sábado, 18 de agosto de 2018

Email del 18 de agosto 2018

Giorgio de Chirico. Las vejaciones del pensador (1915)

Hola:

Si alguien me preguntara cuál es el numerónimo de mi vida, le contestaría que es un pedante de mierda. ¿A quién se le ocurre utilizar un vocablo así? ¿Numerónimo? Suena a emperador romano de la dinastía Flavia. Claro que tras cuatro o cinco vituperios manifiestamente específicos, supongo que me tranquilizaría y hasta es posible que me colocara en la posición física que utilizo para razonar. Todos los humanos, ciertos vegetales y algunos animales -aunque a veces se haga difícil diferenciar entre unos y otros- conocen mi insólita fobia a eso que cierta clase de aberraciones prototípicas disfrazadas de Homo sapiens denominan "pensar". De los cerca de 7450 millones de personas que pueblan el planeta, solo existen 34 individuos (e individuas) que están en disposición de poder elaborar y relacionar conceptos en la mente. Yo soy uno de ellos, aunque me disgusta hasta el paroxismo tener que demostrarlo.

Pero respondiendo a la pregunta que inició el texto: mi numerónimo, o por lo menos el que marcó mi vida es 17A, que corresponde al 17 de abril (de 1976) que es la fecha del día en que me dejé mi primer y hermoso bigote chevron, aunque según mi tía Casilda López, la hermana de mi padre, me confundo. El 17 de abril de ese año es el día en que ella me enseñó a pespuntear. Sea lo que fuere, por el motivo que fuese, ese número y esa letra corresponden a uno de los momentos existenciales que me hicieron desconfiar de la biología embriológica y evolutiva. Bueno, amiga mía, eso es todo de momento. Por cierto, ¿sabes que "momento" rima con "excremento"? Pero también puede asonantar con barboquejo, solo es cuestión de tupir un poco las consonante fricativas linguointerdentales sordas. En algún momento de alguno de mis futuros miércoles te enseñaré a hacerlo. Solo soy capaz de adoctrinar prosélitos los terceros días de cada semana.

Se despide de ti, con molestos aleteos palpebrales,

Greg "Doliente espiritual" López

viernes, 17 de agosto de 2018

Email del 17 de agosto 2018

Rembrandt. A bust of an old man (1633)

Querida:

A veces pienso en el tiempo que he dedicado a intentar comprender de qué va todo esto. Para ser exactos, 55 años, pues la primera anualidad de mi existencia la dediqué a patalear. No me entiendas mal, todavía pataleo, pero ahora lo hago con la seguridad que proporciona la ajadez y la erudición reflexiva. Si tuviera que definir con un vocablo lo que para mí significa existir creo que utilizaría el término "uf", pero no el "uf" que sirve para definir la millonésima parte de un faradio, sino el "uf" interjectivo que expresa alguna impresión repentina e imprevista o una sensación trascendente y con serias consecuencias. Claro que también podría ponerme en plan erudito y determinar que todo lo que hemos sido y somos, no es más que una colección de despropósitos inútiles que solo sirven para que (algunos) seamos capaces de tomar conciencia de la gravedad que supone razonar. Yo, desde luego, ya hace años que no razono, o mejor dicho, razono menos tiempo, pues prefiero dedicar varias horas de cada jornada a beber Coca-cola y zampar Bollycaos. Llegados a este punto supongo que te preguntarás por qué estúpida razón hago eso. Pues porque no tengo una pistola. Si tuviera un arma de fuego, todo sería más sencillo. ¡O puede que no!

Hablando de dedicar, ayer dediqué parte del día a tomar conciencia sobre mi contribución a la historia de la memez humana. El resultado fue 2-0. En el intermedio perdí un poco la concentración y me costó bastante entrar de nuevo en el partido. Al final logré clasificarme para los cuartos de final y actualmente estoy negociando el traspaso de un nuevo cerebro. Supongo que te tendré informada de las negociaciones. Aunque la verdad es que nunca se me ha dado bien mantener a alguien informado, ya sea de negociaciones como de transacciones, purgaciones o putrefacciones. ¡Y es que soy tan poco dado a demostraciones! Por favor, ¿alguien podría argumentarme las ventajas de las satisfacciones? ¡Soy un tipo tan anhedónico! Y tan patognomónico, malencónico y plutónico. Debería darme pena, pero por el contrario me produzco júbilo, algazara y satisfacción. Y aunque estoy convencido de que soy un ejemplo a seguir, prefiero que nadie me siga, pues no troto ni trocho de una manera demasiado elegante.

Y aunque camino por la senda de las eternas insatisfacciones, siempre tendré en cuenta que gracias al espermatozoide campeón que fui, mis progenitores tuvieron un instante de gozo sexual y quizá un pequeño orgasmo. Luego ese pequeño orgasmo se trastocó y solo sirvió para producirles grandes y terribles dolores de cabeza. Actualmente, pese a que todavía conservo la cara de gameto dominador, prefiero mantenerme al margen. Por supuesto, en ocasiones, también soy capaz de mantenerme al borde, al costado, en la frontera o incluso al límite.

