miércoles, 22 de junio de 2011

Email del 22 de Junio 2011

Ribera: "La vieja usurera", 1638

Querida amiga:

Espero que tu día sea mucho más benigno que lo que llevo del mío. Te cuento:

Hace un par de horas, quizá menos, he encendido el móvil para revisar posibles llamadas y he descubierto nueve (¡¡¡9!!!) de Bankia, la súper fusión de Bancaja. Aunque presentía oscuridad y dolor, he decidido llamarles y una tipa con voz de poco follada y con una actitud verdaderamente hostil hacia los pobres, necesitados y desheredados del planeta me ha ladrado que, según las nuevas normas de San Bankia, y a pesar de que tenga domiciliada la nómina, "no van a tolerar descubiertos de un mes a otro porque son las nuevas normas de su nueva empresa que es la más competitiva del país [SIC] y entre las 10 de Europa, y eso no es factible perdonando las miserias de los mierdas de morosos como yo". Después de semejante diatriba, lo único que ha salido de mi boca es un "que le follen a bankia". Tras un silencio sepulcral por parte de la perra de presa de la superbanca, se ha oído una voz furiosa e indignada que me ha soltado: "caballero sus palabras son denunciables", a lo que yo he respondido: "denúncienme capullos" y he colgado. Tengo que decirte que antes de colgar he intentado eructar pero no me ha salido ninguno.

Después de semejante conversación con dicha becaria hitleriana me he metido en el autobús, que supongo llevaba horas debajo de un sol de justicia y sin aire acondicionado, y he sufrido una lipotimia. Sólo ha durado unos segundos, pero me he caído todo lo largo que soy. Un abuelo muy simpático me ha dicho que es por el sol acumulado en el interior del bus....

Una vez en casita, me he puesto a pensar y he sentido morriña de mi satélite natural que orbita alrededor de Júpiter. Desconozco lo que sucederá en adelante si no mantienen los descubiertos, pero lo único que sé es que, con mi nómina y sin descubiertos tapados, mi vida será todavía más espantosa de lo que es en la actualidad.

Aunque mi dignidad todavía no ha sido sacrificada, esos hijos de puta me están forzando a emprender ese larguísimo viaje sin retorno a Ío. Allí no existe el dinero, no existe la lucha de clases, ni la gente cuyo único fin en la vida es acumular galones. En mi satélite sólo existe la paz y la oscuridad, dos bienes hoy en día con un valor nominal fuera del alcance de los desdichados terrícolas.
Ahora tengo ganas de llorar, pero no me salen lágrimas; me voy a mi cuarto, no sé cuantas horas o días pasaré allí. Me siento como un toro herido de muerte, ya sabes, podría empitonar a cualquiera, fuera culpable o inocente en el juego.