte una idea de que lo que estás leyendo tiene cierta lógica, trataré de hacer un pequeño resumen introductorio:

Alguien asumió los costes de su teoría y otros se lo hicieron pagar muy caro. Entonces se descubrieron esa serie de papeles viejos y casi ilegibles que demostraban que nadie tenía razón, porque la razón no es aplicable en ciertos sucesos en los que el factor tiempo ha dejado impresa su huella. Entonces ellos y el resto, es decir, los demás, iniciaron unas maniobras de desprestigio que a punto estuvieron de llevar a alguien al suicidio, pero que en ultima estancia lo hicieron más fuerte. Y quizá las palabras escritas por alguien-quizá-posiblemente fueron el detonante de lo que sucedió a continuación y que todos se atrevieron a negar tajantemente. Como tú ya sabes, sólo niega el que desconoce. O el que conociendo, está demasiado ocupado consigo mismo y sólo contradiciendo siente que sirve para algo.

Supongo que puesto todo en perspectiva, estarás en disposición de tomar partido por uno u otro. Mi consejo es que niegues dos veces antes de llegar a una conclusión que te satisfaga. Alguien se comportó de manera honesta, pero nadie necesitaba sentir la razón envolviéndole completamente. Ambos perseguían un mismo fin. Si nunca hubiesen aparecido los papeles de alguien-quizá-posiblemente, el corolario de todos estos hechos seguramente hubiera sido diferente. Y es esa diferencia la que emponzoña la información que sobrevive. Eres libre de tomar partido por uno de ellos. Por mi parte, sólo puedo decirte que la razón admitida por el raciocinio no siempre es admisible. Pero si hemos de ser honestos y no dejarnos llevar por el infatigable acoso de las circunstancias, la aceptación como representación de la voluntariedad, es un mal superfluo al que debemos cierto respeto. Supongo que estarás de acuerdo.


Un saludo

miércoles, 23 de abril de 2014

Email del 23 de abril 2014

Zdislav Beksinski. Untitled 25

Amiga mía:

Supongo que no te lo creerás, pero yo fui fascista durante tres horas en 1981. Ocurrió mientras hacía la mili. Como cualquier rojo, y yo entonces ya lo era, odiaba las armas y perder 14 meses de mi vida jugando a soldaditos me parecía una manera muy inútil de gastar parte de mi tiempo. ¡Un tiempo irrecuperable! Así que quise enrolarme en los servicios de policia y vigilancia (VM), pues allí disfrutaban de 10 días de permiso cada 12 de trabajo y además se licenciaban 2 meses antes. El problema era que en ese departamento (por llamarlo de alguna manera) sólo dejaban entrar a fascistas recalcitrantes, y eso después de que pudieran demostrar lo mucho que echaban de menos al Caudillo y al águila negra. Tú no has estado en la mili, pues entonces "no dejaban entrar" a las mujeres, por lo tanto no puedes llegar a imaginarte lo mierda y miserable que me sentía desfilando, saludando a diestro y siniestro y comiendo bocatas de atún en la cantina. La única solución era cambiarme de bando por un tiempo. ¡Y lo hice! No me siento orgulloso, pero no podía hacer otra cosa, así que me agencié una bandera con aguilucho, de esas que se llevaban en el reloj, la pegué al lado de la esfera y me presenté ante el sargento hitleriano que con mano de hierro gobernaba a los polis militares. El tipo era una radiografía insuperable del perfecto facha: gordito y bajito, con aspecto de aceituna con hueso y -of course- un bigotito oscuro, pero bastante repelente pegado en la cara. Una cara inflada, de color azul y con abundantes granos adornando la frente aria. Mi primer impulso fue hacer el saludo fascista, pero aunque lo intenté no pude y empecé a sentirme realmente mal. Pero tenía un plan B y lo puse en marcha.
-¡A sus ordenes, mi sargento!- grité con un tan aire marcial que hubiese dado envidia al mismísimo Göring.
-¿De dónde eres, chaval?- preguntó el aprendiz de nazi
-¡De Valencia, señor!-
-Ummmm, Valencia, ex capital de la república...-
-Mi sargento, mi familia es gallega- repliqué, intentando que colara la mentira.
-¡Eso está mucho mejor! Dime, ¿Por qué quieres entrar en la VM?
-Porque donde estoy destinado, señor, huele a comunista que da asco. No puedo soportarlo.
-Tienes razón. Deberiamos quemar todas las camaretas, pero el capitán no está de acuerdo, necesita esclavos para que le reformen el chalet- contestó con aire apenado.
-¡Señor, le prometo que se sentirá orgulloso de mí!