Greg

miércoles, 15 de agosto de 2018

Email del 15 de agosto 2018

Franz Marc. Young boy with a lamb (1911)

Amiga:

He encontrado una posible explicación provisional a cierto suceso aparentemente inexplicable que me sucedió ayer. Pero antes de explicarte en qué consistió dicho suceso, he de determinar si todavía eres la persona de confianza que has demostrado ser siempre. Dame cinco minutos mientras lo determino.

Ya lo he determinado. Y me han sobrado 16 segundos. Eres la persona de confianza de siempre. Felicidades. Ahora, antes de esclarecer el suceso inexplicable que me sucedió ayer, oremos por todos los individuos que nunca podrán ser partícipes de la explicación que en breves instantes escucharás:

Oh, Padre creador de todo lo que conocemos, de lo que no conocemos, y de lo que conocemos pero nos gustaría olvidar, bendice este suceso inexplicable y protégenos, tanto a la persona que va a escuchar en breves momentos mi explicación provisional como a mí, de todos los infortunios proyectados por todos aquellos que nunca fueron llamados a la cena de las bodas del Cordero.

Después de tan reconfortante oración, me siento henchido de gozo y con la fuerza suficiente para esclarecer el suceso aparentemente inexplicable que me sucedió ayer (¿o fue antes de ayer?). ¡Pero no te lo voy a narrar! Acabo de tomar esa decisión. A veces tomo determinaciones francamente  incomprensibles, pero te aseguro que no soy un tipo caprichoso. He decidido no contarte mi explicación provisional a la experiencia inexplicable que padecí ayer o antes de ayer, porque prefiero llegar a una explicación definitiva. A mi edad, ya no sirve para nada experimentar demasiado con lo transitorio o circunstancial. Sé que estarás completamente de acuerdo con mi decisión ya que conozco el verdadero afecto que sientes por todo lo que hago. Quizá algún día pueda ser capaz de llegar a una o varias conclusiones. Entonces, cuando ese instante se transforme en realidad firme, te aseguro que tú serás la elegida para escuchar mi explicación indiscutible, concluyente y, por qué no, absolutamente decisiva.

Gregorio de Osborne y González Byass.

lunes, 13 de agosto de 2018

Email del 13 de agosto 2018

Henri Matisse. La danse (1909)

Querida:

En ocasiones detengo el tiempo. Sobre todo cuando comprendo que he llegado a un punto en que nada me importa lo suficiente. Sin la dilatación entrópica perfectamente estructurada que proporciona dicha magnitud física, los acontecimientos flotan ante mí como un tapón de corcho. Entonces me siento libre de trasladarlos a posiciones que nunca, ni en mil millones de años, llegarían a ocupar de forma natural. ¿Qué se debe hacer cuando uno se da cuenta de que se comporta como una omnipotencia dentro de su propia conciencia? ¿Dibujar una sonrisa muda y creer que todo, de alguna extraña manera, está relacionado? Es una forma sencilla de salir del atolladero, pero yo creo, es decir, si me lo permitieran... ¿Alguien sabe...? Deberíamos ser conscientes de que cada una de las líneas toscamente trazadas que cruzan cada una de las sagitas... Me gustaría que alguien me cogiese la mano, pero no de esa forma emocional que implica amor o afecto. Me gustaría que alguien, otro alguien diferente, acercara sus labios suculentos y pulposos a los míos y los mordiera con fuerza. Me encantan los garabatos que forman las gotas de sangre cuando se fusionan. Me encantan los garabatos. Me encantan. Me. ¿Yo? Me encantan los garabatos. Me encantan los garabatos que forman las gotas de sangre cuando se fusionan. Me gustaría que alguien, otro alguien diferente, acercara sus labios suculentos y pulposos a los míos y los mordiera con fuerza. Me gustaría que alguien me cogiese la mano, pero no de esa forma emocional que implica amor o afecto. Me. ¿Yo? Deberíamos ser conscientes de que cada una de las líneas toscamente trazadas que cruzan cada una de las sagitas... ¿Alguien sabe...? En ocasiones detengo el tiempo.

G

domingo, 12 de agosto de 2018

Email del 12 de agosto 2018

Kay Sage. The answer is No (1958)

Para dar una respuesta a lo escrito anteriormente, antes tendría que haber escrito algo anteriormente. C'est la vie. Sin embargo, voy a tratar de responderme a mí mismo en algunas cuestiones que en estos instantes rondan por mi cabeza.

Primera cuestión. Respuesta: No.
Segunda cuestión. Respuesta: No.
Tercera cuestión. Respuesta: Hum, no sé. Seguramente, no.

Tú me conoces, eres mi amiga (y de otros cientos de tipejos y tipejas más) y sabes que soy un tipo que suele contestar de una manera escueta a cualquier tipo de pregunta, ya sea intelectual, emocional o asnal. De todas formas, más abajo intentaré llegar a algunas conclusiones. Pero será tan abajo, tan abajo, que incluso tú tendrás problemas para poder leerlas. Me encantan los abajos realmente bajos. Por esa razón, nadie ha podido leer nunca un abajo escrito por mí. Y quiero que esa norma se cumpla hasta mi muerte o hasta que mi corazón deje de latir, lo que suceda primero. Así que tendrás que aguantarte leyendo estos irrisorios "en medios".

