miércoles, 2 de mayo de 2012

Email del 2 de mayo 2012

Van Gogh, Autorretrato con oreja vendada, 1889

Hola:


Hace apenas unas horas me he sorprendido a mí mismo teniendo un pensamiento, fugaz como un relámpago pero tan positivo como un ánodo, sobre el ser humano, en este caso una farmacéutica. Me encontraba asomado al balcón, pensando en la manera de preparar unas  "albondigas de carne empanadas con sesamo sobre cama crujiente de boniato y crema de esparragos verdes a la miel" pero sin carne, pues soy vegetariano, cuando, de repente, un sonido que procedía de la calle ha paralizado mi ensoñación. El ruido era semejante al que provoca un carro de la compra cuando un toro carifosco enfurecido lo cornea;  como en mi calle no suelen correr morlacos cabreados carifoscos o caribellos, ni siquiera entrepelados, bocinegros o zaínos, inferí que a alguna maruja o marujo se le había roto el carrito, seguramente repleto de manjares recién adquiridos en Mercadona. Pero me equivocaba, el crujido procedía de mi oído izquierdo y venía acompañado de un dolor punzante e insoportable. Lo primero que se me ocurrió pensar es que tenía un cáncer de Yunque o Martillo, pero enseguida comprendí que era absolutamente improbable y corrí al váter a mirarme el pabellón en el espejo. ¿Has intentado alguna vez mirarte una oreja en un espejo colgado en una pared? Es imposible, completamente imposible, a menos que tengas una oreja extensible, lo cual no es mi caso. Como ni siquiera estirando el cuello como una Chelodina siebenrocki podía ver cuál era el problema que se ocultaba en el canal auditivo interno, decidí lavarme la oreja con jabón para pieles mixtas y largarme a toda prisa a la farmacia más cercana para que me vendieran algún remedio infalible...

GREG (osea, yo): ¿Por favor tienen una oreja para el remedio?
FARMACÉUTICA 1: ¿Perdón?
GREG: Necesito un dolor para las gotas o crema...
FARMACÉUTICA 1: Tranquilízate, ¿qué es lo que te sucede?
GREG: Me dueleeeee, me dueleeeee...
FARMACÉUTICA 1: ¿Qué es lo que te duele?
GREG: La puta orejaaaaaaaa. Por favoooor, necesito unas gotas o una cremaaaaa...
FARMACÉUTICA 1: ¿Dónde te duele exáctamente?
GREG: Dentrooooo, dentrooooo. Me dueleeeeee, me dueleeee...
FARMACÉUTICA 1: Deberías ir al médico....
GREG: Ya sé que debería ir al médico, pero ahora si no es molestia deme algo para....
FARMACÉUTICA 1: A ver, siéntate, así, tranquilo, déjame que mire a ver si es una infección, tranquilízate, por Dios...
GREG: Ay, ay, ay...
FARMACÉUTICA 1: ¡Que oreja tan bonita tienes! ¡Me encanta! ¿Me dejas que te la lama con la lengua?
GREG: ¿Eh?
FARMACÉUTICA 1: Tranquilo, siente mi lengua, ¿ves? ¿A que te gusta?
GREG: SI, siga por favor, creo que me calma y me tranquiliza...
FARMACÉUTICA 2: Ritaaaa, cuando te canses me dejas a mí. Tengo varios kilómetros de lengua para ese calvito. Jijiji.
FARMACÉUTICA 1: (Chupando mi oreja): Anghorta erstpoy yop, ofvipdmef...
FARMACÉUTICA 2: ¿Qué es lo que dices? No te entiendo...
FARMACÉUTICA 1: Ahora estoy yo lamiendo. Espérate a que me canse.
GREG: Más, más , así, así...
CLIENTE 1: ¿Puedo mirar? Necesito mirar....
FARMACÉUTICA 3: ¿A usted no le duele nada? Yo también sé lamer e incluso mordisquear...
CLIENTE 1: Prefiero mirar, me gusta mirar...
GREG: Más, más...
FARMACÉUTICA 1: (Chupando la oreja) Gronf slunk sienffff...
FARMACÉUTICA 2, CLIENTE 1: ¿Cómoooo?
FARMACÉUTICA 1: Nada, ocupaos de vuestros asuntos...
CLIENTE 2: Perdón, ¿Alguien puede atenderme? Llevo diez minutos esperando. ¿Tienen Flatoril comprimidos?

Bueno, como supondrás esto no ha pasado realmente, por desgracia nadie me ha lamido la oreja, pero sí he acudido a la farmacia y me han vendido unas gotas que ya me he puesto tres veces. Y parece que funcionan, porque se me está calmando el dolor. ¡Bendita farmacéutica! ¡Y bendita joroba!, porque aunque la mujer tenía una gran giba y no era nada agraciada de rostro, me ha salvado el día. De ahora en adelante, te prometo que tendré pensamientos positivos con la mitad de la población mundial. Con el resto seguiré comportándome de forma cínica y mordaz, más que nada para no perder las buenas costumbres. Tú ya me conoces...


Un abrazo.