Por supuesto ese mismo día entré a formar parte de aquellos totalitarios, pero creo que nunca llegó a sentirse orgulloso de mí. Cuando nos dieron la blanca, nueve meses después, el sargento me llamó a un lado y me dijo:
-He estado a punto de expulsarte más de 40 veces. Has sido el soldado más inepto que he conocido en mi vida. ¿Sabes por qué no te mandé a chupar guardias?
-¡No señor!
-Porque me recuerdas a mi perro "Queipo". Y yo quiero mucho a mi perro. ¡Puedes retirarte!

Antes de servir a la patria, a menudo me habían confundido con insectos o incluso con palos secos y llenos de musgo verde, pero nunca con un chucho, por lo que no me sentó demasiado bien tal comparación; pero me retiré, tragué saliva, me vestí de civil y salí de ese antro de carcamales adoradores del fascio a toda prisa. Una vez estuve al otro lado de la valla, ví al sargento que me miraba con ojos inquisidores y saludándole con una mano y con una sonrisa en la cara le grité:
-¡Guauuuuu, arf arf!


Un saludo

martes, 22 de abril de 2014

Email del 22 de abril 2014

Antonio Donghi. The juggler (1897–1963)

Querida:


He estado echando unas cuantas miraditas furtivas a los textos viejos de este blog y he llegado a la conclusión de que he perdido visión en ambos ojos, pero también que ya es hora de que redacte otra de mis repelentes listas. La lista número seis. Como hoy hace un día estupendo y ya he terminado de limpiar los azulejos del baño, he decidido que el tema de la misma sean esa serie de preguntas que me hago cada día a la misma hora y que carecen de respuesta coherente:


¿De qué va todo esto?

Porque yo no lo entiendo. Nacemos, crecemos, nos reproducimos, solicitamos créditos a los bancos y morimos. Es absurdo. Aunque más absurdo es pensar que existe un Dios. Me atrevería a decir que es incluso demencial. Y si me apuran, criminal. Si existe una deidad omnipotente, ¿por qué rige mi pasado y mi futuro? Yo no le he votado. A decir verdad, ni siquiera conozco su programa de gobierno. Claro que tampoco conozco en qué circunstancias se presentó a las elecciones, pues, cuando eso sucedió, yo todavía no había sido concebido. Pero vayamos por partes y desglosemos una a una cada etapa del mal llamado "ciclo de la vida":

1- Nacemos porque los profilácticos se rompen.
2- Crecemos para jorobar a nuestros padres, o quizá para echarles en cara el no haber tenido la suficiente delicadeza como para habernos preguntado si queríamos venir a este (sub) mundo.
3- Nos reproducimos porque queremos probar unos condones nuevos con sabores a frutas tropicales y que según se puede leer en el prospecto son totalmente irrompibles. Pero se rompen...
4- Morimos entre insoportables dolores y rodeados de nuestros seres queridos, que aunque intentan disimularlo poniendo cara de pena, no pueden dejar de pensar en los bienes que van a heredar.