Greg

sábado, 11 de agosto de 2018

Email del 11 de agosto 2018

Blek le Rat. Resist (2004)


Hola:

Sabemos que el universo se expande un 10 por 100 cada mil millones de años, sin embargo desconocemos la combinación de números del próximo sorteo de la Primitiva. Recordarás que hace algunos años, un tipo se hizo famoso por asegurar que era capaz de ver esos guarismos con la ayuda de un boroscopio mágico de su invención, con el cual podía desplazarse sobre la región compacta perteneciente a un agujero de gusano, pero que no lo hacía porque le interesaba seguir siendo tan asquerosamente pobre como un roedor de arbellón. ¡Salió en todos los jodidos periódicos! Pues bien, ese tipo era yo con peluca y barba postiza. También me puse un pene falso super size, aunque por supuesto, no salió en ninguna foto, pero yo me sentí John Holmes II por unos minutos. Desde ese día han pasado por delante de mí demasiados incidentes decadentes, accidentes contundentes y prostitutas de alto standing, quizá por esa razón estoy en condiciones de asegurarte que tanto unos como otras, es decir, sucesos y meretrices, no han trastocado un ápice mis ideas sobre la resistencia existencial. ¡Existo porque resisto! Aunque no te puedes llegar a imaginar lo mucho que me cuesta resistir para poder existir. Quizá por esa razón estoy a punto de volver a interpretar el mismo papel de entonces, así podré volver a salir en los periódicos y en el canal comunitario de televisión con la patraña del túnel y el puente de Einstein-Rosen y sacar unas pocas pelas más para poder seguir existiendo y resistiendo un par de años más. ¡Sería un crimen no volver a aprovecharse de los cenutrios! Dios, en su infinita misericordia, los puso en derredor nuestro para que pudiéramos succionar hasta sus últimas exhalaciones vitales.

Intentaré seguir manteniéndote informada...

Un morreo trofaláxico de

Greg

PD:
Las órdenes que el sistema nervioso central envía a cada una de las partes de mi cuerpo están siendo investigadas por Asuntos internos cerebrales. Parece ser que la hipófisis recibe un trato de favor del hipotálamo. Quizá por esa razón desde hace un par de días nada funciona como es debido. Te pondré un ejemplo: hace un rato me picaba la nariz y al intentar rascármela con el dedo índice de la mano derecha el picor se ha desplazado automáticamente a la oreja izquierda. Al desviar mi dedo hacia esa oreja el picor se ha situado en la rabadilla y ha permanecido allí durante 15 minutos y medio. Al final, como ha notado que mi dedo pasaba olímpicamente de seguir jugando a ese maldito juego, se ha desvanecido, no sin antes obsequiarme con un pinchazo fortísimo en las lumbares.

lunes, 6 de agosto de 2018

Email del 6 de agosto 2018

Afiche de Mon oncle (Mi tío). Film del maravilloso Jacques Tati. 

Holaaaaaaaaaaaaaa:

Me han regalado un dispensador, así que mañana me pondré a dispensar por el vecindario. Hace unos pocos meses mi hermano me dio un deshuesador que ya no usaba porque le daba pena tirarlo. Había estado tan encariñado con él en el pasado que me hizo prometer que lo cuidaría como a un hijo. Actualmente mi hijo está tirado en un cajón de la cocina, al lado de otros hijos, sobrinos y primos. No comprendo por qué nadie me regala una Martin D-45 que es lo que verdaderamente deseo. Quizá porque cuesta cerca de 10.000 euros. Sin embargo creo que yo valgo un regalo así e incluso superior, es decir, dos Martin D-45 (o una Gibson J-45 y dos Taylor k14ce). Me siento tan poco querido que a veces creo que soy un jodido "Esmuki-muoki".

El término "Esmuki-muoki" tiene un origen bastante reciente. Fue acuñado en febrero de 1988 por mi tío Braulio cuando un amigo suyo, bastante conocido por ser un bromista casi profesional, le introdujo dos lombrices de 17 y 21 centímetros, respectivamente, por las fosas nasales mientras dormía. Según las memorias de Fermín Cuesta, testigo ocasional del suceso, cuando mi tío se despertó miró en derredor, se incorporó, volvió a mirar en derredor, se tumbó de nuevo y pronuncio esas palabras míticas antes de mirar en derredor por tercera vez y mandar a todos a paseo. Aunque para Vicente Cárcel, que en aquellos momentos intentaba despegarse un chicle marca Cheiw de las suelas de las zapatillas Nike, justo a menos de 5 metros de donde sucedió todo, mi tío Braulio no dijo "Esmuki-muoki", sino "Sracarracarraca ñujil ñujil".

Supongo que esta historia te habrá llegado al Almax.


Greg