Entre el primer y último punto, es decir, entre el momento de la concepción hasta el instante en que el candidato a fiambre se golpea la cabeza con el dosel de la cama, seguramente preguntándose por qué no se hizo el hara-kiri a los 7 años, el tiempo se ha detenido en varias ocasiones. ¿Quién no ha notado alguna vez esa extraña sensación que recorre la columna cuando, por ejemplo, y en ausencia de sus padres, ha rebuscado en los cajones de sus mesitas de noche y ha encontrado...cositas? O cuando estando encima (o debajo) de un ser de diferente sexo y condición ha notado un vacío relativamente absoluto clavándose como una daga afilada en lo más profundo de su perfecta y muy ensayada indiferencia? Somos lo que nos dejan ser. Actuamos para convencernos de que podemos hacerlo. Pero cuando nos miramos en el espejo, no podemos dejar de ver a unos asesinos, a unos ladrones, tísicos, corruptos y traicioneros. Por esa razón yo siempre me afeito de memoria.

Recuerdo unas palabras que me susurró mi abuelo al oído cuando yo tenía unos seis o siete años, pero no voy a escribirlas en esta enfermiza disertación porque todavía no he sido capaz de traducirlas. Desde entonces, no ha pasado ni un sólo día en que no las haya lustrado con una gamuza fina y flexible, pues las guardo en un aparador de madera. Hace unos años, un ladrón quiso robármelas, pero yo fui más listo y se las vendí a un buen precio. ¡Pobre idiota! Todavía no se ha dado cuenta de que le endiñé una copia. Así es como veo yo la existencia. Una copia de una copia de una copia borrosa, velada e imprecisa. Los más inteligentes se inventan el contenido. Los idiotas, la forma humana que más abunda, se convencen de que son capaces de entender su significado.

Si "todo esto" tuviera una cierta lógica, antes de nacer moriríamos. Y después de reproducirnos, creceríamos. Pero la lógica no existe. Y si alguien puede probar lo contrario, le reto a que sea capaz de distinguirla de la própia consecuencia. Es totalmente imposible. Vivir es una consecuencia, pues se deriva de un supremo acontecimiento: la Nada, que no es otra cosa que ausencia.


¿Por qué todo lo que sube acaba irremediablemente bajando?

La respuesta no es simple. Supongo que porque no tiene otra opción. Imaginemos una fuerza, guapa, alta, fuerte y tenaz. Supongamos que le domina un cierto espíritu de contradicción y en lugar de subir, quiere bajar. Para ello se prepara durante semanas en los mejores y más caros establecimientos destinados a preparar energías contradictorias. Dedica días y noches por completo a su convicción, porque, de alguna forma, está convencida de que es única y que si lo consigue, el resto de las fuerzas menos dotadas le tendrán envidia. Mientras suda la gota gorda con ejercicios extravagantes, piensa en sus progenitores y ese inocuo pensamiento multiplica por mil su deseo, transformándolo en ambición desmedida. Como está tan ensimismada con su posible victoria, deja a un lado el resto de pretensiones, sin importarle demasiado lo que puedan pensar de ella. Es una ganadora. Es una líder. Ha nacido para vencer. Y pisará a quien sea para conseguirlo. Sólo quiere que la quieran, pero no ahora, sino cuando demuestre para qué ha sido concebida.

Llega el momento de la verdad. Armada con valor y perseverancia toma impulso y comienza la proeza. Quiere ser capaz de bajar sin subir primero, y aunque sabe que es prácticamente imposible, acelera con fuerza. De repente pierde el equilibrio, cae y se fractura parte de la masa. Mientras yace inerte, la fricción abandona su cuerpo y sus entrenadores comprenden que todo ha terminado. El sueño ha acabado. Quizá nunca debió empezar.


¿Por qué pierdo culo cuando adelgazo?

Básicamente, porque no me concentro lo suficiente y la masa corporal se siente libre para elegir partes de mi anatomía donde poder obrar con toda impunidad. Los seres humanos, y algunos no demasiado humanos, poseemos un cerebro que pesa un kilo y pico si está sano, con el cual podríamos hacer casi cualquier cosa que nos propusiéramos. Conozco a una chica que adelgaza de caderas, piernas y brazos y transvasa esa masa repleta de grasa y líquidos directamente a los pechos. Por supuesto, con el poder de la mente. Y cuando se enamora de alguien que siente predilección por los senos pequeñitos, invierte el proceso y mata dos pájaros de un tiro, si se me permite tal expresión. Por desgracia, el truquito le falla cuando su pareja adora los pechos pequeños pero odia las cartucheras o los brazos de descargador de muelle. Personalmente, he intentado hasta la extenuación adelgazar la barriga y enviar toda esa mierda al culo, pero lo único que he conseguido es sufrir terribles calambres en el transverse abdominis.


¿Debería comprarme un sombrero?

Aunque pueda parecer una pregunta tontorrona y carente de importancia, es algo que me ronda la cabeza desde que empecé a perder el pelo. Al principio, simplemente fue una idea, pero más tarde, aproximadamente hace tres días, se convirtió en una obsesión. El problema es que también me seduce la idea de comprarme un bisoñé y una diadema de concha de Carey. Y no tengo suficiente dinero para adquirir los tres objetos. De todas formas, ¿Cómo podría lucir el postizo y la diadema si los tapo con un sombrero? Una solución sería que el peluquín fuera largo y el cabello pudiera caerme por los hombros, lacio y vigoroso. Entonces podría llevar la diadema encima del sombrero y me convertiría en la sensación bizarra de mi barrio. Abrirían clubs con mi nombre que serían clausurados por la autoridad competente por impago de tasas y aranceles. Claro que también podría sustituir la diadema por un coletero, una horquilla o incluso una guirnalda, pero el problema proseguiría. Lo mejor es que unos días salga a la calle con sombrero o gorra y otros con algún accesorio para el cabello. Por cierto, si me agencio un bisoñé, deberé comprar un peine. En ese caso, ¿debería ser de cola, desenredante o de dientes finos? Y, ¿los peluquines se lavan a mano o en la lavadora? ¡Caray!, nunca creí que resultara tan complicado vestir un cráneo desnudo.


¿Por qué los zunzuncitos son tan pequeñitos?

Siempre que me hago esta pregunta me entran unas espantosas ganas de dormir. Me voy a la cama.

lunes, 21 de abril de 2014

Email del 21 de abril 2014

Oscar Dominguez. Máquina de coser electro-sexual (1934)

Hola:


Ayer tuve un sueño muy extraño (¿o fue antes de ayer?), seguramente influenciado por Milo Manara, aunque hace más de 30 años que no he puesto mis ojos sobre un comic suyo. Por alguna extraña razón, yo era un gran inventor al que nadie tomaba demasiado en serio, así que me dedicaba a diseñar proyectos en la sombra, sin ningún ánimo de ser reconocido. Cierto día, o mejor debería decir, cierta noche, diseñé y construí un pequeño aparatito al que al principio llamé "Rey Grog", utilizando un anagrama de mi propio nombre, pero que mas tarde rebautizé como "el flacidador consecutivo". Te explico la razón. Según el sueño, yo trabajaba como cámara en rodajes porno, así que probé mi inventito en el set de rodaje. A estas alturas de la narración deberás estar preguntandote en qué consistía dicha invención. Te responderé lo más rápìdo posible. Se trataba de una puesta al día, por llamarlo de alguna forma, del "Click" de Manara; sólo que el mío inhibía la erección de penes en un radio de 100 metros.

El rodaje fue algo infernal. Ningún actor podía empalmar, ni siquiera con varias pastillas de Levitra. Las actrices se aburrían y una de ellas, Miss Very Big Boobs, se dedicó a hacer ganchillo. El director no sabía qué hacer para continuar el film y el productor se largó a tomarse un venenito a su BMW. El día siguiente fue incluso peor. Los penes de los actores casi no existían ni en estado de flacidez, por eso no me extrañó que la mayor parte de las actrices se dedicaran a jugar al Rabino. Todas excepto Miss Very Big Boobs, que continuaba tejiendo en cadeneta lo que parecía un enorme sujetador multiposición.

El rodaje se suspendió a media tarde. El productor y el director intentaron cortarse las venas en el baño pero fueron salvados in extremis por el operador de sonido que necesitaba urgentemente vomitar. Esa misma noche hice algunas modificaciones en "el flacidador consecutivo" y transformé por completo algunos de sus componentes básicos. También le cambié el nombre. Nada mas salir el sol me entraron ganas de probar el artilugio y me dirigí a un supermercado muy famoso. Allí, al lado de las estanterias de productos de limpieza apreté el botoncito y esperé los resultados.

Todo salió como tenia pensado. Imagínate un gran centro comercial. Ya sabes la cantidad de gente que puede haber en un lugar así a cualquier hora. ¡Sí!, ya sé...no te he contado cuál fue la modificación. Bueno, como eres lista ni siquiera voy a explicártela... ¡No sabes cómo me reí! Imagínate a la gente haciendo el pino. Adultos, críos, perros, ancianas en tacatac. Cada vez que alguien pronunciaba el fonema consonántico palatal "Y", todo ser viviente en un radio de 200 metros se ponía a hacer el equilibrio invertido de brazos, osea, el pino. Sin apoyo, completamente perpendicular. Todos, excepto yo.

Quería disfrutar el momento en toda su plenitud, así que me senté en un banco de madera bastante alejado del teatro de operaciones y mientras contemplaba el espectáculo sentí que era un genio. ¡Y tuve una visión! Vi a mi madre llorando de felicidad y a mi abuela preparando un cocido montañés. De repente un ruido extraño me sacó abruptamente de mi ensoñación. LLegaba la policia. Y un poco más tarde los bomberos. Nada más salir éstos de sus respectivos vehículos se pusieron a practicar el pino. LLegó el alcalde y boca abajo intentó calmar a la gente que lloraba, gritaba, pataleaba contra el cielo.

Como el asunto empezaba a írseme de las manos decidí largarme corriendo. Al día siguiente leí el suceso en los diarios y tuve otra visión. Esta vez era mi padre quién se aparecía y me preguntaba la hora mientras mi abuela seguía con su cocido montañés. Mi invención era revolucionaria, y lo más importante, no servía para nada. Mientras me afeitaba, pude ver a mi yo reflejado que me decía:
-No lo dudes, chiquillo. Tienes que seguir adelante. No te detengas por nada ni por nadie.-

Decidí llevar más lejos mi creación y volví a modificarla. La rebauticé como "Homo fabricator". Si todo salía como tenía pensado, cada heterosexual en 70 km a la redonda sentiría una enorme fuerza que le obligaría a copular lascivamente con los de su mismo sexo, aunque ignoraba cómo les afectaría a los homosexuales, transexuales convencidos, travestis y ministros. Lamentablemente en esta parte del sueño alguien llamó a mi puerta y me desperté.

Espero que no creas que estoy loco. Sueños raros los tenemos todos. Una vez conocí a un tipo que me contó que desde los cuatro años soñaba que un gran vaso de zumo de naranja le perseguía a todos los lados y que la única forma de librase de la pesadilla era sustituir las rebanadas de pan tostado con aceite del desayuno por berenjenas asadas en una freidora eléctrica. De todas formas, al margen de que yo sea o no un demente, estarás de acuerdo conmigo en una cosa. ¿Qué cosa? ¿Qué cosa?


Un abrazo

sábado, 19 de abril de 2014

Email del 19 de abril 2014

William Colclough Thomas. Tradescantia Bermudensis

Amiga:

He pasado cerca de tres horas contemplando las tradescantias. Al contrario de lo que puedan pensar algunos, no ha sido en absoluto una perdida de tiempo. Prefiero admirar las hojas y las flores de mis plantas que perder un sólo segundo viendo un partido de futbol, que en realidad es la única fuerza que mueve a las masas en este extraño y decadente país. Poco o nada importa que nos estemos muriendo de hambre, aprisionados por las ideas psicóticas y trasnochadas de nuestros gobernantes. ¿Para qué salir a la calle a detener esta sangría, si una pelota de cuero tiene el poder narcotizante de convertir la naturaleza humana en embrutecimiento e insensibilidad? Estamos rozando el límíte de la cuenta atrás. A partir de ese instante, ya no serán útiles las palabras, sólo los gruñidos. Amontonaremos los libros en cuevas subterráneas y las bloquearemos con brasas incandescentes. Quemaremos los museos, los cines y cualquier cosa que tenga que ver con el conocimiento y la inteligencia y adoraremos la vacuidad absoluta como deidad suprema.

He pasado cerca de tres horas contemplando las tradescantias. Mientras yo me preguntaba cómo es posible que existan tales bellezas en este planeta, alguien o muchos, en algún lugar, o quizá en demasiados sitios, se alegran de pisar las flores. Para jugar al fútbol se necesita un terreno árido, o por lo menos sin plantas que hagan penoso el deslizamiento del balón, aunque si te lo puedes permitir, tienes a tu disposición extensos cotos de césped rodeados de gradas donde nadie, absolutamente nadie, te reprochara nada; donde incluso se te convertirá en héroe si marcas un gol o evitas que el equipo contrario te vapulee. Poco importa que en el exterior se libre una batalla por la supervivencia, porque no escucharás los lamentos de los que todavía lubrican el cerebro y creen en la bondad del hombre como creación máxima de la evolución.

He pasado cerca de tres horas contemplando las tradescantias. Observado atentamente el crecimiento de las que están a pleno sol y comparándolo con las que descansan a la sombra. He podado las hojas secas y he abonado a las más necesitadas. Es posible que no te lo creas, pero he hablado con las abejas que rondaban el polen de las inflorescencias, tratando de convencerlas para que no pierdan demasiados granos durante el vuelo. ¿Qué más se puede pedir? No tengo un anillo como el del rey Salomón, pero soy capaz de conversar con especies que no poseen la facultad del habla. Puedo materializar mis pensamientos y transformarlos en aromas químicos, o en zumbidos, en relinchos, balidos, chillidos, aullidos, chasqueos, cacareos... ¿Puedes hacer tú lo mismo?


Un abrazo

viernes, 18 de abril de 2014

Email del 18 de abril 2014

Tadeusz Gazda. Flying cranes 

Hola:

Las grullas migratorias tienen que seguir volando. Igual que ellas, yo tengo que seguir escribiendo, que no es más que otra forma de volar. Los grúidos tienen que justificar su instinto y al mismo tiempo dar una oportunidad a los amantes de las aves. Yo, por el contrario, estoy condenado al esfuerzo sin recompensa, que lejos de deprimirme, insufla dosis simultáneas de depresión y euforia en mi trayectoria. ¿Mi trayectoria? Tú la conoces, pero seguramente los poquísimos lectores del blog no; por lo que he decidido hacer un breve resumen de mi vida desde el momento de mi alumbramiento hasta ayer, pues hoy y mañana estarán incluidos en el próximo compendio, que será escrito y publicado por los demandantes de mis acreedores dos minutos después de mi deceso, y que según mi astrólogo extraterrestre sucederá en un futuro impreciso, aunque yo estoy seguro de que ocurrirá en una posteridad indeterminada.

El problema estriba en que para escribir sobre mi pasado he de poner a prueba mi memoria, y recordar ciertos hechos y situaciones puede producirme un repentino ataque de melancolía. La melancolía y su sobrina la nostalgia me producen gases intestinales. Todos sabemos que las flatulencias son a menudo muy olorosas, incluso repugnantes. Como no dispongo en estos instantes de un buen ambientador con aroma a jazmín o sales marinas, he decidido posponer el relato de mi vida hasta que pueda robar uno en el supermercado más cercano. Ya conoces mi fobia a las grandes superficies, y sabes lo mucho que sufrí la última vez que me pillaron robando. ¡Y lo idiota que me sentí cuando reparé en que en lugar de un solenoide había mangado una Bobina de Rogowski!

Ahora debo continuar con mis quehaceres. Necesito inyectarme una solución de Danacol y aceite de oliva al 20% por vía intravenosa. Te prometo que la próxima vez que te escriba, intentaré que mi prosa sea un poco más perfecta, o por lo menos, no tan descuidada y, sobre todo, menos depresiva. Te pido perdón por la línea de las grullas migratorias, pero estarás de acuerdo en que ha sido una forma muy extraña de empezar un email...

Greg